L’HEREU RIERA, UNA CANCIÓN TRADICIONAL CATALANA DE LAS MÁS FAMOSAS

LA MÚSICA nos acompaña durante toda nuestra vida, aunque a algunas personas no les guste o no les interese demasiado. Antes de nacer ya recibimos, como esponjas que somos, unos estímulos musicales importantes que nos comunica nuestra madre y todo su entorno cotidiano.

La música refleja nuestro estado de ánimo de cada momento. Existe una alegre, otra triste, otra añoradora, otra patriótica, etc., etc. Para todos los gustos, desde luego.

No ha existido a lo largo de toda la historia un pueblo que no haya creado una música propia, copiada o no de otras culturas. La música ha viajado siempre con nosotros, o sino que se lo pregunten a aquellas gentes que fueron llevadas a la fuerza al continente americano. Gracias a ellos ese continente disfruta ahora de música de calidad y distinta de otras. Los blues, el negro espiritual, el jazz…

Catalunya también tiene, claro está, un rico bagaje musical que ofrecer al mundo, con una larga tradición popular. Canciones infantiles, románticas, de Navidad, etc., etc.

“L’hereu Riera” ( “El heredero Riera”) es sin duda una de las más conocidas y cantadas por numerosos grupos festivos:

Per a Sant Antoni
grans balles hi há,
per a Sant Maurici
tot el poble hi vá.
Tra la ra la la ra la la,
tra la la ra la,
tra la ra la la ra la la
tra la la ra la.

N’hi van tres donzelles,
són de l’Empordà,
L’una diu a l’altra:
i a tu qui et traurà?

Anem donzelletes,
anem a ballar,
que l’hereu Riera
ens hi farà entrar.

La primera dansa
la’n treu a ballar,
la segona dança
la nova arribà.

-A fe, hereu Riera
b´çe pots ben dansar,
que la teva aimada
a la mort n’està.

Tota la música
de cop va parar.
-Perdonin senyores,
que me’n tinc d’anar.

Que la meva aimada
a la mor n’està.
Agafa’l gambeto
al bras se’l tirà

Agafa’l sombrero
per plaça se’n va;
dona un tomb per plaça
sombrero a la mà.

Se’n va dret la casa
que’ll solia anar.
Se n’entra cap dintre
sens dir-ne qui hi ha.

Tot pujant l’escala
la sent sospirar
-Deu vos guard Maria;
Maria, com va?

-Per a mi Riera,
molt malament va,
febre nit i dia
que’m cuida a matà.

Gira els ulls en terra,
se’n posa a plorar.
-Que’n plores, Riera?
No’n tens de plorar.

Tinc una germana,
t’hi podràs casar.
Si ella no t’agrada
pel món prou n’hi ha.

Les joies que porto
les hi podràs dar.
A la Verge del Carme
li vaig demanar.

Que si m’adovaba
l’iré a visitar.
Per a mi, Maria,
cap més n’hi haurà.

Se’n gira d’esquena
a ll’església se’n va,
devant d’un Sant Cristo
se’n va agenollar.

-Senyor, que m’ajudi
si em vol ajudar
que’em torni l’aimada
que a lamort n’està.

Al cap dels nou dies
Maria es llevà,
a les tre setmanes
se varen casa.

Letra tomada de: https://www.kumbaworld.com/kw_canco.php?idcanco=294

(26-05-2021)

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La musaká a mi estilo griego

Khanià o Xania, Creta (2015)

Uno de los platos mediterráneos más extraordinarios que conozco es la musaka, o musaká; nunca sabré realmente como se pronuncia. Porque es típico de todo el Próximo Oriente y también de Grecia, aunque normalmente lo conocemos como un producto griego. Es uno de aquellos cocinados que se hacen en distintos países. Su base es mediterránea, claro; y por tanto pertenece a la mejor cocina mundial, la más sana, variada y completa, como se sabe.

Como la paella, ofrece muchas variantes locales. Es un deleite saborearla, por ejemplo, sentado en uno de aquellos pequeños restaurantes de la avenida que sube hacia la Acrópolis, en Plaka; o en Oráa, Thera, un lugar con unas puestas de sol inmejorables y famosas.

