EL INTENTO DE FOCACCIA

Hoy quiero contar una experiencia culinaria que he tenido, de resultas de ver el trabajo de annaolioepeperoncino: una foccacia típica de la Puglia italiana.

Debo advertir que soy un aficionado y que, como Sócrates, solo sé que no sé nada. No he hecho una película, todavía no tengo los medios cómodos para ello; solo he sacado fotos. Tampoco os clavaré el rollo ahora aquí, baste con las imágenes que adjunto a este escrito.

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La harina con la sal en el cuenco de amasar.

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Una patata cociendo.

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La levadura en el agua.

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La levadura a punto.

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Amasando. Ingredientes, harina, sal, agua, aceite, patata, levadura; he evitado la tentación de echarle vino.

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La mezcla tapada con papel metálico. Odio el plástico ese que usa todo el mundo.Antes de esto he amasado manualmente durante cinco minutos.

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Después de dos horas.

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Media hora más tapado.

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Solo falta añadir la cobertura: calamar en trozos y olivas negras machacadas que aliño yo en casa. En realidad hubiera bastado utilizar la mitad de toda esta pasta; hubiera quedado mucho menos grueso el producto.

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Producto final; treinta minutos de horno a 280 grados.

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Finalmente la cata. Veamos…Huele bien, no se ha pegado en absoluto al molde no tiene mal aspecto, pero la pregunta es: ¿Qué es? Desde luego dudo que sea una focaccia; yo creo que más bien es un pan con cosas encima.

Sea como sea yo me he divertido, que era la finalidad principal. Mi agradecimiento a la Chef Anna por su amabilidad, aconsejándome sobre este plato, que espero tenga buen sabor cuando se enfríe. Y no, no lleva azúcar porque soy diabético y no me fío de los venenosos edulcorantes comerciales. Y no tenía estevia rebaudiana a mano.

Si alguien ha llegado hasta aquí, gracias por seguirme.

LA CHICA DEL ASCENSOR 5

LA CHICA DEL ASCENSOR 5

¿Estará concienciada ella

al respecto? Espero que sí, si es como yo me imagino, seguro que sí; ya lo he dicho antes. Esto no puede ser. Tengo que armarme de valor y abordarla.

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Y hablando de contaminación ¿Qué diremos del tabaco? Los fumadores, esa especie actualmente perseguida, como si de zorros salvajes se tratase. Últimamente, la campaña antitabaco que se ha realizado a nivel mundial es tal, que incluso hay quien ha cobrado indemnizaciones a costa de alguna empresa fabricante, “por haber perdido la salud fumando esos productos” . Según dicen, ciertas personas parecían desconocer el hecho de que el fumar puede “perjudicar seriamente la salud” . Curioso por demás ¿O deberíamos decir vicioso” .

¿Fuma ella? Ni idea, la verdad. No la he visto hacerlo, quizás es lo bastante educada como para no ir siempre por ahí con un pitillo en la boca, como hacen algunas gentes. Y huele bien, eso sí lo he podido notar; un perfume suave, de buen gusto, no demasiado penetrante. Y desde luego, a tabaco no huele.

Tantas campañas para que la gente deje de fumar y ciertas multinacionales-este tema me suena, empieza a ser recurrente-siguen inundando el mercado con sus productos fumables, amén de todos esos aditamentos “imprescindibles” para su clientela. Me recuerda un poco lo que comentaba más arriba de los coches y sus velocidades. En algunos países la ley obliga a “decorar” las cajetillas de tabaco con siniestros rótulos amenazantes que tratan de la considerable peligrosidad de ese tipo de producto. Ello está provocando un negocio colateral, consistente en las fundas para cajetilla que se están vendiendo como churros. ¿Quién se engaña a sí mismo?

¿Y si fuma, usará fundas de esas?  ¿O pasará de ese tema? Yo, que fumé en pipa desde los dieciocho años, lo dejé hace ahora casi tres. Y lo hice de golpe, sin traumas, por propia voluntad. Fue una decisión que tomé repentinamente un día. Lo hice y punto y no he vuelto a fumar. Pero no me he convertido en uno de esos recalcitrantes exfumadores, que no soportan que se fume en sus proximidades. No me molesta tal cosa y sino, hago lo mismo que cuando yo fumaba: abro la ventana más próxima o, simplemente, me voy.

¿Será ella una de esas en cierta manera insoportables personas intolerantes, que no quieren ser fumadoras pasivas y que, mostrando en ocasiones una deficiente educación, luchan por “defenderse” de lo que consideran un ataque a su persona? . Espero que no, francamente.

Vas a un restaurante y ves que hay zonas en las que se puede fumar y otras en las que está prohibido. Lo mismo pasaba hasta hace poco en los aviones. Ahora ya no te dejan fumar casi en ninguno de ellos. Normalmente en los locales públicos de muchos países no está  permitido fumar. Me acuerdo yo de cuando te dejaban fumar en los cines. Era realmente alucinante las nubes de humo que se montaban en mitad de la película. ¿Y cuando los acomodadores pasaban por toda la sala flitando por encima de nuestras cabezas con un ambientador? ¿Lo recuerdan? Yo sí, realmente, y pienso que era una experiencia extrasensorial. Yo diría que cósmica. Lo más parecido a la guerra química.

¿Recordará ella eso? Seguro que sí, porque poca cosa se podía hacer en aquella época, entre otras cosas porque nadie tenía tele todavía. Los cines de barrio eran el recurso total. Me viene a la memoria uno de ellos al que llamábamos “El Palacio de las Pipas” , adivinen porqué. No he conocido yo cine más popular, es decir, más barriobajero como solíamos decir. Los sábados, cuando acababa la sesión de tarde, los chavales salían de estampida cantando “L´han matao, l´han matao” . Ello quería decir que, como de costumbre, habían ganado los buenos que generalmente habían matado al malo ( Porque eran más aquellos que éste) . Y muchos de ellos, mientras cantaban esto, se ponían en fila al borde de la acera y digamos que “desahogaban sus vejigas vertiendo líquido sobre la calzada” a la misma puerta del cine.

Seguro, lo ha de recordar porque somos más o menos de la misma edad. Las chicas por un lado y los chicos por otro. Después se formaban una especie de rebaños y unas y otros se controlaban y los más atrevidos miraban de ligar. Los otros nos íbamos directamente a casa.

Una manera de evadirse de los problemas cotidianos, el cine. ¡Quién nos iba a decir que más adelante nos lo iban a servir en bandeja, en casita, sin tener que hacer colas para pagar, para entrar y para salir de esos locales! Recuerdo que, ya de mayor, me costaba aguantar tanto rato sentado en una silla más bien estrecha, sin poderme mover casi. Mucho me tenía que gustar la película para que no tuviera pronto ganas de levantarme y salir ¿Dos películas seguidas? Las soportaba porque en medio había un descanso, durante el cual salía a respirar un poco y a estirar las piernas, que sino…Y además ponían anuncios y el inefable “NO-DO” un documental “De obligada proyección en todas las salas entre película y película” . Como las noticias de Radio Nacional, vamos: “Todas las emisoras deberán conectar…” ¿Recuerdan? Yo sí, claro.

Y ella también lo recordará, porque era inevitable ir de vez en cuando al cine, sobre todo los sábados por la tarde. Por la mañana los que hacían novillos iban a las sesiones matinales que ofrecían algunos cines. Sí, sí, novillos, hacer campana, faltar sin permiso a clase…Uno de los pocos deportes que los chicos que estudiaban hacían alguna vez.

¡Qué años aquellos! ¿Quién no se acordará de sus años mozos diciendo algo parecido? No sé si tendremos otra ocasión, pero de momento esta es la vida que hay y cada momento tiene siempre un valor concreto, unos recuerdos personales e intransferibles. Aunque muchas veces esos recuerdos se pueden compartir con alguna persona que tenga una edad parecida a la nuestra y que haya vivido poco más o menos en el mismo lugar.

