MIS ESCRITOS

Ramon Llull, todo un personaje 1

Soy un escéptico y además bastante ácrata. Mi formación como arqueólogo hace que a mi lado Santo Tomás sea un total crédulo profesional. Dicho esto, quiero hablar de uno de aquellos individuos que a lo largo del tiempo han continuado existiendo durante siglos en la memoria de nuestra cultura.

Ahora no hace mucho se ha conmemorado su existencia, o sea que aprovecho que la oleada de publicaciones sobre él y la consiguiente publicidad parece que ya ha amainado, para poner aquí un pequeño grano de arena, con ánimo simplemente divulgador.

Me refiero a Ramon Llull, el mallorquín ilustrado que vivió entre los siglos XIII y XIV. Muchos escritos hablan de este personaje que, evidentemente, al menos a nivel de Catalunya, está, podríamos decir, de moda .

¿Pero quién fue realmente? ¿Qué hizo para que sea recordado aún en nuestros días? La respuesta a esta pregunta no es tan fácil como puede parecer. En realidad podría tratarse de un típico elemento del paso de la Edad Media al Renacimiento, porque se dedicó a diferentes aspectos del conocimiento; se diría que poseía una sabiduría “renacentista”, que abrazaba prácticamente todo un conocimiento enciclopédico, comparable al de un erudito de los siglos XV y XVI; como un Leonardo da Vinci, para no poner más ejemplos.

Según esto, podríamos considerar que nos hallamos ante alguien que se anticipó a su tiempo, sin duda; como mínimo un par de siglos. Claro que siempre podemos tener en cuenta que los conocimientos científicos de aquellos tiempos eran muy reducidos realmene; y que no era muy difícil para una persona abarcarlos . Esto actualmente no sería tan fácil, por la gran cantidad de datos que se tienen, de manera que hacen falta grandes y potentes máquinas para almacenar nuestros conocimientos.

Bien, pues ya tenemos un primer elemento de conocimiento para hacer su retrato robot: era un precursor. ¿Y qué más? Lo mejor sería empezar por el principio: ¿Cómo es que este señor pudo hacer lo que hizo? ¿De qué medios pudo disponer para realizar el aprendizaje personal y para desarrollar posteriormente las teorías sobre diferentes aspectos de la vida, del universo, etc. ?

Para intentar responder a estas preguntas nos tenemos que acercar a su biografía: Ramon Llull nació en Palma de Mallorca poco tiempo después de la conquista de la isla por las tropas catalanas; y por lo que parece, en el seno de una familia barcelonesa acomodada que pertenecía al patriciado urbano o a la pequeña nobleza catalana.

La pregunta es: ¿Qué hacía esta familia de la ciudad condal instalada en Palma, una vez ocupada militarmente?

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Ramon Llull, todo un personaje 2

¿Cuál era su papel: colonialismo, negocios, poder económico, político, militar? ¿Una mezcla de todo ello? Recordemos que una vez las tropas de Jaume I el conquistador ocuparon Mallorca, se sometió totalmente a la población autóctona que no había muerto y que no había huído a Menorca o a África. Y que el territorio se repobló con gente procedente de diferentes lugares de Catalunya.

Sea como sea, su estirpe era rica y por tanto, si uno de sus miembros quería estudiar lo podría hacer sin ningún problema. Es bien sabido que en aquellos tiempos solo los que pertenecían a familias poderosas podían realizar estudios; porque el resto tenía que ocuparse de hacer el trabajo que no hacían los poderosos. ¿He dicho poderosos? Si, claro, aunque tenemos un amplio vocabulari para definir a las clases privilegiadas que durante milenios han vivido del trabajo de los demás, a los que para más inri han menospreciado siempe como si fuesen seres inferiores. Y según algunos críticos actuales la situación continua en el siglo XXI, aunque disfrazada y convenientemenrte adulterada. Pero esto es otra historia.

Ya hemos resuelto parte de nuestro enigma. Ya hemos deducido como es que nuestro personaje pudo dedicarse a lo que le interesó. Claro que no lo hizo enseguida, se ve que no tenía ninguna prisa.

Por eso, de momento, se dedicó unos años a vivir lo mejor que pudo, como correspondía a su situación social. Y más tarde, cuando le pareció conveniente, se dedicó a “pulirse”. Ningún problema, él tenía los medios para poder escoger, como buen “aristos” que era.

Y resulta que de vez en cuando hay “enchufados privilegiados” que a pesar de todo hacen un buen trabajo, aunque sea solo en algún aspecto; y que destacan por su capacidad de trabajo y por su coeficiente intelectual.

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Ramon Llull, todo un personaje 3

Y parece, según nos explica él mismo, que hacia los treinta años cambió, dando un nuevo rumbo a su trayectoria personal. En realidad lo que creemos saber al respecto se debe básicamente a la obra “Vida coetània”, escrito autobiográfico en llengua latina dictado por Ramon Llull a los discípulos de la cartuja de Vauvert, en París, el año  1311, cinco años antes de su deceso. Las memorias de una vida de unos ochenta años.

¿Un héroe? Diversos medios de comunicación y sobre todo de la política actual se han esforzado en magnificar la figura de este intelectual, intentando convertirlo en héroe nacional. Pero quizás que nos preguntemos qué es eso de “héroe” y cuál es su significado real. En realidad habría que poner en el sitio adecuado al supuesto héroe, ¿No?. Claro, que todo son opiniones.

¿A quién corresponde poner este título a alguien?. ¿Quién puede ser merecedor de ostentarlo? Y la pregunta final:¿Para qué sirven los héroes? ¿Sirven para algo realmentre? Quizás tendremos que decir aquello de “Corramos un tupido velo”.

¿Hablamos de cómo describe él mismo su vida? Según nos dice, él es aquél joven, que podemos denominar “aristòcrata”, que un buen día recibe una visión rocambolesca de tipo religioso y se convierte como un San Pablo en un defensor acérrimo y apostolario de la fe cristiana más rigorosa de aquella época. ¿Hasta qué extremos?

Esto él no nos lo explica directamente, però resulta fàcil adivinarlo, no removamos viejas heridas. Su sistema “Ars” muestra una innegable tendencia a considerar la religión cristiana como superior a cualquier otra creencia mística.

Todo el mundo sabe una verdad que siempre repetí en mis clases durante mi vida docente:  “Cuesta lo mismo escribir verdades que escribir mentiras; y todo escrito esconde detrás un ideario social, polìtico, religioso, etc.; y quien gana las guerres es quien manda escribir la historia, no quien las pierde”.

Las islas Baleares habían perdido la guerra y habían sido invadidas por los catalanes. Y en el inconsciente colectivo de aquella gente aún queda un cierto recuerdo melancólico. Y yo ni quito ni pongo gobiernos, pero intento no faltar a la verdad històrica.

Pequeña bibliografia: para quien quiera profundizar, cito aquí solo un par (en mallorquín) de obras para empezar, de entre la numerosa bibliografia existente:

RIQUER, Martí de; COMAS, Antoni; MOLAS, Joaquim: Vida de Ramon Llull, en Història de la literatura catalana, tomo I, Ariel, Barcelona, 1984.

HILLGARTH, J. N.: Diplomatari Llul·lià. Documents relatius a Ramon Llull i a la seva família. Ediciones de la Universidad de Barcelona, 1984.

Liber de fine”. Qui és Ramon Llull?. Centre de Documentació Ramon Llull de la Universitat de Barcelona, 2013.

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EL MACHISMO 1

Por mucho que hablemos del machismo, plaga que nos ha acompañado desde que existimos como especie, este tema no lo arreglamos de momento. ¿Cuántas mujeres mueren asesinadas cada mes? “La maté porque era mía”, una estúpida frase empleada como justificación absurda.

Muchos hombres y muchas mujeres también deberían aprender a comportarse de una manera equitativa, abandonando los malos usos que practican en la vida privada.

Me explico: hay dos maneras de hacer las cosas en el seno de una pareja, sea el que sea el sexo respectivo de sus miembros. Hay la manera que podemos denominar clásica o antigua, que consiste, como es sabido, en que quien hace de hombre lleva los garbanzos y quien hace de mujer se cuida de la casa y de los hijos, básicamente.

Y después tenemos la manera, digamos moderna, más avanzada, que consiste en que los dos hacen el trabajo que haga falta, debidamente repartido a medias. Porque, claro, los hombres cuando comen ensucian, cuando van al water también, la ropa que llevan idem, la casa que ocupan, etc., también.

Y actualmente muchas parejas “modernas” , así, entre comillas, llevan una existencia desigual en derechos y en deberes, según el sexo. Resulta que ellas “están liberadas” y esto significa que han entrado oficialmente en el mundo laboral.

Así los dos trabajan fuera de casa y cuando llegan al nido empiezan las diferencias. Ellos se limitan a hacer más o menos lo que ellas dicen que hay que hacer en cada momento.

¿Quién lleva casi toda la responsabilidad de la pareja? Ellas, no ellos, claro. ¿Quién decide qué hay que hacer en el día a día? Ellas, claro que si. Si hay que lavar la ropa, o tenderla, o cargar el lavaplatos, o barrer, o fregar, o cocinar, o hacer las camas, o hacer la compra, etc., etc.; normalmente es ella la que dice “Hay que hacer tal cosa” ; y él, buenamente, condescendiente, “se rebaja” a obedecer a su mujer.

Mirad, cuando una mujer, a veces incluso muy joven, me dice “Mi marido y yo somos una pareja moderna. El me ayuda mucho en las cosas de la casa”. Yo entonces digo “Te equivocas de medio a medio. Nada de modernos sois. ¡ El trabajo de la casa y la educación de los hijos es cosa de toda la pareja, no solo de uno de sus miembros! “

Y sigo “No es cosa de mujeres, sino de toda persona que vive en la casa. Tu marido no tiene porqué ayudarte, porque es tanto trabajo suyo como tuyo. Y tu estás trabajando el doble como una estúpida “.

En la pareja clásica la mujer sabía lo que había y podía, más o menos, estar de acuerdo; porque la habían educado así desde pequeña. En el contexto en el que vivía eso era lo único que se consideraba adecuado e incluso obligatorio. La mujer normalmente lo aceptaba y basta.

El se encargaba de alimentar a la familia llevando los dineros a casa; y la mujer hacía todo lo demás; por cierto, sin cobrar un euro, sin ninguna clase de seguro; ni ningún reconocimiento tampoco por parte de él. Los hombres tenían sexo gratis y seguro toda la vida, además de criada-ama de casa-niñera, etc. En los documentos oficiales, ella constaba como “de oficio sus labores”.

Consultemos la fraseología específica:

“La mujer casada, la pata rota y en casa”, “La mujer delgada y limpia, que gorda y sucia ya se volverá”, “La maté porque era mía”, “A las nueve en casa”, “Él es un chico”, “Mujer tenía que ser”, “Conduce como un hombre, por eso lo hace bien; seguro que es una tortillera“, “Las mujeres no sirven para conducir, siempre van hablando de trapitos y nunca miran hacia delante; y cuando están a punto de chocar se tapan los ojos y gritan fuerte”, “Ahora quiere mandar como si fuera un hombre”, etc., etc.

¿Derechos humanos? ¿Y eso qué es? ¡Tiene poco que ver con esta relación mujeres-hombres!