Yo personalmente la hago a mi gusto particular, estilo griego desde luego, pero con un toque personal en función de mis preferencias. Sabed que podéis quitarle el tomate, o añadirle pimientos, si queréis, pero que no le falte nunca la berenjena. Y la carne puede ser de lo que os apetezca, ningún problema. Una mezcla de cerdo y ternera va muy bien.

Sal, yo le pongo poca por motivos de salud, pero allá cada uno con su conciencia. Yo cuando veo que dicen: “un poquito de sal” y veo que le echan mucha cantidad, pienso: “yo eso no me lo como”. Hay que usar menos sal y muchas hierbas aromáticas y especias.

Quien tenga la costumbre de comer con mucha sal, debe añadirla a la bechamel, al sofrito y a la carne. Y si le sienta mal, que espabile. La comida que yo hago está siempre más bien sosa, desde luego, cuestión de costumbre.

Y lo mismo hago con el aceite. Desde luego para mí en cocina no existe otro que el de oliva puro virgen extra. Lo uso siempre, pero ojo, sin exagerar. Cuando veo que le ponen un chorreón sin ningún problema a la sartén, pienso que eso es grasa sobrante, poca salud. En fin…

Pero vamos a lo importante:

Ingredientes:

3 berenjenas.

Carne picada de cerdo, 500 gramos.

Carne picada de ternera, 500 gramos.

Cuatro tomates rama, bien maduros.

 Una cabeza de ajos.

Dos cebollas grandes.

Hierbas y especias: cúrcuma, pimienta, orégano, albahaca y pimentón dulce. La cúrcuma, como es sabido, tiene un sabor fuerte y muy característico. A mí me encanta y la uso para muchas cosas; pero si a alguien le disgusta, que no la use y en paz. A considerar que a quien le guste el curry , debe saber que el curry es cúrcuma con una mezcla de pequeñas cantidades de otras cosas. La cúrcuma, entre otras cualidades salutíferas importantes que tiene, también le da un toque exótico-oriental especial a los platos.

Aceite de oliva virgen extra.  

Un vaso de buen vino tinto.

Queso rallado, puede ser un emmental helvético, un grana del Véneto, más fuerte, o incluso un graviera cretense, o el que prefiráis.

Sal, poca, un pellizco.

Para la bechamel: leche, harina y aceite. Medio litro de leche semidesnatada, tres cucharadas de harina y otras tantas de aceite. Mucha gente emplea la mantequilla, por aquello del más, más, gusto…Pero eso lleva mucha grasa, más que el buen aceite. Por eso yo siempre, donde dice mantequilla, pongo aceite de oliva virgen extra. Mucho más sano que la mantequilla. Aunque eso no quiere decir que la eliminemos totalmente de nuestra dieta, pero tomadla siempre muy de vez en cuando y en pequeña cantidad. Nuestro colesterol y nuestros triglicéridos nos lo agradecerán.

El tema de usar mantequilla es de origen francés, una buena cocina; pero yo prefiero el aceite, más ibérico y mediterráneo.

PREPARACIÓN:

En una sartén grande pongo una base de aceite y en seguida echo los ajos bien picados. Cuando comienzan a saltar, añado la cebolla bien picada también. Y dejo pochar con el fuego bajo.

Sofrito: aceite, ajo y cebolla

Cuando está dorada la cebolla pongo la pimienta, la sal(una pizca solo), la cúrcuma y las hierbas. Remuevo bien. Y a continuación la carne picada de cerdo y ternera. Removiendo. Pongo el fuego a media potencia. Remuevo bien  hasta que la carne quede bien sellada.

La carne añadida

Añado los tomates triturados, remuevo bien y añado el vino, que será tinto y de muy buena calidad. Nunca cocinéis con un vino barato, no sale a cuenta; es mucho más satisfactorio si es bueno: un Castell del Remei, un Sangre de Toro de Torres, un Costers del Segre, un Cariñena, un Valdepeñas o un Ribera del Duero pueden ir bien, por ejemplo; incluso un Lambrusco tinto. Pongo el fuego más fuerte para que evapore rápido el alcohol. Remuevo bien. Reservo.