La memoria nos juega a veces malas pasadas. ¿No os ha ocurrido alguna vez que habéis tenido la sensación de haber vivido anteriormente una determinada situación? Entrar en una casa y pensar “Yo aquí ya he estado” aún a sabiendas de que es materialmente imposible que eso sea cierto. Hay gente que dice que alguna vez le ha pasado. A mi no, nunca. Pero debe ser curioso ¿ Qué se debe sentir cuando se encuentra uno en semejante tesitura? Dicen que tiene que ver con el mundo de los sueños, no sé. Que le pregunten a Freud, que de eso sabía bastante.

Y de psiquiatras y de la mente humana va la cosa ¡Qué interesante es la mente humana! ¡Qué entresijos, qué elucubraciones, qué circuitos forman un cerebro! Como fuerza, como fuente de energía, la electricidad. Ésta siempre nos ha acompañado, claro, pero tardamos mucho en descubrir algunas de sus posibilidades. Y actualmente, gran parte de las tecnologías punta se cifran en el uso eléctrico de todo. Yo, como viejo aficionado a la radio, desde muy joven aprendí por mi cuenta electricidad, teórica y práctica. Y ello me ha permitido captar con bastante precisión toda su fuerza, toda su utilidad. Nos movemos y pensamos por impulsos eléctricos, somos el modelo de futuras máquinas que imiten algunas de nuestras funciones. La robótica es un campo amplísimo de estudio que no ha hecho más que comenzar.

Y llegamos al tema de la máquina “versus” el ser humano. Motivo de muchas novelas y películas, es la eterna discusión sobre si la máquina podrá algún día sustituir al hombre / mujer, quizá de una manera violenta. Ya los obreros del movimiento maquinista, en plena revolución industrial, destrozaban las máquinas porque las consideraban sus rivales…

Me gustaría comentar esto con ella. Seguro que piensa como yo y que me puede aportar una visión enriquecedora.

Al largo de la revolución industrial, el mundo obrero pasó por diversas etapas: Primero, liberados de su miserable vida en el campo, vieron mejorar su vida. A continuación notaron que habían cambiado de amos; y que seguían dependiendo de ellos. Lo que ganaban se lo gastaban en la tienda del empresario; y trabajaban en condiciones durísimas. En la tercera fase empezaron las reivindicaciones, la organización de sindicatos, las manifestaciones, huelgas…Una larga carrera para llegar a lo actual.

Y en medio de aquella situación cabe destacar la lucha por la igualdad de derechos de las obreras, que por el simple hecho de ser féminas cobraban menos dinero por hacer el mismo trabajo que sus colegas masculinos. Y hubo todo tipo de sucesos y abusos graves por parte de ciertos empresarios; como aquél asesino norteamericano que incendió intencionadamente su fábrica, abrasando a las trabajadoras que se hallaban dentro en huelga.

Los temas sociales y concretamente los laborales puede que le preocupen a ella. Pero no sé si me estoy haciendo muchas ilusiones al respecto. Tengo miedo de estar creando un personaje que sólo exista en mi imaginación.

“La imaginación al poder” , otro “slogan” de los años sesenta. La cuestión era criticar todo lo criticable. Y realmente había mucho que hacer, porque era una sociedad bastante conformista, quizás porque quien ha sufrido en sus carnes una guerra sabe que la vida es muy dura y tiende a conformarse más fácilmente que quien no ha pasado por esa circunstancia.

Se decía con bastante razón que el mundo estaba gobernado por una gerontocracia. Los elementos jóvenes pensaban, no sin cierta razón, que estaban suficientemente capacitados para participar de la gestión del poder. De hecho, en parte como resultado de la movida del sesenta y ocho y no mucho tiempo después, hubo un “rejuvenecimiento” general en muchos altos cargos de la administración de bastantes países.

¿Estaría ella más o menos comprometida con todo esto? ¿Cómo sería su juventud? ¿Sería una de esas personas que lo dan todo o casi todo por una causa? ¿Asistiría a muchas asambleas de estudiantes? ¿O sería más bien refractaria a todo esto?

Y hablando de la causa de las cosas, del porqué pasan las cosas; de la motivación que provoca o que conduce a unas determinadas consecuencias, la relación causa-efecto es algo que indefectiblemente nos hace ver el mecanismo y la relación que hay entre la motivación y su consecuencia. Me explico: Todo efecto responde a una causa concreta. No hay un  resultado sin un planteamiento. Esto en Filosofía ha sido, podríamos decir, uno de los temas básicos de estudio a lo largo del tiempo. A mí siempre me ha gustado saber el porqué de las cosas. Siempre he sabido que detrás de todo acostumbra a haber algo más, algo que ha acabado, directa o indirectamente, conduciendo a ese todo.

¿Le gustará a ella hacer este tipo de elucubraciones? ¿Será una persona profunda como yo? ¿O será más bien superficial? Da igual. De todas formas, ¡Me gusta! .

El otro día vi un anuncio en la televisión que incidía sobre el tema del machismo y pensé: “No vamos bien” “Nos queda mucho por hacer” . Sí, en realidad en nuestra sociedad, que ha sido siempre machista, está costando muchísimo deshacernos de esa “matadura” . Es un problema de educación y, claro, no se puede cambiar la mentalidad de la gente de la noche al día. Ha de ser un proceso necesariamente lento y nos hemos de implicar en él todo el mundo. Hay que educar a la gente menuda, en casa y en las escuelas si puede ser. Si la criatura recibe un mensaje muy progresista en la escuela pero al llegar a casa sus padres lo distorsionan con una imagen distinta, aquella personita lo tendrá complicado. Y por fuerza en principio seguirá la norma familiar. O no. ¿Y si además lo que se le enseña en clase también es machista? Peor aún.

No sé si ella pensará como yo, o si por el contrario será de esas mujeres a las que les va el tema, que se adaptan a una convivencia en función del machismo aún vigente. O si será de esas que se consideran “liberadas” y que dicen que su marido, pareja o similar, “Me ayuda mucho en las faenas domésticas” . Si con eso ya están contentas, vale.

Yo, cuando escucho frases como estas pienso: “Pobrecilla, cree estar liberada cuando resulta que no es así ni mucho menos” Porque, claro, trabaja fuera y dentro de casa. Los dos lo hacen fuera y en el plano familiar, cotidiano, casero, es ella quien lleva las riendas y la responsabilidad. Ella decide cuándo y qué toca hacer en cada momento. Entonces ella, siempre ella, se lo dice a su pareja que, si es tan “moderna” va y hace, más o menos bien o mal, lo que se le indica.

Veamos, yo pienso que el trabajo doméstico es propio, pertenece, corresponde a todas las personas que cohabitan en esa casa ¿O no? Tanto ellos como ellas comen y por tanto algo ensucian, algo habrá que fregar…El polvo se acumula por igual sobre el mobiliario…El water lo usan sin distinción de sexo…La comida hay que comprarla…La ropa de los unos y de las otras se ensucia normalmente…

Y señoras, señores, es muy cómodo dejar que sean ellas las que se tomen el trabajo, la responsabilidad, de calcular qué hay que hacer en cada momento y de qué manera, además de trabajar fuera de casa para aportar un dinero a la economía doméstica. Los trabajos de la casa no son únicamente cosa de la mujer. Son cosa de todos los que usufructuan esa vivienda.

Un hombre que realiza este tipo de cosas se está ayudando a sí mismo. No está ayudando en manera alguna a su pareja. Eso es un sofisma, una falsedad que diariamente vengo oyendo. Y por desgracia no lo oigo  de gente ya de una cierta edad (cosa que considero normal teniendo en cuenta el tipo de educación que recibieron) sino que me lo dicen mujeres que son jóvenes, con edades entre veinticinco y treinta y cinco años.