CONTINUARA

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EL MACHISMO

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Los individuos clasificables como auténticamente machistas acostumbran a ser de una especie tarada, insuficiente mentalmente, cuando no lo son también físicamente. Y a veces pertenecen a aquél grupo de personas que nunca llegan a conseguir la plena madurez intelectual. Como es sabido, se calcula que cerca de un treinta por ciento de los actuales homo sapiens se quedan en el nivel de adolescentes toda la vida.

Son gente que vive como si nada, llevan una vida que parece normal, trabajan, se casan, tienen hijos, pero su tara es mental; por lo que sea no han madurado suficientemente y se han quedado a medio camino de la edad adulta.

Se trata de un grupo social muy influenciable, fácil presa de políticos agresivos y de comerciantes igualmente “avasalladores”. No son padres bastante responsables y es que el trabajo de ser padre nadie te lo enseña; aprendes sobre la marcha a base de errores normalmente; y no todo el mundo sirve para eso.

Por cierto, que esta tasa ha aumentado desde los años setenta hasta ahora. ¿Será que cada vez somos más burros? Quizás lo que sucede es que el contexto que nos ha creado la famosa aldea global; una modernidad que con su tecnología de móviles, internet, whatsapp y toda la serie de redes sociales que predominan cada vez más, nos está haciendo cada vez más inútiles; porque usamos unas máquinas cada vez más inteligentes; y que permiten que aflojemos nuestros esfuerzos mentales y físicos.

El momento de entrada de la mujer en el mundo laboral es un hecho que tiene lugar durante las guerras mundiales del siglo XX, porque las fábricas quedaban vacías y alguien había de ocupar el sitio de los hombres, que habían sido alistados en las estúpidas guerras. Muchas mujeres entraron entonces a trabajar. Y al acabar la guerra no quisieron dejarlo. Había nacido una nueva clase de obreros: las obreras , que habían demostrado que a menudo hacían mejor aquellos trabajos, antes considerados de hombres. Eran más responsables, más maduras, más cumplidoras, más fiables…

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EL MACHISMO

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Mujeres que se habían acostumbrado a hacer unos trabajos cobrando un sueldo por primera vez. Y al volver a casa ¿Qué? ¿Quién haría las faenas domésticas? Buena pregunta ¿No? Porque resulta que ahora estamos en el año 2020, en el siglo XX, en el tercer milenio. Pero mucha gente aún no lo sabe. Reflexionad un poco.

Ya sabéis que el hecho de que chicas y chicos de la misma edad estén juntos en la misma clase y curso es una burrada bastante discutible, porque ellas maduran antes que ellos; y que por tanto no tienen mucho que ver las unas con los otros. Ellas son ya mujercitas mientras que ellos aún son unos críos.

Ellas, más maduras, más conscientes, generalmente son más aplicadas en los estudios. Y ellos en general suponen un estorbo para ellas bajo el punto de vista académico. Sin ellos, ellas avanzarían más y mejor. ¿Me dejáis añadir aquí una frase clásica? “Ignavis semper feriae sunt (Para los perezosos siempre es fiesta).

Está comprobado que cada vez hay más mujeres que ocupan cargos profesionales de más responsabilidad. ¿Porqué creéis que será? ¿Porque llevan moño o por el pintalabios? Pues tened en cuenta que a estas mujeres que han llegado tan alto les ha costado, por el hecho de ser mujeres y no hombres, mucho más trabajo y mucho más sufrimiento conseguirlo; y evidentemente han llegado a ello porque eran mucho mejores en el trabajo que cualquiera de sus compañeros.

Si, mujer, si. Tu marido, tu pareja, aquella persona que convive maritalmente contigo, con matrimonio religioso o civil, o sin matrimonio de ningún tipo; simplemente como pareja, tiene o habría de tener los mismos derechos y obligaciones que tu en lo que respecta al mantenimiento del domicilio que habitáis. Todo de común acuerdo y a medias, claro que si: hay que hacer la comida, limpiar todo lo que convenga en vuestra mansarda

Y si tenéis hijos, los tenéis que educar bien, no son animalillos. No hay suficiente con alimentarlos y hacer que vayan vestidos, o comprarles la bici o la moto o el coche. Ser padre-madre es algo más. Si son de sexo diferente hay que educarlos exactamente igual. No vale eso de “Yo soy un chico”. Esta historia ya nos la conocemos demasiado. Todos por igual quiere decir todos por igual. No eduquéis diferentemente a la hija que al hijo, no cometáis este error tan frecuente.

La idea de que la mujer cuando se casa pierde el nombre, su identidad, es común a casi todo el mundo. Solo hay que mirar cerca nuestro, en Occidente. En la práctica totalidad de países europeos, la mujer pierde el apellido y toma el del marido. Una estúpida idea en mi opinión. En Espanya la mujer pasa a llamarse “Señora de Fulano”.

Y claro, Fulano es el apellido del marido. ¿Qué quiere decir esto? Está muy claro, que ella es una propiedad de él. Aquí no valen excusas ni explicaciones más o menos suavizadoras del tema. ¡Es así y basta! Machismo, machismo.

Todavía ahora las leyes que tenemos no son suficientes para impedir que unos jueces estúpidos y machistas traten a una mujer violada como si fuera una delincuente, en vez de una víctima. Y es que leyes ya tenemos, ya, pero no todo el mundo que puede (por las titulaciones académicas que tiene) las aplica debidamente. ¿Hay que ir a Oriente para ver qué pasa? Mejor que no. Como se dice vulgarmente, “Corramos un tupido velo”.

Continuará

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LA CHICA DEL ASCENSOR

No está mal. Delgada, morena, no es que sea especialmente atractiva, pero tampoco se la ve ajada. Tiene ya una cierta edad, eso es evidente y seguro que es inteligente.

Siempre va sola pero no me atrevo a abordarla. Si no fuera por mi timidez… Si lo intentara… Pero no.

Otra vez nos hemos encontrado en el ascensor y he sido incapaz de soltar una frase más o menos ocurrente que no sonara inoportuna, que no tuviera ninguna relación con la meteorología y que no me hiciera parecer una persona estúpida. La próxima vez lo haré.

La cosa se está haciendo un poco obsesiva. Cada vez la tengo durante más tiempo en el pensamiento. Su imagen se me hace más y más familiar.

Se ha dicho muchas veces y es verdad que el mundo es de la gente atrevida pero yo soy totalmente incapaz de enfrentarme a ella, de saludarla y de invitarla a tomar un café, a charlar con ella de la manera más natural, etc.

Siempre creo que pensará mal de mí, que me tomará por alguien oportunista, alguien desconocido que nos aborda en mitad de la calle o en la escalera, a saber con qué intenciones.

Creo que llegaré a la esquizofrenia si no controlo estos miedos que tengo a relacionarme con otras personas. No puede ser que me limite a tener un gato perezoso en mi apartamento. No me llena, debo establecer algún tipo de conocimiento, de amistad, con alguien, con quien sea, para no llegar a la locura total. ¿Y la pareja de periquitos cuya jaula tengo encima del piano? Eso es ya penoso del todo, de verdad.

A mis años me veo así y todo es por mi culpa. Se trata de mi carácter; ya en el colegio, cuando estudiaba el Bachillerato, era una persona solitaria y triste, incapaz de tener amigos o amigas y, dadas mis circunstancias personales, cifradas en unos padres separados y en constante pelea por tenernos a mis hermanos y a mí, digamos que realmente no me quedaban muchas ganas de ver a mis compañeros fuera de clase. Y además me daba mucha vergüenza pensar que ellos y ellas eran normales, tenían unos padres normales y vivían en unas casas normales. No se veían obligados a cambiar cada quince días de residencia, ahora con papá, ahora con mamá.

Sus padres no los utilizaban como arma arrojadiza como nos ocurría a nosotros. Y tampoco habían de soportar el cotidiano “tercer grado” sobre todo de sus madres. Recuerdo que una vez vimos una película que echaron por la televisión, “Alicia ya no vive aquí” que me hizo llorar a lágrima viva. Yo tenía las lágrimas siempre a punto de salir y cualquier cosa me hacía llorar. A uno de mis hermanos le pasaba lo mismo y parecíamos dos Magdalenas o unas plañideras practicando para el próximo entierro.

Un día la vi subir al autobús. Corrí intentando alcanzarla y cuando llegué a la entrada del vehículo el imbécil del chófer me cerró las puertas en las narices y arrancó sin ninguna consideración hacia mi, por más que golpeé el vidrio con la palma de la mano.

¿Seré idiota? No se me ocurrió otra cosa que echar a correr, parar un taxi que pasaba por allí, subir y decirle al conductor que siguiera al autobús. Demasiadas películas, realmente. Claro, como siempre me acompaña mi soledad…Veo mucho la tele y últimamente me trago todos los programas esos que llaman basura pero que todo el mundo mira y que son los de mayor audiencia en este desgraciado mundo.

Desgraciado, sí, desgraciado. Mira que tener todavía alguna monarquía. Mira que tener unos gobiernos centralistas y a menudo bastante dictatoriales, por cierto…Mira que tener unos políticos que dicen cosas como que “las constituciones son sagradas, no las toques” .

¿Y qué decir de su actuación en general? Todas y todos los políticos de muchos países fallan por lo mismo, si te fijas: Hay ciertos temas que son tabú. No les hables de autogobiernos, ni de autonomías auténticas, ni de descentralizaciones verdaderas…

“La unidad de la patria no debe ser desmembrada por separatismos incontrolados” .Y a mí que eso me suena a la época de algún dictadorzuelo del siglo XX , un tipo de bicho bastante frecuente…Claro, que también vale para ciertos países que hace años formaban un bloque político y económico y ahora dicen que se han reformado. Y quienes hacen afirmaciones de ese tipo son gente que se dedica a la gestión pública en su país, desde su cargo oficial, como ministros o similar más o menos colateral, o desde la oposición, que bien entendida, ya se sabe, es la disposición para el ”buen gobierno” una vez se llega al poder. Algunos menos finolis le llaman “Las ganas de mandar” o también “Las ganas de tocar poder” .

Y en ciertos pueblos tienen toda una serie de temas prohibidos, claro, como la Constitución, la República, la Independencia, la Federación…Tópicos típicos, peligros meridianos según la terminología más trasnochada y harto conocida por la sufrida clientela. ¿Y las familias reales? Algunas gentes más bien algo desaprensivas, les llaman “Los Intocables” . Para muchos son “Los eternos” , una especie de semidioses que existen y forman ya parte del paisaje turístico de los países que todavía los disfrutan..

Pero volvamos a ella. No sé su nombre de pila, pero sí su apellido. En el buzón tiene puesto S. Rivola. ¿Será italiana? Tampoco le conozco casi la voz, sólo cortas palabras como “Hola” , “Adiós” , “¿Sube?” o “Al segundo, ¿Verdad? “ le he oído pronunciar de momento y eso no me permite conocer un registro más amplio del tono de su voz. Pero he podido deducir que se trata de un tono agradable de oír. Y una voz educada, ciertamente. Ni demasiado aguda ni tampoco grave en demasía. Y me atrevería a decir que más bien aterciopelada.

Ignoro si tiene pareja, pero como siempre la veo sola, pienso, quiero creer que no es así. Y eso me llena de un gozo esperanzado. Ya se sabe que la esperanza es lo último que se pierde. ¿Se me permite decirlo en latín? “Dum spiro spero”, mientras vivo, tengo esperanza.