El tomate y el vino tinto añadidos

Mientras, cuando tengo el sofrito haciéndose,  pongo en una bandeja de horno con su papel las berenjenas cortadas a lo largo en tiras finas. Les echo por encima un poco de aceite y las meto a asar. Y tengo el horno, precalentado, a 220 grados durante treinta  minutos, controlando. Depende del tipo de horno que tengáis. Por cierto, eso de poner las berenjenas en agua con sal…Yo no lo hago nunca y no noto que amarguen ni piquen ni nada parecido. Creo que eso es una de tantas leyendas de la cocina universal.

Una vez lista la carne, hago la bechamel: En un cazo meto un buen fondo de aceite y en seguida la harina. Removiendo bien, hasta que queda formando una pasta. En ese momento echo la leche, toda a la vez, sin dejar de remover. Según vaya cuajando, veremos si hay que añadir algo o no.  

Es importante no dejar de remover, para que no se formen grumos. Claro, que si no os importan esos grumos, ningún problema. El sabor no cambiará por ello. En realidad, en esto de la cocina, como en todo, existen muchos prejuicios y se hacen muchas cosas a veces sin saber por qué. Reservar.

Acto seguido, una bandeja de horno, yo las uso de vidrio normalmente pero da lo mismo. En ella pongo una primera capa  de berenjenas. A continuación la carne. Y otra capa de berenjenas.

Montando las capas
Dos capas de berenjenas y una de carne

Y  la bechamel, que actuará de tapa del conjunto. Finalmente, le pongo por encima queso rallado, al gusto.

La bechamel

Y lo meto en el horno, que tengo precalentado, a 225 grados. Unos treinta y cinco minutos después compruebo con un punzón si la textura ha llegado a su punto adecuado. Sino, unos minutos más, controlando. Está listo cuando el punzón que has hincado sale limpio.

Al horno

Cuando ya está,  enciendo el grill y subo la temperatura al máximo, poniendo dos minutos y  observo el aspecto que va tomando. Más o menos tostado, eso depende del gusto de cada uno.

La musaká, lista

Y listos, a disfrutarlo, aunque siempre podéis echarle por encima, una vez fuera del horno, un poco de perejil picado para darle otro tono de color. Hay que aprender de los buenos como Arguiñano. Yo lo intento.

Ah, y para aquellas personas más ansiosas y hambrientas, esto es como lo que le gusta tanto a Garfield: en una bandeja más alta se van poniendo más capas de todo…

Ramon Montanyà i Maluquer 23-5-2021

SOBRE EL CONCEPTO DEL BIEN (3)

 El hedonismo considera que el bien es la satisfacción del placer sensual, mientras que el epicureísmo considera que la felicidad del hombre consiste en la búsqueda del placer, un placer moderado que se consigue obrando ‘con buen cálculo’. No elegimos cualquier placer, sino que a veces evitamos placeres porque de ellos se deriva un dolor mayor. De acuerdo con esto, todo placer es por naturaleza un bien, pero no todo placer ha de ser aceptado.

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SOBRE EL CONCEPTO DEL BIEN (2)

SOBRE EL CONCEPTO DEL BIEN (2)

Durante el período helenístico, siglos III-II a.C., las distintas corrientes éticas mostraron sus diferencias con respecto al tema del bien: En el estoicismo, el bien representa la virtud más alta. Ésta se consigue viviendo de acuerdo con la Naturaleza, a la que consideran un Todo ordenado y racional. Para alcanzar el bien o la virtud han de evitarse por completo las pasiones (dolor, temor, placer, deseo sensual) mediante el autodominio y la ataraxia (o imperturbabilidad del ánimo). En el terreno del conocimiento, es posible ser virtuoso o bueno a través de la epojé o suspensión del juicio. Algo muy distinto piensan otras escuelas de esa época, como el hedonismo o el epicureísmo.

SOBRE EL CONCEPTO DEL BIEN (1)

Por ejemplo, Aristóteles cree que el bien supremo del hombre es la felicidad. Ésta es la máxima virtud. Pero a diferencia de su maestro Platón, para quien el Bien es único, la felicidad (o el bien en Aristóteles) consiste en el ejercicio perfecto de cada actividad propia del hombre. En este sentido, hay muchos tipos de bien, unidos cada uno de ellos a una virtud distinta. Es necesario partir de la experiencia propia y de los hechos para alcanzar el máximo grado de perfección y virtud en cualquier actividad. De este modo, se alcanza la felicidad o la bondad, a la que se llega por muchos caminos.