No cabe duda, el machismo es una lacra social. Y es un problema que de momento no se ha solucionado en absoluto. De no ser así, no sería uno de los motivos de conversación más en boga. “La maté porque era mía…” . Aún hay muchos burros subnormales que las matan porque piensan que son suyas, como sus guantes…Estos individuos pertenecen a una mezcla de subespecies del género “homo” (hombre) : El “homo non cogitans” (hombre que no piensa) , también denominado “homo antiquus” (hombre de épocas pasadas) , o el “homo animalis” (hombre animal, entregado a sus apetitos) y el “homo stultus” ( hombre necio, estúpido) entre otros…

Me pica la curiosidad por conocer su opinión. He dicho su opinión. ¿Cómo? ¿Qué de quién? ¡De quién va a ser! ¡De ella, naturalmente! ¿O es que hay otra que valga la pena?

Durante milenios la humanidad se ha basado en el distinto papel social de la mujer y del hombre. Y ello era bastante lógico, siempre y cuando estaba basado en las propias cualidades, capacidades, etc. Pero las comunidades humanas evolucionan con el tiempo. Cambian las situaciones, varían las necesidades y el orden de valores, las prioridades. Actualmente estamos en una etapa de transición, de importantes cambios, que vienen dados por la propia evolución de nuestras sociedades. Hemos de pensar que vamos a mejor, porque, tal como dijo algún cerebro privilegiado, el ser humano tiende a mejorar su “status” . Ello es parte de su misma esencia. El que no es masoca o padece algún tipo de deficiencia mental, ha de tender por naturaleza a su felicidad y, por tanto, a mejorar.

Mejorar…¿Qué es eso de mejorar? Depende de tantas cosas…Cada un@ tiene un concepto general, más o menos difuso de lo que significa mejorar. Ahora bien, cuando nos ponemos a concretar, pueden surgir divergencias. El tema está, por ejemplo, en dónde (o cuándo) parar. Es decir, para mí qué es realmente mejorar, o hasta qué punto quiero(desearía) yo mejorar mi situación (personal, familiar, laboral… ) . Y aquí siempre hay diferencias, distintas subjevitidades.

¿Dónde querrá llegar ella? ¿A dónde habrá llegado ya? Porque a su edad lo normal es que ya haya superado unos niveles iniciales y que haya alcanzado una cierta estabilidad. Y ello en diferentes aspectos, claro. También es normal que haya tenido su o sus pequeños o grandes fracasos y que, una vez superados, haya progresado.

¿Y todo ello para qué? ¿Para ser feliz, por ejemplo? ¿Para fardar delante de los demás, para conseguir que nos tengan una cierta envidia? ¿Para que no tengan la excusa de sentir lástima de nosotros? “Ha triunfado en la vida, tiene una familia fantástica, un trabajo importante con un buen sueldo…” ¿Vamos de refranes? Tanto tienes, tanto vales. Eres una persona con mucho dinero, tienes poder económico y por tanto social. Puedes entrar en los círculos sociales más sofisticados sin desentonar. Es increíble como somos. El buen salvaje, noble corrompido por la sociedad :”El hombre es bueno y es la sociedad la que lo transforma en impresentable” . Es la opinión de unos, mientras otros creen lo contrario. Y nunca nos ponemos de acuerdo.

Si todo el mundo pensara igual creo que sería muy aburrida la vida. Es bueno que podamos contrastar opiniones sobre lo divino y lo humano. ¿Pensará lo mismo ella? ¡Ojalá!

La cuestión es que seamos tolerantes. Podemos no estar de acuerdo con las demás personas, pero lo que es injusto es que no respetemos sus opiniones. Deberíamos ser ecuánimes, admitiendo que existen maneras de pensar distintas de las nuestras. Y que no por ello estarán equivocadas. No tolero las personas dominantes, aquellas que te dicen “Estás conmigo o contra mí” . Me resultan insoportables y suelen ser las que crean los conflictos, debido a su intolerancia y a su egoísmo personal. Los líderes…Pero de esto ya hablaremos luego.

¿Será ella una fama o más bien una cronopia? Debo reconocer que en la literatura sudamericana hay mucha enjundia, mucho aprovechable, como por ejemplo en  “Pantaleón y las Visitadoras “de Vargas Llosa…Otro tema que pienso comentar más abajo.

Ser tolerantes, todo un problema. O sino, que se lo digan a los personajes de “West Side Story” , esa versión de Romeo y Julieta, o de  Dafnis y Cloe, o de Calixto y Melibea, o de,,,Pero para qué seguir. Digamos simplemente la eterna historia: Chico busca chica, chica ídem chico. Se encuentran, se enamoran con más o menos dificultad, pero ¡Ay! La adversa fortuna, el maligno “fatum” siempre hace que sean de equipos distintos y, naturalmente, irreconciliables. Su amor siempre es imposible y las más de las veces acaba en tragedia. ¡Bah, lo de siempre! Exclaman muchos, pero ¿Y la música? En el caso del musical americano resulta que detrás de la banda sonora está un gran músico del siglo veinte: Bernstein ¡Genial! Música clásica del siglo. Y sobre esto volveré más adelante, porque vale la pena.

¿Y qué diremos de la danza que observamos en esa película? Genial también, desde luego, con una coreografía fuera de serie. Data de mil novecientos sesenta y uno y cada vez que la vuelvo a ver, noto que por ella no pasa el tiempo. No tiene desperdicio y sigue siendo muy actual. Además ninguno de los problemas sociales que en ella se describen ha cambiado en cuarenta y dos años. Y artísticamente, estéticamente y musicalmente, si se me permite hacer tal clasificación, sigue siendo una obra de arte de mucha calidad.

Pues bien, si todos los bandos de la historia y del mundo hubiesen sido sólo un poco tolerantes, todas esas tragedias “de opereta” como alguna mente maliciosa las califica, no habrían sucedido. Y algún genio literario no habría tenido la correspondiente oportunidad de lucimiento. Vaya una cosa por la otra, que quien no se conforma es porque no quiere, aunque digan-y quizás sea verdad-que mal de muchos, consuelo de tontos.

¿Qué pensará ella sobre todo esto? Le gustarán las películas musicales como a mí? ¿Será una melómana como yo? O será de esos extraños pero abundantes seres que consideran que la música es algo así como el menos molesto de los ruidos?

La tolerancia, los derechos humanos…Realmente a la humanidad nos falta mucho por aprender. La convivencia pacífica es difícil. Por cierto, que eso me suena a algo viejo y conocido…convivencia pacífica…¿O era coexistencia pacífica? No sé, creo que lo decía un señor que se quitaba el zapato en público y golpeaba con él su mesa para que le escuchasen en la ONU…¿Un político quizás?- Sí, sí, creo que su nombre empezaba por K o algo así…

¿Se quitará ella un zapato y lo usará como Kruschev, a falta de un martillo? No, no lo creo.

Más arriba he citado la música clásica del siglo veinte. Sí, porque soy de los que piensan que cada época tiene su música y que el apelativo “música clásica” es un invento moderno, que sirve para definir básicamente las composiciones musicales de siglos anteriores. Eso está bien, no lo critico, pero lo que sí critico o al menos no considero sea demasiado práctico es que actualmente haya quien se empeñe en buscarle cinco pies al gato, cuando sólo tiene dos.¿O tiene más? ¡Horrible duda!. Veamos, si Beethoven hubiera vivido en los años sesenta del siglo pasado, habría compuesto música para guitarras eléctricas y sintetizador ¡Claro! Era un innovador y por eso hizo mucha música para piano, el instrumento que se acababa de inventar en su época. Y no se hubiera empeñado en pleno siglo veinte a limitarse a los instrumentos “clásicos” para su trabajo. ¿Me explico? ¿O tengo que aclararlo más?