En el mundo en que vivimos y más bien en el país en el que nos ha tocado vivir, hay que tener una motivación muy fuerte para seguir adelante. Estamos en una sociedad cambiante, en plena transición: La tecnología está cambiando el planeta.

Es el momento de la comunicación. De manera simultánea puedes hablar, verte, escribirte con gente que está en cualquier parte del mundo. Los chats en Internet son una de las distracciones más frecuentadas actualmente por las personas de casi todos los países.

En Internet puedes encontrar cada vez más cosas: Desde un paraguas hasta una novia, pasando por un coche, o, si te empeñas, un elefante a buen precio. Es alucinante, oye. A través de la línea telefónica o mediante las antenas parabólicas, todo el mundo puede comunicarse con todo el mundo en tiempo real.

¿Qué prefieres y puedes viajar para ver mundo? Este está lleno de compañías de turismo que te ofrecen formidables posibilidades en este sentido. El país más exótico se pone de moda y los “guiris” se dedican a visitarlo a troche y moche. Con guías, planos, acompañantes de ocasión y precios módicos, que puedes pagar además con facilidades. Sobre todo eso: Facilidades, muchas facilidades…

Sobre esto recuerdo un chiste que salió publicado en no sé qué periódico, allá por los años sesenta. En esa época había una campaña publicitaria que utilizaba la frase “Viaje ahora y pague después” . Pues bien, en el dibujo se veía un aeropuerto y un avión que acababa de aterrizar en él. Los viajeros bajaban por la escalerilla de la nave y delante de ésta había un señor sentado en una silla ante una mesa y sobre ésta un gran cartel que rezaba : “ESTO ES DESPUÉS” .

Es la sociedad de consumo, no hay remedio. El truco es que nos quedemos todo el mundo sin blanca. Que estemos endeudados hasta las orejas, porque así las multinacionales serán más poderosas. Sí, sí, las multinacionales, que ponen y quitan gobiernos enteros en muchos países y que en muchas democracias “compran y venden” muchos votos con la misma edificante finalidad.

Y ya se sabe, aquí bajamos los precios para reventar el mercado, arruinar a la competencia y hacernos más ricos todavía. Y mientras allá subimos los precios para no tener ninguna clase de pérdidas. Todo está calculado. ¿Dar trabajo a la gente? ¿Crear riqueza? Sí, desde luego, pero una riqueza “controlada” y que va a parar a las manos de los que ya son poderosos, para que cada vez lo sean más.

¿Qué conviene-a la empresa-despedir personal? Pues a qué esperamos, se hace y listos. Una reconversión, unos despidos improcedentes muchas veces, “legales” otras, eso depende mucho del país en que se realice esa maravilla de la estrategia comercial. Jubilaciones anticipadas, reajuste, quiebra, total o parcial, etc.

CONTINUARA

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LA CHICA DEL ASCENSOR

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Es el capitalismo, claro. El capitalismo más puro y duro que conocemos desde siempre. Tampoco es un invento actual. Nos ha acompañado durante casi toda la historia, por no decir siempre.

Y sobre este tema, me acuerdo de cuando estudiaba Arqueología, allá en el Paleolítico Medio más o menos. Un profesor nos comentó un día que las actuales ideas políticas influyen en los arqueólogos para hacer sus teorías. Y nos leyó algunas frases de dos libros que trataban el mismo tema: El Neolítico. Uno era de un autor ruso y el otro de un inglés. Para el ruso, el Socialismo-comunismo nació en los poblados neolíticos, donde, según él, existía un cierto cooperativismo, una igualdad social, etc. En cambio, para el británico, en el Neolítico se tiene la primera prueba de la existencia del Capitalismo porque, decía en su libro, el concepto de riqueza nació a partir de que un campesino cultivaba un campo más rico que el de al lado…

Es curioso lo subjetivos que somos. Eso de la objetividad, yo creo que no existe, o que existe muy poco Y esto lo podemos aplicar a todos los aspectos de la vida. Por ejemplo, el sexo del ser humano. Como es sabido tod@s tenemos en nuestro cuerpo una combinación de elementos masculinos y femeninos. La diferente proporción de unos y otros es lo que marca el que seamos catalogables como hombres o como mujeres.

Y de la misma manera, todo individuo posee mentalmente unas inclinaciones de signo distinto, en el sentido de lo que se puede considerar bondad y maldad. En Criminología se han realizado estudios en este aspecto de la personalidad; según se sabe actualmente, nadie es totalmente malo ni totalmente bueno. Siempre existe una relatividad, una subjetividad.

O sea, que nosotros mismos no somos absolutamente nada y resultamos absolutamente relativos. Y nuestra educación, nuestras acciones, etc., también, naturalmente. Cada sociedad tiene su propio orden de valores y éste, en el transcurso del tiempo, puede evolucionar, cambiar, como la pena de muerte que antes existía en todas partes hasta que algún país la excluyó de su código penal. Y los valores de cada grupo humano no tienen porqué ser los mismos: En Occidente, la expresión general de luto se ha representado siempre con el color negro. En cambio, en Oriente, dicho color es el blanco.

Pero ella, siempre ella…hum…En fin, continuo lo del taxi: Resulta que aquel taxista, en cuanto oyó lo que yo le dije, salió zumbando sin preguntar nada, más contento que unas ascuas, pisando a fondo el acelerador de aquél potente coche que conducía. En un santiamén se puso tan pegado al autobús que tuve que decirle que les diera una oportunidad a las moscas de circular entre ambos vehículos.

Tenía yo miedo de que chocáramos y se montara el número.

Porque hay que ver la cantidad de locos que hay hoy en día al volante de coches cada vez más rápidos y con más capacidad de aceleración. Si todo lo que vemos cada día los que usamos el cacharro para ir cotidianamente al trabajo lo recordáramos, cogeríamos miedo y dejaríamos de conducir. Pero yo creo que es el mismo instinto de conservación el que nos hace olvidar y “corre un tupido velo” sobre nuestra memoria, para que estemos más tranquilos y sigamos usufructuando un volante de manera asidua. Si es que hay pocos accidentes para las animaladas que se hacen por esos mundos. Se ve cada cosa…Lo raro es que no haya más colisiones.

Pero volvamos al taxi. Aquél hombre estaba que no cabía en sí de lo ilusionado que iba. Y me lo dijo, me recordó aquella peli vieja en la que había una circunstancia igual. Y dicho y hecho, a perseguir aquél autobús urbano. Un poco más calmado, se apartó algo de su perseguido y así continuamos por calles y más calles.

El autobús, fiel a su recorrido prefijado, iba parando y mi trabajo era controlar que ella no se me escapase. Finalmente, llegó a la parada final de trayecto. Una vez hubo bajado la gente que quedaba en el autobús y mientras entraban en él otros pasajeros, constaté la crueldad de mi situación: Primero, había hecho el estúpido persiguiendo de aquella manera a una persona desconocida. Segundo, la carrera del taxi me costaría un ojo de la cara, seguro. Tercero, ella, a fin de cuentas, no estaba en aquél autobús. Y cuarto, lo peor de todo, llegué a la conclusión de que nos habíamos equivocado de presa: No era ese autobús el que ella había cogido en la otra punta de la ciudad.

Sin comentarios. ¿Nunca habéis tenido un fracaso, por pequeño que sea? Son aquellos momentos en que te sientes como un gusano en pelotas. Y reza el dicho popular “No somos nadie; y en pelotas, menos” . Aquí podríamos parafrasear lo que según Tito Livio dijo el galo Breno al rendirse a los romanos: “Vae victis” , ¡Ay de los vencidos!

Volví a casa en autobús, claro.

Por cierto, menuda estupidez hicieron los ayuntamientos de ciertas ciudades quitando los viejos tranvías y los trolebuses y substituyéndolos por los pestilentes autobuses, contaminadores potentes de la urbe y antiecológicos. Con lo bien que iban aquellos vehículos que usaban la electricidad para funcionar, con sus troles. Y lo bien que iban los susodichos artilugios a los chiquillos que podían así dedicarse al noble arte de descolgar el trole, con lo cual el tranvía se paraba y tenía que bajar el conductor a volver a colgarlo de la catenaria.

Esto, que era lo que pretendían los chavales, provocaba su rechifla una y otra vez. El pobre señor, justamente enfadado, les reprendía y volvía a subir a su vehículo. Pero no era esta la única utilidad de los tranvías. Sus vías eran una magnífica prensa donde colocábamos chapas, monedas y algún que otro pequeño objeto. Esta “prensa” lograba unos efectos realmente sorprendentes e imaginativos y no suponía en absoluto ningún peligro de descarrilamiento. ¡Adorables criaturas!

Y hablando de descarrilamientos, una vez uno de esos tranvías se averió en plena marcha en una bajada cerca de mi casa: Se embaló, descarriló y fue a darse contra un muro de ladrillo. Ningún herido, desde luego. Pero el muro feneció.

Los autobuses también tienen accidentes, sobre todo los de dos pisos. La casa de mis padres estaba en un paseo muy ancho y un poco más arriba había un cambio de sentido que tenía en mitad del paso un pilar muy ancho que sostenía una torre eléctrica. Por allí giraban los autobuses, muchos de dos pisos. Y de vez en cuando se desequilibraban y volcaban, quedando apoyados contra ese pilar. Era algo muy aparatoso, porque eran muy grandes y hacían mucho ruido.

Y no sólo era ruido lo que hacían. Como eran los años cincuenta, el carburante que empleaban esos vehículos no sé qué sería, gasógeno, petróleo…Vete tú a saber, era una época de restricciones de todo tipo. Y dentro de un autobús olía muy intensamente a eso, la peste del carburante. Se diría que el tubo de escape estaba conectado al habitáculo. Era insoportable. No hace falta que explique que yo me mareaba automáticamente. Y por eso, me iba siempre disparado hacia arriba, al segundo piso. Allí todo era diferente, el olor quedaba disipado por la vista “aérea”. Procuraba coger sitio delante del todo, claro. Y jugaba a pilotar “el avión”. Toda una experiencia.

¿Y ella? ¿Cómo sería su infancia? ¿Viviría en el mismo tipo de ambiente que yo? O pertenecería a otro tipo de sociedad? Este y otros muchos pensamientos en torno a ella se agolpaban a menudo en mi cerebro. Una y otra idea iban pasando como una película. Y yo iba “seleccionando” lo que me parecía más oportuno. ¿Cómo quisiera yo que hubiera sido la infancia del objeto de mis elucubraciones? ¿Y qué me importaba a mí eso ahora? Lo que yo quería, lo que yo necesitaba de manera imperiosa, era ponerme en contacto realmente con ella. Conectar con ella en persona, no virtualmente ni con una imaginación calenturienta, sino físicamente, hablar con ella, conseguir su amistad, su aprecio, su…No me atrevo ni a decirlo, su respeto, su cariño en suma. ¿Es eso mucho? Quizás sí, quizás yo no merezco que una persona como ella…

Pero no, no nos pongamos plastas, no seamos palizas. No empecemos el cuento de la lágrima, que eso no va así. En realidad yo soy una persona perfectamente capaz de amar y de ser amado, ¡Faltaría más! Como cualquier hijo de vecino. Y no todo en mí son defectos, también tengo algunas virtudes, ¡Que caray! Aunque sea en el fondo, como reza el latinajo de Séneca ( en su “Consolatio ad Marciam”) “Eripit se aufertque ex oculis perfecta virtus” , la virtud perfecta huye de las miradas de los hombres y se oculta”. Cosa que podríamos traducir libremente por: Aunque soy feo, en el fondo tengo virtudes ocultas.