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SOBRE EL CONCEPTO DEL BIEN

Según vuestra opinión, ¿por qué existen tantas y variadas concepciones sobre el bien? ¿Significa eso que es imposible alcanzar una definición universal del bien con la cual estén de acuerdo la práctica totalidad de los seres humanos?

¿Queréis dar vuestra opinión personal acerca del debate sobre si la idea de bien es algo natural a todos los humanos o, en cambio, es un concepto cultural que se transmite mediante una educación en valores?

Si os parece, podemos abrir aquí un espacio para comentar esto.

MI SALSA DE TOMATE A LA ITALIANA

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MI SALSA DE TOMATE AL ESTILO ITALIANO

Ya se sabe que el tomate es uno de los alimentos más sanos que conocemos. Y se lo debemos a los pueblos precolombinos, porque como la patata, otro elemento fundamental para la alimentación,  fue importado del continente americano por los invasores espanyoles de aquel continente.

La salsa de tomate, una receta sencilla pero que, como todo, conviene cuidar. Como siempre, existen tantas maneras de hacerla que a veces hacen pensar que hablamos de platos diferentes.

A mi me gusta que tenga un buen cuerpo y un buen sabor. Y también, a veces, me encanta encontrar en ella trozos a medio picar, de tomate, cebolla, ajo…Por eso la hago de dos maneras distintas, simplemente picándola más o menos con el minipimer. Y como cada vez pongo una olla grande, la divido en dos porciones  y una de ellas la trituro más que la otra.

Ya que estoy, por el mismo trabajo y por el tiempo empleado, hago siempre una cantidad “auténtica”, sería un poco tonto hacer la salsa de poquitos en poquitos. Se emplea una perola y se congela en porciones medianas (no tienen por qué ser individuales) lo que no se va a usar de momento. Y se tiene un remanante siempre a punto.

Los ingredientes que empleo son:

Ocho o diez dientes de ajo ¿se nota que me gusta mucho? Si lo preferís, podéis quitarles la semilla y perderán su fuerza y un poco de sabor nada más. La semilla es esa especie de hilo verde que tiene cada diente en su interior; para quitarlo hay que cortar el diente en sentido vertical por en medio.

Una cebolla grande o dos medianas. También la cebolla es una de mis favoritas. Si no queréis que sea tan fuerte, podéis tenerla en agua unas horas o incluso cocerla unos pocos minutos. Aunque al pochar también perderá esa fuerza.

Aceite de oliva virgen extra, 2 cucharadas soperas.

Veinte tomates rama o cualquiera, pero que sean más bien maduros, no pongáis tomates verdes.

Una cucharada sopera de albahaca picada.

Una cucharada sopera de perejil picado.

Dos cucharadas soperas de orégano.

Una cucharada de ajo en polvo.

Una cucharada de pimienta, mejor negra pero cualquiera sirve, no tengáis manías..

Una pastilla de estevia rebaudiana; la venden en pequeños botes con dosificador. Una de sus cualidades es su dulzura.  No os paséis en la dosis o fracasaréis en el intento. Para mi es el único edulcorante que, como es natural, no hace daño a nuestra salud como todas esas sacarinas, aspartamos y pestes variadas que nos ofrece el mercado. Ponerle sacarina al café es un error; es mejor el azúcar y aún más, la miel. Por muy diabético que seas. Y siempre mejor el moreno.

Y si tenéis en casa un par de plantas, mejor que mejor. Sirven tanto las flores como las hojas. Y ojo, endulzan mucho. En nuestro clima templado son caducas, pero a veces, cortándolas bien al empezar el otoño y protegiéndolas del hielo invernal, pueden sobrevivir y rebrotar en primavera.

Una cucharadita de sal. Ojo, no os paséis, ocasión tendremos de ponerle más antes de acabar.