¿Qué porqué digo esto? Pues porque hay músic@s actuales que se empeñan en crear una música, digamos “a la clásica” . En mi modesta opinión creo que lo que se podía hacer por ese camino ya se hizo tiempo ha. Y que es un poco redundante, por no decir que harto dificultoso, el intentar rizar el rizo. Pero, en fin, todo es cuestión de opiniones. Yo ya he dicho, con todo respeto, claro, la mía. Y quien no esté de acuerdo, pues que lo diga, espero que con el mismo respeto, desde luego.

Los Beatles son clásicos del siglo veinte, evidentemente. Si hubieran vivido una o dos décadas antes, su música habría sido para violines, clavicémbalos, etc. Pero les tocó la época de las guitarras eléctricas. Por cierto, que quien haya escuchado a la Orquesta Filarmónica de Londres interpretar canciones de este grupo con un arreglo instrumental de tipo “clásico” no creo que disienta de lo que digo.

Espero que ella esté de acuerdo conmigo, porque sino podemos tener un punto de alejamiento importante. Y ello no me haría feliz.

Me gustan las películas musicales, como habrá imaginado quien me haya leído hasta aquí. Tengo una bastante buena colección de cintas de video con lo mejor del cine musical americano de los años treinta-cincuenta sobre todo. Pocas me faltan y de manera asidua las miro. Me encanta “inundarme” con las imágenes, los vestidos, la manera de bailar, la belleza de las artistas que sabían actuar. Porque sí, en aquél tiempo las compañías tenían unos grandes presupuestos. Y eso se reflejaba en una plantilla de actores y actrices de primera categoría. Gente capaz de hacer lo que conviniera. Y bien hecho, no como ahora. Actuar, cantar, bailar…todo muy bien, con una gran calidad artística.

No era gente que simplemente “pasaba por allí” por su cara bonita. Su cara era bonita y además sabían actuar perfectamente ¿Ejemplos? No acabaríamos, Marilyn Monroe, Frank Sinatra… Y la música también era de calidad. Grandes músicos que sabían lo que hacían, como Bernstein o Cugat…, igual que la escenografía, la fotografía, directores muy competentes… Y además el guión “no exigía un destape evidente” porque se confiaba en la imaginación del público para evitar cierto tipo de escena prescindible. Primaba el buen gusto por encima de todo. Por ejemplo, un “striptease” podía limitarse a la acción de quitarse un guante; no hacía falta nada más. La lección de anatomía no era obligada.

¡Cómo me gustaría verlas con ella a mi lado, sentados en el sofá y comiendo patatitas o galletas saladas ¡ ¡Ay! Pero para ello quizá que compre un sofá, porque resulta que no tengo ninguno en casa. Si es que no estoy preparado para la vida moderna yo. Soy un auténtico carroza. Nada más tengo dos sillones y tres sillas. Como nunca viene nadie por aquí… Soy poco sociable, mi casa es mi castillo y no convido nunca a nadie a visitarme.

Pero un sofá, no sé, no sé…Quizás ocuparía demasiado sitio en la sala. Pero bueno, podría poner uno de esos pequeños de dos plazas, compactos. Así estaríamos más juntitos…Muy romántico pero poco práctico. Un ratito bien, pero demasiado…Se te duerme un brazo o un pierna y tienes que moverte, pero, claro, no puedes porque piensas que molestarás a tu pareja que se ha quedado plácidamente dormida, instalada en aquél huequecito, apoyada en ti…Y está tan guapa así, tan cerca, tan…¡Ay! Soñar no cuesta dinero.

 Los sueños, sueños son, como decía Quevedo ¿O no era ese? Creo que era uno que tenía algo que ver con una barca o algo así…¡Una barca! ¿No sería un Bárcida? No, no, esos eran cartagineses y un poco más antiguos según creo.  ¿Qué quiénes eran los cartagineses? Pues unos “guiris” que frecuentaron nuestras tierras en el primer milenio a. C. y, como el clima era bueno y aquí había mucho oro, plata, cobre y estaño, amén de otras riquezas, decidieron quedarse por algún tiempo.

Y antes que ellos habían estado por aquí unos “parientes” suyos, los fenicios, que venían de mucho más lejos todavía. Como el sitio les gustó, fundaron Gadir, la antigua Cádiz, entre el año mil doscientos y el mil cien a. C. ¡Cómo recuerdo aquellas clases de Arqueología, tan…interesantes, tan amenas! La verdad es que yo tuve mucha suerte, mis maestros de la Facultad eran grandes profesionales y magníficos docentes, que sabían engancharte con su sabiduría. Rezumaban ciencia por los poros, eran increíbles.

¡Qué clase de profesor@s tendría ella? Si ni siquiera sé si tiene estudios. Pero supongo que si.

Y a menudo, a mitad de curso, llegaba algún profe y decía: “Me voy a excavar a tal sitio ¿Quién quiere venir? “ Había dos tipos de respuesta a esta invitación. Estudiantes que no querían perder una sola clase teórica y otros, como yo, que preferíamos aprender Arqueología, que eso era lo que estábamos haciendo. La teoría ya la aprenderíamos más tarde o sobre la marcha. Lo que nos interesaba era aprender el oficio, la Arqueología de campo.

Un bicho realmente digno de estudio realmente, el/la arqueólog@ . Todo el día husmeando entre restos viejos ¿O debería decir antiguos? Y venga a elucubrar y a elucubrar, inventando teorías a veces algo precipitadas o, digamos, con escasa base científica. Y siempre la ilusión de tener la razón, absoluta o no. A partir de un par de huesos mal contados, toda una hipótesis de trabajo sobre la dieta europea durante el Paleolítico ¡Realmente curioso! El día que inventen la máquina del tiempo seguramente habrá bastantes sorpresas…

¿Y cuando se pelean entre ellos por un quítame allá esas pajas cualquiera? “Espejito, espejito, dime si tengo yo el homínido más antiguo”- “No, no, tú ya no”-“¿Por qué no?”-“¡Pues porque no!” -Responde el espejo de marras.- “El más antiguo es el de Fulanito” . Lamentable cuando se ve en los medios de comunicación a dos equipos “profesionales” tirándose mutuamente de los pelos por un homínido cualquiera.

Ya que no máquina del tiempo, esperemos que en breve los conocimientos sobre el genoma humano permitan, a través del ADN, ver dónde metimos la pata y dónde no.

¿Sabrá ella lo que es un homínido? La verdad es que conozco a mucha gente que tienen estudios universitarios, son licenciad@s y no tienen una idea clara sobre este asunto. De manera que no sé.

De hecho a mucha gente, si le dices que descendemos de los monos, se enfadan. Curioso, ¿No? : “¿Cómo?¿Qué no descendemos de los simios? Pues Copito de Nieve…¿Qué? ¿Qué en realidad somos parientes pero no venimos de ellos? Pues me quita un peso de encima”…Sin comentarios.

Hay tantas cosas que ignoramos que si quisiéramos aprenderlas, no tendríamos tiempo de hacerlo en toda nuestra vida. En realidad es lo que le pasa a la mayoría de investigador@s. La vida es relativamente tan corta que no nos da tiempo para nada más: Entre lo que nunca sabremos, lo que alguna vez supimos pero hemos olvidado y lo que nos falta por aprender, se nos va la existencia. Y más vale que nos lo tomemos con filosofía, sino caeremos enfermos y será peor.