Eran días de elecciones, ya se sabe, esos momentos en que el tema, o uno de los temas, es quién ganará y todo eso. En un país como el nuestro, que está aprendiendo (le cuesta, le cuesta) a ser democrático, eso es todo un tema. Todo el mundo habla de democracia. La palabreja en cuestión va de boca en boca y realmente la mayoría no tiene ni la más remota idea acerca de su origen, su significado. Muchos se quedan en saber que es algo que se inventó en la antigua Grecia. Y punto. No saben que Pericles era un dictador más moderno que el resto de dictadores de su época. No saben que su democracia se basaba en una aristocracia.

Los “aristoi” , o sea, los “mejores” , los más poderosos, la clase aristocrática de la Atenas del siglo quinto a. C. , eran los “elegibles” en política. Y todas las votaciones se hacían a mano alzada, para que los acólitos del gobernante pudieran tomar buena cuenta de qué votaba cada representante. Claro que, al final, sus contrincantes, que ya no sabían cómo eliminarlo del gobierno, como no podían ganarle directamente, lo hicieron a través de su amante, la inteligente Aspasia. ¡Una lástima! .

Ella, ella, ella…¡Qué obsesión la mía! ¿En qué trabajará? Seguro que en una oficina, de administrativa, a las órdenes de algún desgraciado machista que se insinuará con ella muchas veces o siempre por sistema. A lo mejor tiene que aguantar toda una serie de impertinencias cada día. Y puede que sufra un acoso sexual o el conocido “moving” ; a lo mejor se dedican a hacerle la vida imposible para conseguir que deje el trabajo y no tener que echarla. Es un truco para no tener que pagar indemnización por despido improcedente y ya se sabe que hay muchos empresarios deshonestos que recurren a ese tipo de estratagemas. En realidad me pregunto si existe la figura empresario-persona honrada, pero, en fin, alguno habrá, aquí más vale que corramos un velo y que sea lo más tupido posible.

Esto de la honestidad me lleva a recordar que el concepto de la Etica puede cambiar ¿Qué es ético? ¿Qué resulta “dignum et iustum” ? Pues digno y justo es aquello que…He ahí un concepto que va cambiando como las modas. Incluso algo tan serio como el disponer de la vida de los demás o de uno mismo, es un tipo de concepto siempre discutido. Y como ya he dicho antes, es diferente de sociedad a sociedad.

El suicidio, la eutanasia, la pena de muerte…Problemas siempre candentes filosóficamente hablando y que responden, según se entiendan, a distintos conceptos éticos. La Etica, sabido es, no es ni más ni menos que una disciplina de la Filosofía, aunque en el actual sistema de enseñanza muchas veces se convierta en una especie de Maria ( léase, asignatura inocua ) .

S., S., S. ¿Qué puñeta querrá decir esa S. ? ¿Cómo se llamará? Ni idea, se me ocurren muchos nombres, pero…Sara, Sandra, Sonia…Da igual como se llame ¡La quiero! Cada vez lo tengo más claro. Tengo que armarme de valor y decírselo. ¿Y si hago el ridículo? ¿Y si se ríe? Pues digo yo que a quien algo quiere, algo le cuesta ¿No? Pues, eso. Tengo que hacerlo. Mucha gente lo hace cada año, cada día, cada mes y cada siglo. Y la vida sigue, las parejas se siguen formando, separando…Separando…¿Y si salimos juntos y al cabo del tiempo resulta que nos peleamos y tenemos que separarnos? ¡Pues sí! ¡Vaya tiempo perdido! Para eso no vale la pena empezar. ¡Pero qué estupideces estoy diciendo! ¿Seré…? Sí, claro, lo soy, lo soy. ¿No te digo? Por muy mal que puedan acabar las cosas en una experiencia de pareja, siempre habrá algo, momentos, cosas, valorables como positivos y de buen recuerdo. ¿ O no? .Yo creo sinceramente que sí, aunque, claro, no tengo ninguna experiencia en ese sentido.

Nunca he tenido novia ni nada que se le parezca. Más bien he corrido varias veces, escapándome de alguna que me perseguía ( alguna desesperada, seguro) . Supongo que mi mala experiencia familiar influyó poderosamente en mi actuación. De manera un poco inconsciente evitaba tanto como podía el relacionarme con chicas, más allá de lo que consideraba lo justo imprescindible. Nada de buscar novia o algo parecido. Y no era precisamente falta de atracción, todo lo contrario, pero tenía miedo porque en mi inmadurez creía que saldría mal de todas formas. Estaba convencido de que el único resultado posible sería algo similar a lo de mis padres. No era capaz de considerar que en un cálculo de posibilidades, dicho resultado no abarcaba ni mucho menos el cien por cien.

Antes hablábamos de los locos al volante. “Sexo y velocidad” era uno de los “slogans” de la juventud de los años sesenta. “Épater les bourgeois” era otro. “Prohibido prohibir” y así sucesivamente. Teníamos muchos “cantos guerreros” entonces. Digamos que muchos de aquellos jóvenes, hijos de casa bien, con unos padres que habían hecho alguna que otra guerra, se encontraban incómodos en el seno de sus familias, más o menos acomodadas. Tenían un buen plato en la mesa, estaban alimentados, vestidos y educados. Sus padres les daban una seguridad económica, además del afecto, etc., etc.

¡Ah, pero eso no era suficiente, claro! Todos queremos más, como decía la canción homónima. “Cabellos largos, ideas cortas” decía la gente madura. “Cambiarlo todo para que nada cambie” denunciaban aquellos jóvenes, criticando ciertas componendas de algunos políticos de la época. La discusión empezaba en casa, entre padres e hijos. Y seguía en la calle, entre manifestantes y la policía. ¡Y la que se armó! La Revolución del sesenta y ocho en París; pero ya volveremos sobre esto.

Otro tema me interesa más ¿Lo adivina e/lal lector@? ¡Ella, claro! ¿Seguirla? ¿No seguirla? He ahí la cuestión ( ¡Cielos, esto me suena! ) . Aquél día del taxi…¿Hice bien en el hecho de seguirla? ¿No hice algo que atenta directamente a su libertad como persona? ¿Actué con ética? Claro, porque si no es así, ¿Cómo puedo plantearme siquiera el hacerlo de nuevo? ¿Debo hacerlo? Pero si no lo hago, ¿Cómo podré llegar a conocerla, a que me conozca? Si quiero acercarme a ella, deberé saber algo sobre quién es, qué es y todo eso. Porque de momento para mí es toda una desconocida. ¿Qué sé yo sobre ella? En realidad, nada. Una pena.

Veamos: Nuestro cerebro es muy complicado. El ser humano tiene unos dispositivos mentales que le permiten ir registrando toda una serie de estímulos visuales, sonoros, odorables, que van entrando en nuestro “disco duro” ( permitidme que emplee este símil informático, tan actual) y que se van guardando allí durante un cierto tiempo. Pasado un cierto momento, empiezan a borrarse si no los renovamos. Efectivamente, como dice Cicerón en su “De senectute” (“De la vejez”), “Memoria minuitur nisi eam exerceas” , la memoria disminuye si no la ejercitas.

Cada día, cuando nos dirigimos de casa al trabajo y viceversa, nuestro cerebro registra una serie de datos sobre el trayecto. De manera automática, mecánica, estamos acostumbrados a percibir solamente lo más básico, lo elemental, lo que nos hace falta para deambular por aquél itinerario conocido y repetido día a día. Muchos datos que nos llegan quedan almacenados sin que seamos conscientes de ello, porque quedan guardados en la memoria “caché” ( el subconsciente) . De vez en cuando sucede o hay algo imprevisto, diferente. Y eso lo recordamos especialmente para poderlo explicar después en la oficina, por ejemplo.

De hecho no es más que un recurso que tenemos para mejorar nuestra imagen en sociedad. ¿De qué hablaríamos sino? ¿De mujeres o de hombre o de trapitos o de…nuestras magníficas vacaciones por casualidad? Lo dicho, explicar lo que hemos visto que pasaba hoy ( o ayer) es otro recurso de que disponemos para nuestra relación con l@s colegas del trabajo.

Ella, en su disco duro tendrá mi imagen, algún sonido de mi voz, quizás también olor, recordemos el ascensor, un espacio pequeño y cerrado. Como nos vemos con una cierta frecuencia, alguna información y por tanto alguna idea se habrá forjado de mi, aunque sea algo así como “Mira, el tipo ese tan feo que vive en el piso de abajo” o quizás “Ese señor tan educado y amable que vive en la escalera” o quizás “Ese tipo tan tímido vecino mío” y ¿Porqué no? “ Me cae bien, parece simpático. Es educado” . De ilusión también se vive ciertamente…

¿Y aquellos locos con aquellos cacharros haciendo el imbécil? Yo, la verdad, que alguien juegue con mi vida gratuitamente, que alguien abuse “patientiam meam” de manera descarada y reiterada es algo que nunca he soportado. Cuando era joven me encaraba con ellos. Ahora me limito, en ocasiones, a mostrar unos ciertos conocimientos del lenguaje de los gestos; y a veces, lo acompaño con ciertas manifestaciones lumínicas o de otra índole. Tal como lo digo, a veces solo, porque en la mayor parte de ocasiones los ignoro olímpicamente; solo ofende quien puede y ellos no pueden, porque bastante pena tienen con ser lo que son; que se operen si aún están a tiempo. Soy más bien pacífico; digamos que la cierta agresividad que podía acompañarme cuando era menos maduro, con el tiempo se ha ido canalizando adoptando maneras más civilizadas.

Y volviendo a ella, digo yo que algo pensará de mí, vamos, para bien o para mal ¿No? . O me ignora totalmente. A lo mejor resulta que ni siquiera recuerda como es mi cara y que cada vez que nos vemos, para ella soy una cara totalmente nueva.¿Sabe realmente que vivimos en el mismo edificio?

Y otra vez con el tema de los coches, la policía de tráfico ¿Qué hace respecto a los malos conductores? ¿Porqué no se dedica a circular con coches camuflados a la caza de salvajes? ¿Porqué se limita casi siempre a apostarse en lugares fijos con su radar para pillar a aquellos desgraciados que conducen siempre bien, menos aquél preciso día en que se pasan en diez o en veinte kilómetros la velocidad máxima permitida? Los que lo hacen habitualmente, sabido es que llevan un radar ilegal en su coche y que gracias a él detectan el de la policía, con lo cual casi nunca los cogen con las manos en la masa.

SEGUIRA

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LA CHICA DEL ASCENSOR

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Veamos: Nuestro cerebro es muy complicado. El ser humano tiene unos dispositivos mentales que le permiten ir registrando toda una serie de estímulos visuales, sonoros, odorables, que van entrando en nuestro “disco duro” ( permitidme que emplee este símil informático, tan actual) y que se van guardando allí durante un cierto tiempo. Pasado un cierto momento, empiezan a borrarse si no los renovamos. Efectivamente, como dice Cicerón en su “De senectute” (“De la vejez”), “Memoria minuitur nisi eam exerceas” , la memoria disminuye si no la ejercitas.