Preparación:

A mi me gusta emplear un buen recipiente: una olla a presión, aunque abierta. Son de muy buen material y conducen perfectamente el calor de manera uniforme. Son de buen acero quirúrgico. Tengo una muy vieja, que ya no sirve para presión porque los elementos de la tapa se estropearon, y la uso para cosas como esta. Es de ocho raciones.

Pongo la olla al fuego con el aceite. En seguida añado los ajos picados y dejo que se tuesten un poco hasta que salten, pero que no se quemen. En ese momento echo la cebolla picada. Bajo el fuego y pongo un poco de sal. Dejo que cueza removiendo de vez en cuando durante unos diez minutos, dependiendo del tipo de fuego que usemos.

Subo el fuego a potencia media y cuando veo que la cebolla ha pochado adquiriendo ese color dorado característico y ese olor especial,  añado la albahaca, el orégano, el polvo de ajo y el perejil. Todos estos productos los encontramos en el mercado en pequeños botes muy útiles. Y remuevo bien, que todo se mezcle rápidamente.

Cuando todo forma un conjunto uniforme, siempre removiendo, meto el tomate. Esto puedo hacerlo de manera diferente, según me apetezca en cada momento. Lo puedo haber triturado o simplemente cortado en trozos antes de meterlo en la olla. Es igual; si ya está picado será más fácil y sino, con unas buenas tijeras de cocina lo voy cortando una vez dentro de la olla.

 Ambos sistemas van bien y solo dependen de las ganas de trabajar que tengamos. Primero a fuego fuerte, pero ojo, el tomate al calentarse salta mucho. Sino queréis poner la cocina perdida, usar una buena tapa, que para eso están. Un par de minutos y bajo el fuego a poca potencia. Mientras, cortando los tomates. Con el calor, pronto se irán deshaciendo.

Yo últimamente suelo meter el tomate en trozos, en vez de triturarlo. Por una sencilla razón: para triturarlo hay que añadir siempre agua a la batidora para que no se queme el motor (a menos que tengáis una industrial más potente). Y el tomate de por sí ya lleva bastante agua. Poniéndolo sin machacar queda mucho más denso en menos tiempo.

Removiendo de vez en cuando a fuego lento, acabo de trocear los tomates y les pongo algo más de pimienta, la sal i la pastilla de estevia. Luego ya tendré ocasión de rectificar, para dejarlo en su punto. Tapado, solo removiendo de vez en cuando.

Entre quince y veinte minutos lo tendremos casi listo. Pruebo como está de sal y si conviene la añado ahora. Remuevo y una vez rectificado a gusto, dejo cinco minutos más y retiro la olla del fuego, sin apagar.

Con el minipimer trituro todo. Mientras habrá acabado de hervir. Entonces  vuelvo a ponerlo al fuego, con más potencia, hasta que da otro hervor durante un par de minutos al menos. Entonces apago. Ya tenemos nuestra salsa a punto.

Esa última cocción es conveniente hacerla para que no fermente el alimento que acabamos de cocinar. Recordad que siempre que hagamos una comida que lleve salsa, como un potaje, sopa, caldo, estofado, etc., hay que darle una última cocción por motivos de salud.

Conviene que la salsa enfríe rápido, pero no se os ocurra meterla en la nevera. Yo la pongo al baño María en la fregadora, con muchos cubitos de hielo alrededor. Y si es en invierno y fuera la temperatura es baja, al cabo de un rato dejo la olla fuera, tapada herméticamente, claro.

Y ya tenéis la salsa de tomate a la italiana.

Y un día que queráis darle un toque exótico en plan oriental, podéis añadirle una cucharada sopera de cúrcuma o de curry, al mismo tiempo que echáis las hierbas aromáticas. Y tendréis una salsa de tomate a la india o a la china.

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SISTEMA AUTOSUFICIENTE DE AGUA DE RIEGO

MIS PLANTAS, UN SISTEMA AUTOSUFICIENTE DE RECOGIDA Y APROVECHAMIENTO DE AGUA DE LLUVIA

Una de mis muchas aficiones, las plantas. En estos momentos tengo unos cuantos árboles frutales en macetas, porque sino el espacio de que disponemos sería insuficiente. Durante los veranos la factura del agua aumentaba peligrosamente por este motivo.