“A la cama no te irás sin saber una cosa más” nos decían. Cada día conviene aprender alguna cosa, lo que sea, por tonta que parezca: “ Incluso puedes apuntarla en una libreta e ir coleccionando sabiduría en ella. Así la podrás ir repasando de vez en cuando, porque sino, las cosas se acaban olvidando” . No eran tontos esos consejos. Al contrario, personalmente me fueron muy bien. Curioso, ávido de conocimiento, de chaval era una esponja que absorbía conocimientos con gran facilidad si algo me interesaba.

¿Sería igual ella? Es posible que sí, al menos esa es la idea que yo me hago. Puede que me lleve una gran desilusión. Estoy montándome un mito y puede que tenga un fuerte desengaño.

Los mitos…La humanidad siempre ha necesitado disponer de una mitología, propia o copiada, para apoyarse, para sentirse segura, para ahuyentar sus grandes miedos a lo desconocido. Ya se sabe, un mito, la existencia de unos seres superiores y el consiguiente rito, los rezos, la metodología, el “modus operandi” para hacerse amig@s  de esas divinidades. “Sólo de esa manera seremos felices”…

Más arriba hablábamos de la eutanasia. Todo un problema, parece mentira, porque para mi todo el mundo ha de ser dueño de su propia vida. Pero resulta que según algunas tradiciones religiosas, eso no es así, porque su iglesia no se lo permite. Y en casi todos los países las leyes están imbuidas de esa tradición y prohíben taxativamente la práctica de la eutanasia. Si una persona decide que no quiere seguir viviendo y, estando impedida, le pide a otra una ayuda para morir, eso está penalizado y quien lo practique será considerad@ delincuente. Todo un tema de cara al futuro, en que parece evidentemente que esa legislación, en unos estados realmente laicos, habrá de cambiar, una vez abandonados ciertos tabús religiosos.

¿Estará de acuerdo conmigo? ¡Que lo esté, que lo esté! ¡Que no sea anticuada! Otra cosa es la picaresca que puede aparecer, como, por ejemplo, alguien que quiere heredar antes de tiempo y que enmascare un asesinato con premeditación y alevosía simulando eutanasia.

SEGUIRA

MIS ESCRITOS

MIS ESCRITOS es un rincón donde iré poniendo todo aquello que se me ocurra: novelas, artículos, apuntes, mis opiniones, etc.

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Ramon Llull, todo un personaje

Soy un escéptico y además bastante ácrata. Mi formación como arqueólogo hace que a mi lado Santo Tomás sea un total crédulo profesional. Dicho esto, quiero hablar de uno de aquellos individuos que a lo largo del tiempo han continuado existiendo durante siglos en la memoria de nuestra cultura.

Ahora no hace mucho se ha conmemorado su existencia, o sea que aprovecho que la oleada de publicaciones sobre él y la consiguiente publicidad parece que ya ha amainado, para poner aquí un pequeño grano de arena, con ánimo simplemente divulgador.

Me refiero a Ramon Llull, el mallorquín ilustrado que vivió entre los siglos XIII y XIV. Muchos escritos hablan de este personaje que, evidentemente, al menos a nivel de Catalunya, está, podríamos decir, de moda .

¿Pero quién fue realmente? ¿Qué hizo para que sea recordado aún en nuestros días? La respuesta a esta pregunta no es tan fácil como puede parecer. En realidad podría tratarse de un típico elemento del paso de la Edad Media al Renacimiento, porque se dedicó a diferentes aspectos del conocimiento; se diría que poseía una sabiduría “renacentista”, que abrazaba prácticamente todo un conocimiento enciclopédico, comparable al de un erudito de los siglos XV y XVI; como un Leonardo da Vinci, para no poner más ejemplos.

Según esto, podríamos considerar que nos hallamos ante alguien que se anticipó a su tiempo, sin duda; como mínimo un par de siglos. Claro que siempre podemos tener en cuenta que los conocimientos científicos de aquellos tiempos eran muy reducidos realmene; y que no era muy difícil para una persona abarcarlos . Esto actualmente no sería tan fácil, por la gran cantidad de datos que se tienen, de manera que hacen falta grandes y potentes máquinas para almacenar nuestros conocimientos.

Bien, pues ya tenemos un primer elemento de conocimiento para hacer su retrato robot: era un precursor. ¿Y qué más? Lo mejor sería empezar por el principio: ¿Cómo es que este señor pudo hacer lo que hizo? ¿De qué medios pudo disponer para realizar el aprendizaje personal y para desarrollar posteriormente las teorías sobre diferentes aspectos de la vida, del universo, etc. ?

Para intentar responder a estas preguntas nos tenemos que acercar a su biografía: Ramon Llull nació en Palma de Mallorca poco tiempo después de la conquista de la isla por las tropas catalanas; y por lo que parece, en el seno de una familia barcelonesa acomodada que pertenecía al patriciado urbano o a la pequeña nobleza catalana.

La pregunta es: ¿Qué hacía esta familia de la ciudad condal instalada en Palma, una vez ocupada militarmente?

SEGUIRA…

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MI RINCON DE RECETAS

En este sitio pondré algunas recetas que he ido aprendiendo a lo largo de muchos años. No serán complicadas sino todo lo contrario; en principio la idea es que resulten muy fáciles de hacer y con ingredientes confeccionados en gran parte por mi mismo o de proximidad y de temporada.

No empleo normalmente productos elaborados de modo fabril; ya se que hoy en día se fabrican toda una serie de alimentos muy sabrosos y de gran calidad a veces. Pero yo prefiero lo natural y eso busco siempre que puedo. Sin magia, sin trucos, sin adulteraciones de ningún tipo.

Para compensar un poco esa falta, he aprendido a usar diversas hierbas clásicas de la cocina: como perejil, tomillo, pimentón dulce o picante, albahaca, pimienta, orégano, cúrcuma; y voy variando de manera que una misma receta puede llevar una combinación u otra de estas especias; ningún problema, en la variación está el gusto, según reza el viejo adagio.

Un pecado confesable sobre esto es que yo desde hace ya bastante tiempo me acostumbré, por motivos de salud, a no poner sal o en todo caso, muy poca; este es un aviso a l@s posibles lector@s, para que no vayan engañados. Allá cada un@ con su conciencia; le añadís la sal que os parezca y ya está. Contra gustos si que hay mucho escrito, pero ese es otro tema.

Si, ya se todo eso de “la sal de la vida” indicando algo magnífico; que sin sal no podemos vivir, etc. Todo eso es cierto, pero lo que también es cierto es que muchos fabricantes añaden a sus productos una cantidad de sal, amén de azúcar y amén también de grasas,como el aceite de palma, no siempre de la mejor calidad. Con ello consiguen unos alimentos muy sabrosos y muy problemáticos en cuanto a su condición de alimentos sanos.

Además, la sal está presente de manera natural en gran cantidad de alimentos; el tema es que se nos ha acostumbrado desde pequeños a ingerir las cosas bien saladas, porque sino no nos gustan tanto. Y con el azúcar pasa tres cuartos de lo mismo.

Comemos lo que queremos y luego nos ponemos a régimen para intentar perder todos esos kilos de más que hemos ido adquiriendo por comer demasiado mal. Siempre con prisas, productos de fábrica, comida rápida, poco tiempo; todo ello contraproducente, claro está.

Otra cosa confesable es que yo no soy cocinero ni he vivido nunca haciendo profesionalmente ese tipo de trabajo. Siempre he cocinado domésticamente, pero lo que no sabía es que a los cincuenta años descubriría eso como una de mis muchas aficiones. A partir de ese momento, muchos sábados o domingos me ponía a ello. Y me dedicaba, aún lo hago, a mirar programas específicos; maestros como Arguiñano, como José Andrés y muchos otros cuya lista no cabría aquí; a todos ellos mi reconocimiento y gratitud.