Cada día, cuando nos dirigimos de casa al trabajo y viceversa, nuestro cerebro registra una serie de datos sobre el trayecto. De manera automática, mecánica, estamos acostumbrados a percibir solamente lo más básico, lo elemental, lo que nos hace falta para deambular por aquél itinerario conocido y repetido día a día. Muchos datos que nos llegan quedan almacenados sin que seamos conscientes de ello, porque quedan guardados en la memoria “caché” ( el subconsciente) .

De vez en cuando sucede o hay algo imprevisto, diferente. Y eso lo recordamos especialmente para poderlo explicar después en la oficina, por ejemplo. De hecho no es más que un recurso que tenemos para mejorar nuestra imagen en sociedad. ¿De qué hablaríamos sino? ¿De mujeres o de hombre o de trapitos o de…nuestras magníficas vacaciones por casualidad? Lo dicho, explicar lo que hemos visto que pasaba hoy ( o ayer) es otro recurso de que disponemos para nuestra relación con l@s colegas del trabajo.

Ella, en su disco duro tendrá mi imagen, algún sonido de mi voz, quizás también olor, recordemos el ascensor, un espacio pequeño y cerrado. Como nos vemos con una cierta frecuencia, alguna información y por tanto alguna idea se habrá forjado de mi, aunque sea algo así como “Mira, el tipo ese tan feo que vive en el piso de abajo” o quizás “Ese señor tan educado y amable que vive en la escalera” o quizás “Ese tipo tan tímido vecino mío” y ¿Porqué no? “ Me cae bien, parece simpático. Es educado” . De ilusión también se vive ciertamente…

¿Y aquellos locos con aquellos cacharros haciendo el imbécil? Yo, la verdad, que alguien juegue con mi vida gratuitamente, que alguien abuse “patientiam meam” de manera descarada y reiterada es algo que nunca he soportado. Cuando era joven me encaraba con ellos. Ahora me limito, en ocasiones, a mostrar unos ciertos conocimientos del lenguaje de los gestos; y a veces, lo acompaño con ciertas manifestaciones lumínicas o de otra índole.

Tal como lo digo, a veces solo, porque en la mayor parte de ocasiones los ignoro olímpicamente; solo ofende quien puede y ellos no pueden, porque bastante pena tienen con ser lo que son; que se operen si aún están a tiempo. Soy más bien pacífico; digamos que la cierta agresividad que podía acompañarme cuando era menos maduro, con el tiempo se ha ido canalizando adoptando maneras más civilizadas.

Y volviendo a ella, digo yo que algo pensará de mí, vamos, para bien o para mal ¿No? . O me ignora totalmente. A lo mejor resulta que ni siquiera recuerda como es mi cara y que cada vez que nos vemos, para ella soy una cara totalmente nueva.¿Sabe realmente que vivimos en el mismo edificio?

Y otra vez con el tema de los coches, la policía de tráfico ¿Qué hace respecto a los malos conductores? ¿Porqué no se dedica a circular con coches camuflados a la caza de salvajes? ¿Porqué se limita casi siempre a apostarse en lugares fijos con su radar para pillar a aquellos desgraciados que conducen siempre bien, menos aquél preciso día en que se pasan en diez o en veinte kilómetros la velocidad máxima permitida? Los que lo hacen habitualmente, sabido es que llevan un radar ilegal en su coche y que gracias a él detectan el de la policía, con lo cual casi nunca los cogen con las manos en la masa.

Bien pensado, no puede ser que no me reconozca cuando me ve. Hasta un perro que hemos visto un día, en jornadas sucesivas, si lo vemos, lo reconocemos. ¿Somos las personas menos que los perros?¿Aunque seamos unos perfectos desconocidos? Genéticamente, según los últimos estudios del genoma humano, el perro y la persona no están muy lejos el uno de la otra. ¿Querrá eso decir algo?¿Tendrá eso algo que ver en el tema que me preocupa? Tampoco la mosca queda muy lejos del ser humano genéticamente. La verdad es que todo ello no me quita el sueño. La que sí me lo quita es ella…

Pero volvamos con lo del taxi, que aún no lo he contado todo. Resulta que después de todo el chasco que me llevé, resignado con los designios de la fortuna, le pregunté al taxista lo que le debía y, para mi asombro, me dijo que nada, que había disfrutado mucho y que incluso me estaba agradecido por mi actuación. Además, compadecido por mi decepción, me convidó a tomar algo y acabamos en un bar que había allí al lado tomándonos sendos cafés. Hablamos de muchas cosas y me contó algunas que más tarde ya explicaré. Acabamos tan amigos y ahí quedó eso.

Por cierto, soy capaz de pedir una baja y dedicarme a un plan sistemático de seguimiento durante una semana, para ver a donde va, qué hace, con quien, etc. Pero me surge la pregunta: ¿Es eso digno por mi parte? ¿No es algo innoble? ¿Porqué no contrato a un detective que haga ese trabajo sucio? ¿Y porqué debo hacer una cosa así? ¿No es más normal que me presente como vecino suyo que soy y le plantee la posibilidad de que si quiere podemos salir algún día de estos y conocernos?

Sobre el asunto de los malos conductores, yo soy de la opinión de que son delincuentes y de que como tal habría que tratarlos. Esto es algo que está costando hacer que alguna gente entienda, pero que poco a poco irá implantándose en todas partes. Una persona que no respeta la vida ajena y que comete todo tipo de tropelías al volante de un vehículo, sea del tipo de sea, es una amenaza social y el tratamiento policial y judicial que se le debe dar ha de ser el adecuado a tal condición.

Y si va bebida o drogada, ello ha de considerarse agravante, no eximente. Y a la mínima habría que encerrarla en la cárcel para que supiera lo que es bueno. Y desde luego, retirada del carnet de conducir, que tuviera que volverse a examinar si quisiera volver a conducir. Y que en el nuevo carnet constara que era la segunda y última oportunidad de poseer tal documento.

¡Tendrá coche ella? ¿Moto quizás? ¿Sabe conducir? No tengo manera de saberlo si no la sigo o hago que otra persona lo haga por mi. No sé qué hacer.

¿Y los fabricantes de coches? ¿Porqué fabrican coches que corren a velocidades prohibidas por las leyes de muchos países? ¿Es eso lógico? Si en cada país las marcas de vehículos estuvieran obligadas a limitar la velocidad punta de sus productos, nadie podría correr más de la cuenta. Muerto el perro, muerta la rabia. Pero eso, ¿Acabaría con las imprudencias? ¿Y con los accidentes? Pues no, claro, porque no todas las infracciones se cometen a más velocidad de la permitida; muchas sí, pero todas no. Pero algo se avanzaría quizá. Claro que muchos opinan que gran parte de los problemas los causa la gente que circula “demasiado” despacio. Es una materia opinable, como tantas otras.

Me encantaría ver como conduce ella. La manera de llevar un coche dice mucho de la persona; hay toda una serie de maneras, gestos, actitudes, que denotan la clase de personalidad del que guía un vehículo. También me gustaría saber qué tipo, qué modelo de coche será el suyo.

Porque hoy en día todo el mundo tiene uno al menos. Es muy raro si no es así. Es como un reloj de pulsera. De todos modos debo decir que yo he conocido y conozco a algunas personas que ni tienen coche ni carnet de conducir. Para mí, en ese aspecto ( y sólo en ese) son como un deje de la Prehistoria, un resto de material caducado. Personalmente no consigo entender bajo qué condicionante actúa una de esas personas. Las respeto, claro está, no faltaría más.

Se trata de una decisión personal e intransferible, desde luego, pero me choca ver que prefieren depender de un transporte público, normalmente insuficiente y muy incómodo, poco práctico y lleno de desventajas, en mi opinión, con respecto al privado. Fulanito, como no conduce, depende para todo de que alguien le lleve a donde sea, al restaurante donde celebramos la cena de trabajo del viernes, o a la delegación que está a sesenta y cinco kilómetros del lugar habitual de trabajo…

¿Será ella de ese tipo de personas?¿Podríamos llevarnos bien si fuera así? Sí, claro, porque al menos nunca discutiríamos por decidir quien conduce. Siempre dejaría que lo hiciera yo. Y a mí me encanta conducir; para mí es una afición. Y no me canso nunca. Soy capaz de hacer viajes largos, con tiradas realmente fuertes, sin apenas cansarme y, lo que es mejor, disfrutando con ello. Me gusta mucho poder coger el coche y carretera adelante ( o autopista ) a pasarlo bien conduciendo. Llegas a un sitio que no conoces y te espabilas; no dependes de nadie; dispones del vehículo siempre que quieres, para ir a más sitios en menos tiempo; digamos que optimizas mejor tu tiempo.

Seguro que tiene un coche pequeño y coquetuelo, muy femenino. De un color alegre, posiblemente fosforito. Y debe tenerlo siempre bien limpio supongo. Lo guardará en un garaje, no creo que lo tenga en la calle. Me parece una persona bastante sensata y juiciosa. Su manera de vestir…Pero también es verdad que “In vestimentis non est sapientia mentis” , la sabiduría no está en la vestimenta. Este es un refrán romano anónimo, similar al nuestro “El hábito no hace al monje”.

¿Pero qué estoy diciendo? ¿Acaso me estoy volviendo machista? Eso no lo he sido nunca y no voy a empezar ahora. A ver, lo del coche limpito, pulidito, guardado en garaje y tal queda bien para una mujer convencional a la clásica. Pero la mujer actual no es así, porque ha adoptado muchas de las maneras que tradicionalmente han sido propias del hombre. Al salir a trabajar, la hembra de nuestra especie se ha visto obligada , cada vez más, a cambiar muchos de los hábitos ancestrales, que-dicho sea de paso- tenía en función de su situación social y no forzosamente por su condición femenina.

Aún me acuerdo de cuando yo era un chaval y mi madre, cuando viajaba con nosotros, si mi padre no nos acompañaba, tenía que llevar un papel escrito por él autorizándola a hacer tal cosa. Y que en aquellos viajes desde la capital del reino hasta lo que en aquella época se denominaba oficialmente “provincias” la policía subía al tren e iba pasando vagón por vagón, por todos los departamentos.

Su función era pedir la documentación a todo el mundo que iba en ese tren. Era en plena época franquista;el padre de familia tenía más prerrogativas legales que el antiguo “pater familias” (lo único que le estaba vedado era mandar sobre la vida y muerte de su familia) . Luego pasó el tiempo y todo cambió y mis padres se separaron…

Seguro que conduce muy bien, porque hoy en día la incorporación del elemento femenino a las actividades laborales cotidianas es un hecho innegable. Antes la gente decía “Pero qué mal conducen las mujeres” “Por una que lo hace bien…” “Conduce bien, no parece una mujer, parece un hombre conduciendo” etc., etc. Y en gran parte estaba justificado porque la mayor parte de féminas no conducían, al menos frecuentemente. Y muchas, cuando cogían un coche…iban un poco mal, digamos. Eso es así, no se puede negar. Pero eso es agua pasada.

Cuando un magnífico director de cine llevó a la pantalla una notable realización sobre el tema de los problemas morales y éticos, de la conducción, etc., “Muerte de un ciclista” , la mala, claro, era una mujer. Ahora, la mayor parte de ellas conducen normalmente y, por tanto, saben hacerlo perfectamente. Y además, buenos y malos conductores los ha habido siempre, géneros aparte.