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Dos contenedores de mil litros cada uno

Siempre había pensado que era una auténtica làstima aquella pérdida, aquel agua que se iba por la cloaca. Muchos litros cada vez que regaba. Por más que intenté controlar este hecho, poniendo sistemas de goteo, etc., el tema seguia aproximadamente igual.

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Llega la grua

Finamente el año pasado monté un sistema de agua autosuficiente en mi jardín. La finalidad era principalmente poder regar todo sin que resultase de un coste elevado, porque ya se sabe que el agua es un bien escaso, aunque en el sitio donde vivimos no faltará nunca, porque hay mucha. Y aunque a nosotros nos sobre, hay que pensar en los demás; todos sabemos que hay zonas donde los problemes de abastecimiento son muy importantes y que son deficitarias en lo que respecta al suministro de esta combinación milagrosa: H2O, agua.

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Un espacio justo

El montaje consiste en un circuito cerrado de este líquido, que se guarda en dos depósitos de mil litros cada uno y se bombea para servir al jardín en tres niveles. Es agua de lluvia que se recoge en estas cubas, aunque una pequeña parte, puntualmente, puede venir también del grifo.

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Ha cabido

Todo el líquido que se usa vuelve a los depósitos por un sistema de canalones situados siguiendo el piso de la galeria y del nivel más elevado. Esto representa un ahorro muy importante, aunque una pequeña parte se evapore de manera natural.

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Todo listo

La bomba que utilizamos, eléctrica, de 1000 watts, la empleamos en aquellos momentos en que la electricidad es más barata, según el contrato que tenemos con la compañía correspondiente. Por tanto, gastamos poco en electricidad. Y en el comercio se encuentran muchas por poco dinero.

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Contenedor volando

Lo primero que se hizo fue una base sólida, porque el considerable volumen y el peso de su contenido conviene que sea bien estable.

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Base para los depósitos

Estos recipientes son cerrados y hay que recortar su parte superior para dar ben acceso al agua pluvial. Y conviene también taparlos con una buena malla rígida, que no se hunda con el tiempo, y una tela mosquitera. Así evitamos encontrar nadadores inesperados.

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El contenedor va llegando

El agua que vuelve a las cubas procede del jardín, claro, o sea que lleva toda una serie de impurezas, hojas, pequeñas ramas, etc., que precisan de un buen filtro para no acabar taponando los conductos ni cegando los depósitos.

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Un encaje justo

Por eso ideé poner un tamíz, un cedazo normal y corriente en el punto en que inciden los tubos de los canalones sobre los contenedores. Solo hay que vaciar cómodamente el filtro de vez en cuando, porque resulta muy difícil que quede tapado por completo.

El cedazo colocado

Hay que decir que el espacio de que disponíamos no era demasiado amplio, más bien al contrario. El acceso era difícil y los contenedores tuvieron que llegar por el cielo, por encima del jardín del vecino. Y hay que recalcar la gran habilidad que demostraron aquellos profesionales para poner los contenedores exactamente en su lugar, sin ningún problema.

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En su sitio, con asombro del abeto

El abeto, un joven abies nordmanniana, el abeto del Cáucaso, una especie originaria de Asia, se miraba toda esta operación con una expresión de curiosidad y de miedo. Pero no sufrio ninguna agresión. Un grifo que  añadimos a la base le da alimento a este árbol, muy necesitado porque no aguanta la sequedad.

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Sistema listo para funcionar

Un último apunte sobre el aspecto económico: estos depósitos grandes, de cualquier tipo, según os convenga, normalmente se pueden comprar de segunda mano. Existe toda una amplia oferta de ellos en el mercado.

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Montaje de canalones para recoger el agua

El agua que sale de la manguera lleva mucha potencia y aquí está la gracia de cada uno/una para ir añadiendo manguera(cosa que hará bajar la presión, claro) hasta que salga a la presión adecuada para nuestro riego.

La bomba instalada

A los/las que tengáis una condición similar y podáis, os lo recomiendo mucho. Todo el mundo debe ahorrar en la medida que le sea posible. ¡Hagamos por la naturaleza, hagamos país!

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