Otra cosa, de lo más recomendable, es aprender lo que no se sabe; y para eso nadie mejor que l@s profesionales; por suerte en internet hay miles de recetas bien explicadas por un@s cociner@s fantástic@s, de l@s que he aprendido mucho como he dicho. Bien, por hoy basta ya de rollo introductorio; las cosas irán saliendo sobre la marcha; seguro que me dejo en el tintero mucho más…

ACELGAS

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Yo siempre mido previamente las cantidades, según lo que quiera hacer; unas veces hago una ración y otras muchas para congelar en porciones, según lo que sea.

Pongamos que sea el primer caso: primero pongo las acelgas en un plato de mesa para marcar la cantidad; por cuestiones de salud, quiero saber qué cantidad de alimento voy a ingerir con esa ración.

Se supone que previamente las he lavado y cortado bien, claro. Pongo a calentar una cazuela, entre mediana y grande, con aceite de oliva virgen extra(yo no uso otro para cocinar ni para comer); poca cantidad, solamente que cubra casi el fondo.

Antes de que se caliente el aceite añado unos ajos pelados y aplastados, sin picar; a mi me gusta encontrarme en el plato cosas que masticar. Quien prefiera otra cosa, que los pique o los triture antes; o que ponga ajo en polvo.

Dos minutos después añado las celgas procurando que no salpiquen; por eso conviene no esperar que se caliente el aceite, porque es peligroso. Por eso uso un cazo más bien grande, que nos protege más. Y rápidamente removemos todo; en cuanto veamos que todas las hojas han cogido aceite y por tanto han cambiado de aspecto y han reducido su tamaño, apagamos el fuego. De este modo quedarán al dente y serán mucho más sanas que si las dejamos hacer más, en cuyo caso perderían gran parte de sus nutrientes.

Removiendo sin parar y con el cazo fuera del fuego. Ya podemos emplatar; podemos añadir, por ejemplo, unos calamares troceados al ajillo o algo parecido; eso va a gustos; y finalmente, ya en el plato, le ponemos las hierbas; distintas combinaciones son igualmente adecuadas, ya digo que yo voy variando según el día.

A veces le echo un poco de Emmental por encima, aunque eso le añada grasa, pero es bueno. Ah, y los que lo quieren más salado, pues eso, a ponerle sal.

Rapidito, segurito y baratito; si alguien lo prueba, agradeceré lo comenten por aquí. Gracias.

LA SALUD Y LA ALIMENTACIÓN 2

Si estás gord@, malo. Haz lo posible para bajar peso, pero tranquilamente, sin prisas. Desconfía de las dietas milagrosas. En realidad desconfía de todas las dietas, las que salen en tantas revistas y en diferentes medios de comunicación (ahora ya en Internet). No caigas en la trampa. Si tienes un problema serio en este sentido, lo mejor es que vayas a un@ médic@ especialista del tema, un@ dietista que te prepare un plan espècífico y personalizado para tu caso.

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Aquí os daré unas cuantas indicaciones que os pueden servir en general para manteneros san@s, con una alimentación adecuada y sana; no hace falta pasar hambre por esto, no hace falta amargarse la vida en absoluto. Solo cumpliendo una serie de normas básicas hay bastante normalmente.

Ahora, eso si, seréis vosotros, si acaso, los que os convenceréis del tema y los que os impondréis el ritmo y la actuación a seguir. Nadie os ha de mandar en esto. Y no os engañéis a vosotr@ mism@s; a parte de que sería estúpido, no conseguiríais llegar al fin deseado. Tendréis que ser riguros@s, eso si, con vosotr@s mism@s. Y no hacer caso de lo que os digan l@s mejores conocid@s/amig@s. Aquello de “Un día es un día” o “Por una vez no pasará nada” o “Estamos de fiesta” o “Es tu/mi anivesario” o etc., etc. Son tentaciones que hay que rechazar de pleno siempre. Porque una vez caigáis, ya estará todo bien perdido.

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Es curioso, pero resulta que como nuestro cuerpo/cerebro tiene su personalidad, cuando haces un régmen continuado, acostumbra a pasar que después de una etapa en la que todo va bien, te has adelgazado, de pronto empiezas a engordar de nuevo. ¿Qué ha pasado? Pues que tu cuerpo/cerebro se ha aburrido de aquella monotonía y ha decidido “rebelarse” y lo hace ganando peso, a pesar de tus esfuerzos. ¡Qué desgracia! ¿Y tiene remedio esto? Si que lo tiene y consiste en romper el régimen de vez en cuando, digamos una vez por semana (y sin pasarnos, claro); así podemos comer un poco de cerdo de diferentes formas. Es la variedad, el cambio que necesitamos.

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Un cambio que vengo practicando desde hace ya más de quince años y he podido comprobar que funciona: Puse como día rompedor de la semana el domingo, porque aún estaba en activo; y lo continuo haciendo así, por costumbre. Y si un día sales de casa y vas convidado por conocid@s y te ponen cerdo en el plato, no hagas comedia ni gestos raros y disfrútalo; y entonces esa semana, el domingo, no rompas el régimen porque habrás hecho simplemente un cambio de día y nada más.

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RAMON LLULL, TODO UN PERSONAJE 2

¿Cuál era su papel: colonialismo, negocios, poder económico, político, militar? ¿Una mezcla de todo ello? Recordemos que una vez las tropas de Jaume I el conquistador ocuparon Mallorca, se sometió totalmente a la población autóctona que no había muerto y que no había huído a Menorca o a África. Y que el territorio se repobló con gente procedente de diferentes lugares de Catalunya.

Sea como sea, su estirpe era rica y por tanto, si uno de sus miembros quería estudiar lo podría hacer sin ningún problema. Es bien sabido que en aquellos tiempos solo los que pertenecían a familias poderosas podían realizar estudios; porque el resto tenía que ocuparse de hacer el trabajo que no hacían los poderosos. ¿He dicho poderosos? Si, claro, aunque tenemos un amplio vocabulari para definir a las clases privilegiadas que durante milenios han vivido del trabajo de los demás, a los que para más inri han menospreciado siempe como si fuesen seres inferiores. Y según algunos críticos actuales la situación continua en el siglo XXI, aunque disfrazada y convenientemenrte adulterada. Pero esto es otra historia.

Ya hemos resuelto parte de nuestro enigma. Ya hemos deducido como es que nuestro personaje pudo dedicarse a lo que le interesó. Claro que no lo hizo enseguida, se ve que no tenía ninguna prisa.

Por eso, de momento, se dedicó unos años a vivir lo mejor que pudo, como correspondía a su situación social. Y más tarde, cuando le pareció conveniente, se dedicó a “pulirse”. Ningún problema, él tenía los medios para poder escoger, como buen “aristos” que era.

Y resulta que de vez en cuando hay “enchufados privilegiados” que a pesar de todo hacen un buen trabajo, aunque sea solo en algún aspecto; y que destacan por su capacidad de trabajo y por su coeficiente intelectual.

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LA CHICA DEL ASCENSOR 4

Las ideas políticas ¡Ja! Recuerdo que en los años sesenta, en los países capitalistas, la juventud que se consideraba “progresista” era de izquierdas, mientras que en la URSS la juventud progresista era de “derechas” . Curioso, ¿No? En plena guerra fría, las dos potencias dueñas del planeta rivalizaban por ampliar su respectivo poder y creaban aquí y allá las mismas situaciones de tensión, sufrimiento, hambre, miseria y guerra. Todo eran comandos actuando en forma de guerrillas en diferentes países. Si podían daban golpes de estado y cambiaban el signo político del gobierno. La KGB o la CIA como principales directoras de orquesta según el lugar. Y nosotros viendo las películas del impresentable James Bond, el 007 que las conquistaba a todas con su machismo. “Pero estaba tan bueno…” Al menos eso es lo que dicen todas, las de mi quinta y las jovencitas de ahora. Será verdad…

¿Le gustará a ella también ese tipo de hombre? Al menos físicamente, seguro que sí. Les gusta a todas. ¿Debo estar celoso por ello? No seré tan estúpido yo como para llegar a esos extremos. No soy una persona celosa ¿ O sí? Bueno, en realidad, no lo sé, porque nunca me he encontrado en situación de estarlo. Como nunca he tenido nada parecido a una novia, no me he hallado jamás en semejante tesitura. ¡Y la tinta que se ha escrito y se escribirá siempre sobre el tema! Todo tipo de celos han sido descritos de todas las maneras imaginables, feroces y convulsos en ocasiones, en plan Otelo, incestuosos otras veces, complejo de Edipo incluido. De todo ha habido en la viña literaria sobre uno de los mayores, no sé si decir vicios, defectos o simplemente características del ser humano.