Me acuerdo ahora de aquél taxista y de una cosa que me contó. Según él un día subió al taxi una pareja de recién casados, según parecía. Le dijeron que les llevara al puerto. Una vez allí le dijeron que iban a celebrar una fiesta en su yate y que le convidaban a tomar unas copas si quería. El aceptó y quedaron en encontrarse frente al yate en cinco minutos, mientras él aparcaba. Dicho y hecho, el hombre aparcó y se dirigió tranquilamente al muelle que le habían indicado. Como no vio movimiento alguno por allí, decidió esperar un poco.

Al cabo de unos veinte minutos, viéndose plantado, se marchó por donde había venido. Cuando llegó al sitio en que había dejado el coche, éste no estaba allí. Dos semanas más tarde la policía lo encontró abandonado, sin gasolina, lleno de restos de comida, latas vacías y con la tapicería de los asientos acuchillada. Menos mal que tenía un buen seguro…Me lo dijo hablando del tema de las apariencias, que normalmente engañan.

Las apariencias…¿Me estaré engañando yo con ella? ¿Qué aparenta ella? ¿Y qué es realmente? ¿No me estaré obsesionando realmente por algo que no merece la pena? ¡Y yo qué sé! Pero me gusta…Por cierto, ¿Será religiosa? ¿Tendrá alguna religión, o será agnóstica o atea?

Ya se sabe, la persona agnóstica es aquella que dice que no conoce a ningún dios y que no sabe si existe alguno realmente. No lo niega, se limita a afirmar que no conoce: “agnosco”. El ateo, en cambio, niega la existencia de cualquier divinidad: “ ateos” . Y en uno y otro caso, es una simple cuestión de fe. Si te lo crees, bien, tienes fe. Y si no te lo crees, pues bien también, no tienes fe. Es una cuestión personal.

“Credo ut intellegam” , creo para comprender, que decía San Anselmo en su “Proslogium” . O lo que escribió Horacio en su “Satirae” ( “Sátiras” ) “Credat iudaeus Apella, non ego” , que lo crea el judío Apela, no yo.

Cada cual y cada quien ha de tener su propia opinión y nadie se lo debe impedir. No hagamos como tiempo atrás, cuando actuaba la Santa Inquisición. Y no es tema para levantar polémica alguna, ciertamente. Si todo el mundo respeta a todo el mundo, ni peleas ni guerras. Aunque hay algunos que todavía van por ahí en plan retro, practicando o predicando guerras santas y todo ese tipo de cosas. Mientras haya quien los siga…

Dudo que sea una fanática, aunque quien sabe. Y a lo mejor vive con su anciana madre, viuda y llena de manías, una mujer absorbente y dominante que de buen seguro la tiene amargada. Creo haber notado algún día un cierto rictus de sufrimiento, de preocupación en su cara. A lo mejor…

Qué difíciles son las relaciones humanas, de verdad. Personas que aparentemente son normales, no tienen especiales manías, resulta que en realidad son auténticas enfermas mentales, con una visión deformada de la realidad. Bajo el disfraz, la apariencia más inocente, puede ocultarse una personalidad esquizoide aguda, incluso una homicida. Una auténtica bomba de relojería que en el momento más inesperado puede estallar en forma de crisis delirante. Suicidio, asesinatos…

Ella parece muy cuerda, pero y si…¡Qué horror! ¡No quiero ni pensarlo!

Mi profesor de Filosofía de la Facultad nos hablaba mucho del tema del suicidio y de la eutanasia. Por lo que respecta al suicidio, alguna confesión religiosa como el cristianismo lo condena enérgicamente, diciendo que como somos obra de Dios, solo El ( aparte del Derecho Penal de cada país) tiene derecho a decidir sobre nuestra vida. Que no es lícito que nos suicidemos. Realmente, eso del suicidio es todo un tema. En opinión de algunos, hay que ser muy cobarde para quitarse la vida. En cambio otros piensan lo contrario.

¿Quién tiene razón? Supongo que cada un@ tiene su propia razón. Cada caso es un mundo; recordemos, por ejemplo, que quizás el mayor músico de todos los tiempos de Occidente, Beethoven, cuando se vio sordo, pensó en dar ese paso. Afortunadamente, decidió en el último momento no hacerlo y seguir viviendo. Menos mal, porque sino, entre otras cosas, no podríamos escuchar la Novena. Un compositor sordo ¡Alucinante! Y la música que compuso estando sordo ¡Alucinante también! .

Eso del suicidio es algo realmente delicado. A veces sabes porqué, como aquellos desgraciados que se suicidaban cuando estalló la Gran Depresión en Wall Street. La pequeña fortuna, los ahorros de toda una vida, se esfumaban en un abrir y cerrar de ojos, para desesperación de algunos pequeños accionistas aficionados que no encontraron más salida que quitarse la vida. Lamentable, sobre todo si consideramos que todo ello sirvió, entre otras cosas, para enriquecer aún más a ciertas personas…

Lo del juego, de Bolsa o de cualquier lotería, también es un tema. Si te lo tomas como lo que es, un simple juego, no algo que te va a convertir en una persona rica; si nunca, o casi nunca, juegas, no hay peligro, ni de que te enriquezcas de golpe, ni de que te arruines por ello. Una vez alguien me comentó que en asuntos de juegos de fortuna el peligro está en que ganes una primera vez una cantidad algo fuerte de dinero. Ello, me decía este jugador experto, puede moverte a animarte, a engancharte, pensando que volverás a tener suerte. Con ello demuestras ser poco inteligente, porque un sencillo cálculo de probabilidades te hará ver que si ya te ha tocado una vez, difícil es, matemáticamente, que te vuelva a tocar.

Pero en esto no hay Matemáticas que valgan. Te puede tocar dos veces seguidas. Y ya tenemos a la persona ludópata, que juega compulsivamente y que muchas veces se gasta el sueldo en ello, pasando por alto muchas veces el hecho de tener una familia que mantener. Lo más sano es lo que le ocurría a aquél tipo que se quejaba de que nunca le tocaba. Y cuando alguien le preguntó “¿Con qué número jugaba usted?” el respondía con otra cuestión “¿Ah, pero es que hay que jugar para que te toque?”

¡La gente que se ha arruinado y las familias destrozadas que hay por culpa de una persona ludópata! Me pregunto si ella…Casi no me atrevo a planteármelo. ¿Será jugadora? A lo mejor por eso va siempre sola, porque quizá no tiene amistades, quizá es un ser antisocial, es huraña…O a lo mejor está divorciada y es precisamente por esa causa, con la añadidura del juego…No parece que tenga hijos, o es que viven con el padre. Si es así, podría ser porque a lo mejor en el juzgado no la consideraron competente o solvente para mantenerlos.

Hace años en España estaba prohibido el juego. Así, como suena, los casinos estaban prohibidos; y los bingos. Y mucha gente iba a Francia, que era un país libre según decían, una república, a jugarse los dineros. Era un negocio que habían montado entre otros un grupo de empresarios españoles, catalanes para más señas, de la zona de Sabadell. Era muy curioso porque la misma gente montó también un negocio complementario con el cine. Muchos íbamos a Perpinyà a ver cine erótico y político, ambos prohibidos por el régimen del momento. Y que conste que lo del régimen, al menos en este caso, no tiene nada que ver con dietética.

Y ella, ¿Qué tipo de ideas políticas tendrá? ¿Será lo que se dice de derechas? ¿O más bien de izquierdas? ¿O será de aquellas personas que dicen no entender de política o que les importa un bledo? ¡Vete a saber! ¡Reventaré!

SEGUIRA

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LA CHICA DEL ASCENSOR

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Las ideas políticas ¡Ja! Recuerdo que en los años sesenta, en los países capitalistas, la juventud que se consideraba “progresista” era de izquierdas, mientras que en la URSS la juventud progresista era de “derechas” . Curioso, ¿No? En plena guerra fría, las dos potencias dueñas del planeta rivalizaban por ampliar su respectivo poder y creaban aquí y allá las mismas situaciones de tensión, sufrimiento, hambre, miseria y guerra. Todo eran comandos actuando en forma de guerrillas en diferentes países. Si podían daban golpes de estado y cambiaban el signo político del gobierno. La KGB o la CIA como principales directoras de orquesta según el lugar. Y nosotros viendo las películas del impresentable James Bond, el 007 que las conquistaba a todas con su machismo. “Pero estaba tan bueno…” Al menos eso es lo que dicen todas, las de mi quinta y las jovencitas de ahora. Será verdad…

¿Le gustará a ella también ese tipo de hombre? Al menos físicamente, seguro que sí. Les gusta a todas. ¿Debo estar celoso por ello? No seré tan estúpido yo como para llegar a esos extremos. No soy una persona celosa ¿ O sí? Bueno, en realidad, no lo sé, porque nunca me he encontrado en situación de estarlo. Como nunca he tenido nada parecido a una novia, no me he hallado jamás en semejante tesitura. ¡Y la tinta que se ha escrito y se escribirá siempre sobre el tema! Todo tipo de celos han sido descritos de todas las maneras imaginables, feroces y convulsos en ocasiones, en plan Otelo, incestuosos otras veces, complejo de Edipo incluido. De todo ha habido en la viña literaria sobre uno de los mayores, no sé si decir vicios, defectos o simplemente características del ser humano.

Y es que yo siempre digo que el ser humano es el animal más animal que hay sobre la faz del planeta. No me faltan razones para tal afirmación, desde luego. Ningún ser vivo fracasa tantas veces como él, aunque ello quiera decir también que él ha conseguido recuperarse de sus propios fallos muchas veces, más también que cualquier otro animal.

Un poco estúpido si que lo es el género humano. Para llegar a esta conclusión no hay más que fijarse en el hecho de que normalmente le cuesta admitir lo nuevo, entender aquello que, por novedoso, por diferente, su estrecha mente rechaza como si se tratara de un virus. Es como si nuestra cultura ( y todas las demás) tuvieran una especie de anticuerpos mentales, dedicados continuamente a rechazar todo aquello que no les cuadra exactamente en su espectro de valores sociales.

Veamos por ejemplo cuánto tiempo le costó entender a la cultura occidental europea que sus miembros no son los mejores de la Tierra, que ni su cultura, ni su raza (uso aquí esta palabra de manera totalmente premeditada, que conste), ni su religión, ni su historia, son nada del otro jueves y que no hicieron bien invadiendo los otros continentes, sin ningún miramiento hacia sus habitantes. Pero sobre esto ya volveremos más tarde. Ahora voy a tomarme un café.

¡Y ella que pensará de todo esto? Me gustaría espiar su mente, sólo por un ratito, para ver cuál es su manera de pensar sobre esto. ¿Qué estará haciendo ahora’ ¿Le gustará el café como a mí? Es que yo soy muy cafetero. Siempre lo he sido y es que en mi familia todos lo éramos. Mis padres recuerdo que nos daban a saborear un terrón de azúcar puesto en una cucharilla llena de café. Eso estaba riquísimo y nos vició a mis hermanos y a mí. Lo recuerdo con especial cariño; yo entonces tendría trece años creo. Después todo se estropeó y mi mundo familiar se vino abajo. Dice el refrán que no hay mal que cien años dure y su réplica afirma que ni cuerpo que lo aguante. Uno y otro son verdad.

Pero hablaba de Europa y su ambición. Recuerdo una serie de documentales titulada “El triunfo de Europa” . Es una producción inglesa, claro; muy bien hecha y que tiraba con bala. Ponía a Europa y a sus habitantes en su lugar exacto. Imperialistas, tiranos, invasores, depredadores, seres llenos de una desmedida codicia. Gentes que, aprovechándose de la ventaja que le daban sus armas superiores a las de la población de los otros continentes, se dedicaron a matar, robar, violar, esclavizar…

Puede decirse que desde que los europeos tropezaron con América. Sí, tropezaron, porque lo de Colón fue un auténtico tropiezo. Según parece, después de realizar cuatro viajes de ida y vuelta a las Américas, el tal individuo murió convencido de que donde había estado era en Asia. Y es que la ignorancia de esos europeos era muy, muy grande. A duras penas salían de su Edad Media…

¿Qué ideas tendrá ella sobre estos temas? ¿Será una persona racista? ¿Le tendrán sin cuidado los temas de los derechos humanos, la solidaridad, etc.? Me gustaría mucho saberlo…

Y es que los europeos eran-al menos eso creían ellos-la raza superior. Todavía guardo en mi baúl de los recuerdos, entre mis viejos juguetes más preciados, un álbum de cromos de una colección que hice cuando tenía unos nueve o diez años. Se llamaba “Razas humanas” y alguna vez lo repaso y vuelvo a mirar esos cromos brillantes que representan un “Indígena de la tribu de los Papúes” o “Mujer de las islas Tobrian” o “Tipo mejicano” o “Mujer de Nueva Guinea” y así un largo etcétera. Todos ellos ataviados con sus mejores trapitos y adornos varios. Algo así como los grupos de “Coros y danzas” de “Educación y Descanso” . Ciertamente impresionante.

Hicieron mucho daño los europeos. Allá donde iban se hacían acompañar por los cuatro jinetes del Apocalipsis: La Muerte, la Peste, la Guerra y el Hambre. Por donde pasaban no sé si volvía a crecer la hierba, pero desde luego dejaban huella . Resultan difíciles de olvidar…

El Apocalipsis, como es sabido, es una palabra griega que significa descubrimiento, revelación. Lo que los europeos revelaron al resto de habitantes del planeta es algo ciertamente mejorable. Yo diría que no lo necesitaban…Cualquier europe@ era“Nec pluribus impar” , no inferior a la mayoría, es decir, superior a todo el mundo, como rezaba el emblema de Luís XIV de Francia.

Este tipo de cosas no sé si a ella la afectarán poco o mucho. Incluso quizás las desconozca. Es posible que se trate de una de esas personas ignorantes, limitadas en conocimientos y en discernimiento.

Gente de este tipo hay mucha, desde luego. Está claro que en el género humano predomina el tipo de inteligencia y sobre todo de cultura más bien escasa. La gente realmente culta e inteligente no abunda como sería de desear. Y ello no tiene nada que ver con el tipo de mentalidad que se posea. Me explico: Cualquiera puede ser culto e inteligente, pero ser a la vez un impresentable como persona. Con la cultura no se adquiere necesariamente un nivel ético elevado. Lo que se tiene es un conjunto de herramientas que pueden conducir hacia un determinado comportamiento, no por fuerza noble, ni mucho menos.

¡Qué tendrá que decir ella a todo esto? ¿Estará de acuerdo conmigo o no? Siempre me asaltan la duda y el temor de que no seamos coincidentes en ciertas cosas. Porque es muy importante en una pareja la comunión de intereses, el tener ideas parecidas, al menos sobre las cosas más fundamentales. Hay que ver, cualquiera diría oyéndome que soy un profesional experimentado en el tema de la pareja.

Los europeos y sus andanzas por esos mundos, los nuevos y los viejos. En principio, el que estaba bien en su casa no tenía porqué salir a buscar aventuras, salvo excepciones que, por el mero hecho de serlo, confirman la regla. Normalmente quienes escaparon de nuestro continente eran lo bueno y mejor de cada casa, por decirlo con una cierta dosis de piedad. Todo tipo de delincuentes, convictos o no, presos comunes y cosas semejantes, amén de ciertos grupos sectarios de ciertas confesiones religiosas. Acompañado todo ello, eso sí, de lo oficial, tanto en el terreno material como en el espiritual: Una nutrida representación de los altos mandos políticos y eclesiásticos de aquella Europa. Y como base pues eso, desesperados de toda clase y condición.

Iban conquistando, arrasando, “civilizando” capturando y “cristianizando” a aquellos “indígenas” americanos que alucinaban, no saliendo de su asombro por no saber cuál de los dos era el animal; si el que desmontaba del caballo o el cuadrúpedo mismo. Aún me acuerdo de aquellas clases de Religión del Bachillerato en que se nos explicaba que los creyentes de otras religiones no católicas estaban equivocados, pobrecillos y que no verían a Dios. Todo un problema para nosotros que, en nuestra buena fe, pensábamos que todo el mundo era bueno. Resultaba que sí, pero unos más que otros. Un auténtico intríngulis.

¿Y ella dónde estará en estos momentos? ¿A dónde habrá ido? Porque la he visto salir y aún no ha regresado. Es algo tarde ya ¿Le habrá pasado algo? Con la cantidad de sinvergüenzas que andan sueltos por ahí, no me extrañaría que…Pero, calla, que ya la veo. Acaba de doblar la esquina ¡Uy! ¿Me habrá visto? ¡Ha mirado hacia aquí! A esta distancia no creo que vea nada. O sí, a lo mejor ha notado que había alguien mirando por la ventana. Pero bueno, eso no tiene nada de extraño. No puede ser que relacione el hecho de que alguien se asome a la ventana de su casa con que nadie la esté esperando, justamente a ella. Eso sería muy pretencioso por su parte. Simplemente absurdo. ¿Me decido? ¡Me decido! Agarro la basura y la bajo, como si tal cosa, así me la encontraré casualmente…Pero ¿Porqué tengo tanto miedo, tanto terror?

¿Qué le pasa al mundo? Desde el nefasto once de septiembre de aquél año la gente parece vivir una especie de psicosis de terror. Hay un llamémosle miedo colectivo, en espera de un terrorismo “universal” . Quizás se pasan un poco algunos con este tema. Ya se sabe que el terrorismo es algo fuera de la ley y que lo que intenta es desestabilizar un régimen político, obligando a la asustada población a forzar un cambio de dirección. El terrorismo quiere suplantar lo oficial para convertirse a su vez en eso, en oficial. De fuera de la ley a legal. Curioso ¿No? Parece un contrasentido. ¿Podemos defender una idea, la que sea, matando? Obviamente, no.

Pero ella ( y eso es lo que en realidad más me importa) , una vez más, se habrá reído de mí gracias a mi insigne actuación con la bolsa de la basura. Tal como explicaba más arriba, la cerré a toda prisa y salí disparado escaleras abajo. Ni ascensor ni nada de eso, yo soy más rápido. Bueno, al menos eso creía. Resulta que cuando llegué al rellano de la entrada, junto al ascensor, éste estaba arrancando en ese preciso momento. Y es uno de esos elevadores que tienen una puerta con un generoso cristal, bien transparente. A su través, ella pudo observar perfectamente cómo yo tropezaba con la alfombra e iba a dar contra la puerta del ascensor con la misma bolsa de desperdicios, que se estrelló y reventó, dejando todo perdido ¡Qué éxito! ¡Qué vergüenza! Aún se estará riendo…El portero, no.

Riendo, si y de buena gana, porque, visto desde fuera, el espectáculo que ofrecí era de película. Seguro que lo incluyes en un film cómico y la gente piensa que el o la guionista y el o la director@ se han pasado totalmente, que eso no ocurre así en la realidad.

Las basuras, he ahí otro asunto que en la actualidad estamos tratando en nuestro entorno social y que aún no hemos resuelto del todo. Habrá que educar al personal y yo el primero. Porque, a ver, resulta que la intención es buena, pero si tenemos que clasificar de verdad nuestra basura, hemos de tener más sitio en el piso. Sino, la cosa se complica mucho. Yo ya procuro “reducir” tanto como puedo los envases. Por ejemplo; las botellas de plástico las enrollo con cuidado y sujetándolas con la mano para que no les vuelva a entrar el aire, las tapo bien. Con ello ocupan menos sitio en la bolsa. ¡Bien! Todos los envases procuro tratarlos de forma similar para que abulten menos. ¡Bien también! ¡Pero todo lo tiro a la misma bolsa! ¡Mal! No tengo una para restos orgánicos, otra para plásticos, otra para vidrio…Eso sí, el vidrio lo meto en un contenedor específico que hay cerca de mi casa.

Todas las casas de nueva construcción deberían tener una instalación para tratar adecuadamente todo esto. Es decir, una serie de tuberías que desde cada piso comunicaran con unos contenedores situados en la planta baja, que fácilmente pudieran ser recogidos y vaciados en el camión correspondiente. Y esto por desgracia no es así en todas partes.

¿Y qué opinará ella sobre esto? Alguna vez, cuando yo bajo ella sube tras depositar su bolsa en el contenedor de la calle. Tengo que calcular mejor mi tiempo y procurar coincidir con ella. Si ambos bajáramos juntos, podríamos charlar: “Que noche más bonita hace hoy ¿Verdad? ” “ Qué frío hace ¿No? “ ¡Menuda sarta de tonterías! Y es que, claro, no nos vamos a poner, así en frío, a hablar de Nietzsche o de Newton o de Platón…

Todo esto de las basuras me lleva al tema de la contaminación, de los ecosistemas y de las energías renovables. Es algo que todavía está por hacer en la mayor parte del mundo. Recuerdo que un compañero mío me contó que cuando quiso instalar en su segunda residencia, un chalet adosado, la calefacción central con agua caliente y todo eso, estuvo mirando las ofertas para colocar un sistema fotovoltaico. Consiste éste en utilizar la energía solar para producir electricidad y agua caliente; y es totalmente ecológico porque no contamina y se puede combinar con el tipo convencional para aquellos momentos en que pueda fallar la energía solar. Pues bien, finalmente se decidió por una calefacción a gas, de lo más clásico, porque era mucho más barata. Mientras hablamos de ecología tenemos que seguir empleando energías no renovables, porque nos cuestan menos dinero.

¿Y ella? ¿Estará al tanto de todo esto? Supongo que sí. Yo me la imagino como una de esas mujeres que tienen las cosas muy claras, saben perfectamente lo que quieren y que están puntualmente informadas. Es más, no me extrañaría que perteneciera a alguno de esos grupos ecologistas que organizan conferencias, manifestaciones, etc.

El mundo en el que vivimos es un bien que puede ser “agotable” en un plazo medio-largo, si no vamos con cuidado. La actual economía está basada sobre todo en fuentes de energía y materias primas que en buena parte contaminan y además no son renovables. Destaca el petróleo, naturalmente, especie de material pestilente que los antiguos griegos conocían bien y que en ocasiones empleaban para encender sus lucernas, aunque la grasa animal era el combustible más frecuente para tal uso. Algo más tarde, el romano Vitrubio, haciéndose eco de obras más antiguas, nos explica las características de este fluido en su manual “De Architectura” .