Y es que yo siempre digo que el ser humano es el animal más animal que hay sobre la faz del planeta. No me faltan razones para tal afirmación, desde luego. Ningún ser vivo fracasa tantas veces como él, aunque ello quiera decir también que él ha conseguido recuperarse de sus propios fallos muchas veces, más también que cualquier otro animal.

Un poco estúpido si que lo es el género humano. Para llegar a esta conclusión no hay más que fijarse en el hecho de que normalmente le cuesta admitir lo nuevo, entender aquello que, por novedoso, por diferente, su estrecha mente rechaza como si se tratara de un virus. Es como si nuestra cultura ( y todas las demás) tuvieran una especie de anticuerpos mentales, dedicados continuamente a rechazar todo aquello que no les cuadra exactamente en su espectro de valores sociales.

Veamos por ejemplo cuánto tiempo le costó entender a la cultura occidental europea que sus miembros no son los mejores de la Tierra, que ni su cultura, ni su raza (uso aquí esta palabra de manera totalmente premeditada, que conste), ni su religión, ni su historia, son nada del otro jueves y que no hicieron bien invadiendo los otros continentes, sin ningún miramiento hacia sus habitantes. Pero sobre esto ya volveremos más tarde. Ahora voy a tomarme un café.

¡Y ella que pensará de todo esto? Me gustaría espiar su mente, sólo por un ratito, para ver cuál es su manera de pensar sobre esto. ¿Qué estará haciendo ahora’ ¿Le gustará el café como a mí? Es que yo soy muy cafetero. Siempre lo he sido y es que en mi familia todos lo éramos. Mis padres recuerdo que nos daban a saborear un terrón de azúcar puesto en una cucharilla llena de café. Eso estaba riquísimo y nos vició a mis hermanos y a mí. Lo recuerdo con especial cariño; yo entonces tendría trece años creo. Después todo se estropeó y mi mundo familiar se vino abajo. Dice el refrán que no hay mal que cien años dure y su réplica afirma que ni cuerpo que lo aguante. Uno y otro son verdad.

Pero hablaba de Europa y su ambición. Recuerdo una serie de documentales titulada “El triunfo de Europa” . Es una producción inglesa, claro; muy bien hecha y que tiraba con bala. Ponía a Europa y a sus habitantes en su lugar exacto. Imperialistas, tiranos, invasores, depredadores, seres llenos de una desmedida codicia. Gentes que, aprovechándose de la ventaja que le daban sus armas superiores a las de la población de los otros continentes, se dedicaron a matar, robar, violar, esclavizar…

Puede decirse que desde que los europeos tropezaron con América. Sí, tropezaron, porque lo de Colón fue un auténtico tropiezo. Según parece, después de realizar cuatro viajes de ida y vuelta a las Américas, el tal individuo murió convencido de que donde había estado era en Asia. Y es que la ignorancia de esos europeos era muy, muy grande. A duras penas salían de su Edad Media…

¿Qué ideas tendrá ella sobre estos temas? ¿Será una persona racista? ¿Le tendrán sin cuidado los temas de los derechos humanos, la solidaridad, etc.? Me gustaría mucho saberlo…

Y es que los europeos eran-al menos eso creían ellos-la raza superior. Todavía guardo en mi baúl de los recuerdos, entre mis viejos juguetes más preciados, un álbum de cromos de una colección que hice cuando tenía unos nueve o diez años. Se llamaba “Razas humanas” y alguna vez lo repaso y vuelvo a mirar esos cromos brillantes que representan un “Indígena de la tribu de los Papúes” o “Mujer de las islas Tobrian” o “Tipo mejicano” o “Mujer de Nueva Guinea” y así un largo etcétera. Todos ellos ataviados con sus mejores trapitos y adornos varios. Algo así como los grupos de “Coros y danzas” de “Educación y Descanso” . Ciertamente impresionante.

Hicieron mucho daño los europeos. Allá donde iban se hacían acompañar por los cuatro jinetes del Apocalipsis: La Muerte, la Peste, la Guerra y el Hambre. Por donde pasaban no sé si volvía a crecer la hierba, pero desde luego dejaban huella . Resultan difíciles de olvidar…

El Apocalipsis, como es sabido, es una palabra griega que significa descubrimiento, revelación. Lo que los europeos revelaron al resto de habitantes del planeta es algo ciertamente mejorable. Yo diría que no lo necesitaban…Cualquier europe@ era“Nec pluribus impar” , no inferior a la mayoría, es decir, superior a todo el mundo, como rezaba el emblema de Luís XIV de Francia.

Este tipo de cosas no sé si a ella la afectarán poco o mucho. Incluso quizás las desconozca. Es posible que se trate de una de esas personas ignorantes, limitadas en conocimientos y en discernimiento.

Gente de este tipo hay mucha, desde luego. Está claro que en el género humano predomina el tipo de inteligencia y sobre todo de cultura más bien escasa. La gente realmente culta e inteligente no abunda como sería de desear. Y ello no tiene nada que ver con el tipo de mentalidad que se posea. Me explico: Cualquiera puede ser culto e inteligente, pero ser a la vez un impresentable como persona. Con la cultura no se adquiere necesariamente un nivel ético elevado. Lo que se tiene es un conjunto de herramientas que pueden conducir hacia un determinado comportamiento, no por fuerza noble, ni mucho menos.

¡Qué tendrá que decir ella a todo esto? ¿Estará de acuerdo conmigo o no? Siempre me asaltan la duda y el temor de que no seamos coincidentes en ciertas cosas. Porque es muy importante en una pareja la comunión de intereses, el tener ideas parecidas, al menos sobre las cosas más fundamentales. Hay que ver, cualquiera diría oyéndome que soy un profesional experimentado en el tema de la pareja.

Los europeos y sus andanzas por esos mundos, los nuevos y los viejos. En principio, el que estaba bien en su casa no tenía porqué salir a buscar aventuras, salvo excepciones que, por el mero hecho de serlo, confirman la regla. Normalmente quienes escaparon de nuestro continente eran lo bueno y mejor de cada casa, por decirlo con una cierta dosis de piedad. Todo tipo de delincuentes, convictos o no, presos comunes y cosas semejantes, amén de ciertos grupos sectarios de ciertas confesiones religiosas. Acompañado todo ello, eso sí, de lo oficial, tanto en el terreno material como en el espiritual: Una nutrida representación de los altos mandos políticos y eclesiásticos de aquella Europa. Y como base pues eso, desesperados de toda clase y condición.

Iban conquistando, arrasando, “civilizando” capturando y “cristianizando” a aquellos “indígenas” americanos que alucinaban, no saliendo de su asombro por no saber cuál de los dos era el animal; si el que desmontaba del caballo o el cuadrúpedo mismo. Aún me acuerdo de aquellas clases de Religión del Bachillerato en que se nos explicaba que los creyentes de otras religiones no católicas estaban equivocados, pobrecillos y que no verían a Dios. Todo un problema para nosotros que, en nuestra buena fe, pensábamos que todo el mundo era bueno. Resultaba que sí, pero unos más que otros. Un auténtico intríngulis.

¿Y ella dónde estará en estos momentos? ¿A dónde habrá ido? Porque la he visto salir y aún no ha regresado. Es algo tarde ya ¿Le habrá pasado algo? Con la cantidad de sinvergüenzas que andan sueltos por ahí, no me extrañaría que…Pero, calla, que ya la veo. Acaba de doblar la esquina ¡Uy! ¿Me habrá visto? ¡Ha mirado hacia aquí! A esta distancia no creo que vea nada. O sí, a lo mejor ha notado que había alguien mirando por la ventana. Pero bueno, eso no tiene nada de extraño. No puede ser que relacione el hecho de que alguien se asome a la ventana de su casa con que nadie la esté esperando, justamente a ella. Eso sería muy pretencioso por su parte. Simplemente absurdo. ¿Me decido? ¡Me decido! Agarro la basura y la bajo, como si tal cosa, así me la encontraré casualmente…Pero ¿Porqué tengo tanto miedo, tanto terror?

¿Qué le pasa al mundo? Desde el nefasto once de septiembre de aquél año la gente parece vivir una especie de psicosis de terror. Hay un llamémosle miedo colectivo, en espera de un terrorismo “universal” . Quizás se pasan un poco algunos con este tema. Ya se sabe que el terrorismo es algo fuera de la ley y que lo que intenta es desestabilizar un régimen político, obligando a la asustada población a forzar un cambio de dirección. El terrorismo quiere suplantar lo oficial para convertirse a su vez en eso, en oficial. De fuera de la ley a legal. Curioso ¿No? Parece un contrasentido. ¿Podemos defender una idea, la que sea, matando? Obviamente, no.

Pero ella ( y eso es lo que en realidad más me importa) , una vez más, se habrá reído de mí gracias a mi insigne actuación con la bolsa de la basura. Tal como explicaba más arriba, la cerré a toda prisa y salí disparado escaleras abajo. Ni ascensor ni nada de eso, yo soy más rápido. Bueno, al menos eso creía. Resulta que cuando llegué al rellano de la entrada, junto al ascensor, éste estaba arrancando en ese preciso momento. Y es uno de esos elevadores que tienen una puerta con un generoso cristal, bien transparente. A su través, ella pudo observar perfectamente cómo yo tropezaba con la alfombra e iba a dar contra la puerta del ascensor con la misma bolsa de desperdicios, que se estrelló y reventó, dejando todo perdido ¡Qué éxito! ¡Qué vergüenza! Aún se estará riendo…El portero, no.

Riendo, si y de buena gana, porque, visto desde fuera, el espectáculo que ofrecí era de película. Seguro que lo incluyes en un film cómico y la gente piensa que el o la guionista y el o la director@ se han pasado totalmente, que eso no ocurre así en la realidad.

Las basuras, he ahí otro asunto que en la actualidad estamos tratando en nuestro entorno social y que aún no hemos resuelto del todo. Habrá que educar al personal y yo el primero. Porque, a ver, resulta que la intención es buena, pero si tenemos que clasificar de verdad nuestra basura, hemos de tener más sitio en el piso. Sino, la cosa se complica mucho. Yo ya procuro “reducir” tanto como puedo los envases. Por ejemplo; las botellas de plástico las enrollo con cuidado y sujetándolas con la mano para que no les vuelva a entrar el aire, las tapo bien. Con ello ocupan menos sitio en la bolsa. ¡Bien! Todos los envases procuro tratarlos de forma similar para que abulten menos. ¡Bien también! ¡Pero todo lo tiro a la misma bolsa! ¡Mal! No tengo una para restos orgánicos, otra para plásticos, otra para vidrio…Eso sí, el vidrio lo meto en un contenedor específico que hay cerca de mi casa.

Todas las casas de nueva construcción deberían tener una instalación para tratar adecuadamente todo esto. Es decir, una serie de tuberías que desde cada piso comunicaran con unos contenedores situados en la planta baja, que fácilmente pudieran ser recogidos y vaciados en el camión correspondiente. Y esto por desgracia no es así en todas partes.

¿Y qué opinará ella sobre esto? Alguna vez, cuando yo bajo ella sube tras depositar su bolsa en el contenedor de la calle. Tengo que calcular mejor mi tiempo y procurar coincidir con ella. Si ambos bajáramos juntos, podríamos charlar: “Que noche más bonita hace hoy ¿Verdad? ” “ Qué frío hace ¿No? “ ¡Menuda sarta de tonterías! Y es que, claro, no nos vamos a poner, así en frío, a hablar de Nietzsche o de Newton o de Platón…

Todo esto de las basuras me lleva al tema de la contaminación, de los ecosistemas y de las energías renovables. Es algo que todavía está por hacer en la mayor parte del mundo. Recuerdo que un compañero mío me contó que cuando quiso instalar en su segunda residencia, un chalet adosado, la calefacción central con agua caliente y todo eso, estuvo mirando las ofertas para colocar un sistema fotovoltaico. Consiste éste en utilizar la energía solar para producir electricidad y agua caliente; y es totalmente ecológico porque no contamina y se puede combinar con el tipo convencional para aquellos momentos en que pueda fallar la energía solar. Pues bien, finalmente se decidió por una calefacción a gas, de lo más clásico, porque era mucho más barata. Mientras hablamos de ecología tenemos que seguir empleando energías no renovables, porque nos cuestan menos dinero.

¿Y ella? ¿Estará al tanto de todo esto? Supongo que sí. Yo me la imagino como una de esas mujeres que tienen las cosas muy claras, saben perfectamente lo que quieren y que están puntualmente informadas. Es más, no me extrañaría que perteneciera a alguno de esos grupos ecologistas que organizan conferencias, manifestaciones, etc.

El mundo en el que vivimos es un bien que puede ser “agotable” en un plazo medio-largo, si no vamos con cuidado. La actual economía está basada sobre todo en fuentes de energía y materias primas que en buena parte contaminan y además no son renovables. Destaca el petróleo, naturalmente, especie de material pestilente que los antiguos griegos conocían bien y que en ocasiones empleaban para encender sus lucernas, aunque la grasa animal era el combustible más frecuente para tal uso. Algo más tarde, el romano Vitrubio, haciéndose eco de obras más antiguas, nos explica las características de este fluido en su manual “De Architectura” .

¿Sabrá ella que seguramente la ropa que lleva puesta y a lo mejor su bolso, sus zapatos, algunos de sus muebles, la pintura de las paredes de su piso, muchas piezas y el carburante de su coche y un largo y sorprendente etcétera se han obtenido a base de productos más o menos derivados del petróleo?

En mil novecientos setenta y tres estalló la llamada crisis del petróleo. Los principales países productores decidieron subir el precio de manera brusca y desorbitada. Ello tuvo como consecuencia uno de las “craks” mercantiles más notables de la época . Todo el mundo quedó afectado por una grave crisis económica, debido a que la economía mundial dependía de eso, del petróleo. Han pasado unos añitos ya y seguimos igual, por cierto…

Hasta los años sesenta no empezó prácticamente a hablarse públicamente del tema de la conservación del medio ambiente. Bueno, en realidad desde mucho antes había gente que se preocupaba por este tema, pero digamos que la opinión pública ni se había fijado. Los medios de comunicación fue entonces cuando lo pusieron “de moda” , más por afán profesional de vender que por convencimiento. Empezó, como siempre, una polémica entre defensores y detractores de la situación de la contaminación que sufría el planeta en aquél momento. Para unos había que hacer alguna cosa si no se quería acabar de destruir en pocos años la Tierra. Para otros esto era una exageración y no había que preocuparse en absoluto.

CONTINUARA