¿Sabrá ella que seguramente la ropa que lleva puesta y a lo mejor su bolso, sus zapatos, algunos de sus muebles, la pintura de las paredes de su piso, muchas piezas y el carburante de su coche y un largo y sorprendente etcétera se han obtenido a base de productos más o menos derivados del petróleo?

En mil novecientos setenta y tres estalló la llamada crisis del petróleo. Los principales países productores decidieron subir el precio de manera brusca y desorbitada. Ello tuvo como consecuencia uno de las “craks” mercantiles más notables de la época . Todo el mundo quedó afectado por una grave crisis económica, debido a que la economía mundial dependía de eso, del petróleo. Han pasado unos añitos ya y seguimos igual, por cierto…

Hasta los años sesenta no empezó prácticamente a hablarse públicamente del tema de la conservación del medio ambiente. Bueno, en realidad desde mucho antes había gente que se preocupaba por este tema, pero digamos que la opinión pública ni se había fijado. Los medios de comunicación fue entonces cuando lo pusieron “de moda” , más por afán profesional de vender que por convencimiento. Empezó, como siempre, una polémica entre defensores y detractores de la situación de la contaminación que sufría el planeta en aquél momento. Para unos había que hacer alguna cosa si no se quería acabar de destruir en pocos años la Tierra. Para otros esto era una exageración y no había que preocuparse en absoluto.

CONTINUARA

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LA CHICA DEL ASCENSOR 5

¿Estará concienciada ella al respecto? Espero que sí, si es como yo me imagino, seguro que sí; ya lo he dicho antes. Esto no puede ser. Tengo que armarme de valor y abordarla.

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Y hablando de contaminación ¿Qué diremos del tabaco? Los fumadores, esa especie actualmente perseguida, como si de zorros salvajes se tratase. Últimamente, la campaña antitabaco que se ha realizado a nivel mundial es tal, que incluso hay quien ha cobrado indemnizaciones a costa de alguna empresa fabricante, “por haber perdido la salud fumando esos productos” . Según dicen, ciertas personas parecían desconocer el hecho de que el fumar puede “perjudicar seriamente la salud” . Curioso por demás ¿O deberíamos decir vicioso” .

¿Fuma ella? Ni idea, la verdad. No la he visto hacerlo, quizás es lo bastante educada como para no ir siempre por ahí con un pitillo en la boca, como hacen algunas gentes. Y huele bien, eso sí lo he podido notar; un perfume suave, de buen gusto, no demasiado penetrante. Y desde luego, a tabaco no huele.

Tantas campañas para que la gente deje de fumar y ciertas multinacionales-este tema me suena, empieza a ser recurrente-siguen inundando el mercado con sus productos fumables, amén de todos esos aditamentos “imprescindibles” para su clientela. Me recuerda un poco lo que comentaba más arriba de los coches y sus velocidades. En algunos países la ley obliga a “decorar” las cajetillas de tabaco con siniestros rótulos amenazantes que tratan de la considerable peligrosidad de ese tipo de producto. Ello está provocando un negocio colateral, consistente en las fundas para cajetilla que se están vendiendo como churros. ¿Quién se engaña a sí mismo?

¿Y si fuma, usará fundas de esas?  ¿O pasará de ese tema? Yo, que fumé en pipa desde los dieciocho años, lo dejé hace ahora casi tres. Y lo hice de golpe, sin traumas, por propia voluntad. Fue una decisión que tomé repentinamente un día. Lo hice y punto y no he vuelto a fumar. Pero no me he convertido en uno de esos recalcitrantes exfumadores, que no soportan que se fume en sus proximidades. No me molesta tal cosa y sino, hago lo mismo que cuando yo fumaba: abro la ventana más próxima o, simplemente, me voy.

¿Será ella una de esas en cierta manera insoportables personas intolerantes, que no quieren ser fumadoras pasivas y que, mostrando en ocasiones una deficiente educación, luchan por “defenderse” de lo que consideran un ataque a su persona? . Espero que no, francamente.

Vas a un restaurante y ves que hay zonas en las que se puede fumar y otras en las que está prohibido. Lo mismo pasaba hasta hace poco en los aviones. Ahora ya no te dejan fumar casi en ninguno de ellos. Normalmente en los locales públicos de muchos países no está  permitido fumar. Me acuerdo yo de cuando te dejaban fumar en los cines. Era realmente alucinante las nubes de humo que se montaban en mitad de la película. ¿Y cuando los acomodadores pasaban por toda la sala flitando por encima de nuestras cabezas con un ambientador? ¿Lo recuerdan? Yo sí, realmente, y pienso que era una experiencia extrasensorial. Yo diría que cósmica. Lo más parecido a la guerra química.

¿Recordará ella eso? Seguro que sí, porque poca cosa se podía hacer en aquella época, entre otras cosas porque nadie tenía tele todavía. Los cines de barrio eran el recurso total. Me viene a la memoria uno de ellos al que llamábamos “El Palacio de las Pipas” , adivinen porqué. No he conocido yo cine más popular, es decir, más barriobajero como solíamos decir. Los sábados, cuando acababa la sesión de tarde, los chavales salían de estampida cantando “L´han matao, l´han matao” . Ello quería decir que, como de costumbre, habían ganado los buenos que generalmente habían matado al malo ( Porque eran más aquellos que éste) . Y muchos de ellos, mientras cantaban esto, se ponían en fila al borde de la acera y digamos que “desahogaban sus vejigas vertiendo líquido sobre la calzada” a la misma puerta del cine.

Seguro, lo ha de recordar porque somos más o menos de la misma edad. Las chicas por un lado y los chicos por otro. Después se formaban una especie de rebaños y unas y otros se controlaban y los más atrevidos miraban de ligar. Los otros nos íbamos directamente a casa.

Una manera de evadirse de los problemas cotidianos, el cine. ¡Quién nos iba a decir que más adelante nos lo iban a servir en bandeja, en casita, sin tener que hacer colas para pagar, para entrar y para salir de esos locales! Recuerdo que, ya de mayor, me costaba aguantar tanto rato sentado en una silla más bien estrecha, sin poderme mover casi. Mucho me tenía que gustar la película para que no tuviera pronto ganas de levantarme y salir ¿Dos películas seguidas? Las soportaba porque en medio había un descanso, durante el cual salía a respirar un poco y a estirar las piernas, que sino…Y además ponían anuncios y el inefable “NO-DO” un documental “De obligada proyección en todas las salas entre película y película” . Como las noticias de Radio Nacional, vamos: “Todas las emisoras deberán conectar…” ¿Recuerdan? Yo sí, claro.

Y ella también lo recordará, porque era inevitable ir de vez en cuando al cine, sobre todo los sábados por la tarde. Por la mañana los que hacían novillos iban a las sesiones matinales que ofrecían algunos cines. Sí, sí, novillos, hacer campana, faltar sin permiso a clase…Uno de los pocos deportes que los chicos que estudiaban hacían alguna vez.

¡Qué años aquellos! ¿Quién no se acordará de sus años mozos diciendo algo parecido? No sé si tendremos otra ocasión, pero de momento esta es la vida que hay y cada momento tiene siempre un valor concreto, unos recuerdos personales e intransferibles. Aunque muchas veces esos recuerdos se pueden compartir con alguna persona que tenga una edad parecida a la nuestra y que haya vivido poco más o menos en el mismo lugar.

La memoria nos juega a veces malas pasadas. ¿No os ha ocurrido alguna vez que habéis tenido la sensación de haber vivido anteriormente una determinada situación? Entrar en una casa y pensar “Yo aquí ya he estado” aún a sabiendas de que es materialmente imposible que eso sea cierto. Hay gente que dice que alguna vez le ha pasado. A mi no, nunca. Pero debe ser curioso ¿ Qué se debe sentir cuando se encuentra uno en semejante tesitura? Dicen que tiene que ver con el mundo de los sueños, no sé. Que le pregunten a Freud, que de eso sabía bastante.

Y de psiquiatras y de la mente humana va la cosa ¡Qué interesante es la mente humana! ¡Qué entresijos, qué elucubraciones, qué circuitos forman un cerebro! Como fuerza, como fuente de energía, la electricidad. Ésta siempre nos ha acompañado, claro, pero tardamos mucho en descubrir algunas de sus posibilidades. Y actualmente, gran parte de las tecnologías punta se cifran en el uso eléctrico de todo. Yo, como viejo aficionado a la radio, desde muy joven aprendí por mi cuenta electricidad, teórica y práctica. Y ello me ha permitido captar con bastante precisión toda su fuerza, toda su utilidad. Nos movemos y pensamos por impulsos eléctricos, somos el modelo de futuras máquinas que imiten algunas de nuestras funciones. La robótica es un campo amplísimo de estudio que no ha hecho más que comenzar.

Y llegamos al tema de la máquina “versus” el ser humano. Motivo de muchas novelas y películas, es la eterna discusión sobre si la máquina podrá algún día sustituir al hombre / mujer, quizá de una manera violenta. Ya los obreros del movimiento maquinista, en plena revolución industrial, destrozaban las máquinas porque las consideraban sus rivales…

Me gustaría comentar esto con ella. Seguro que piensa como yo y que me puede aportar una visión enriquecedora.

Al largo de la revolución industrial, el mundo obrero pasó por diversas etapas: Primero, liberados de su miserable vida en el campo, vieron mejorar su vida. A continuación notaron que habían cambiado de amos; y que seguían dependiendo de ellos. Lo que ganaban se lo gastaban en la tienda del empresario; y trabajaban en condiciones durísimas. En la tercera fase empezaron las reivindicaciones, la organización de sindicatos, las manifestaciones, huelgas…Una larga carrera para llegar a lo actual.

Y en medio de aquella situación cabe destacar la lucha por la igualdad de derechos de las obreras, que por el simple hecho de ser féminas cobraban menos dinero por hacer el mismo trabajo que sus colegas masculinos. Y hubo todo tipo de sucesos y abusos graves por parte de ciertos empresarios; como aquél asesino norteamericano que incendió intencionadamente su fábrica, abrasando a las trabajadoras que se hallaban dentro en huelga.

Los temas sociales y concretamente los laborales puede que le preocupen a ella. Pero no sé si me estoy haciendo muchas ilusiones al respecto. Tengo miedo de estar creando un personaje que sólo exista en mi imaginación.

“La imaginación al poder” , otro “slogan” de los años sesenta. La cuestión era criticar todo lo criticable. Y realmente había mucho que hacer, porque era una sociedad bastante conformista, quizás porque quien ha sufrido en sus carnes una guerra sabe que la vida es muy dura y tiende a conformarse más fácilmente que quien no ha pasado por esa circunstancia.

Se decía con bastante razón que el mundo estaba gobernado por una gerontocracia. Los elementos jóvenes pensaban, no sin cierta razón, que estaban suficientemente capacitados para participar de la gestión del poder. De hecho, en parte como resultado de la movida del sesenta y ocho y no mucho tiempo después, hubo un “rejuvenecimiento” general en muchos altos cargos de la administración de bastantes países.

¿Estaría ella más o menos comprometida con todo esto? ¿Cómo sería su juventud? ¿Sería una de esas personas que lo dan todo o casi todo por una causa? ¿Asistiría a muchas asambleas de estudiantes? ¿O sería más bien refractaria a todo esto?

Y hablando de la causa de las cosas, del porqué pasan las cosas; de la motivación que provoca o que conduce a unas determinadas consecuencias, la relación causa-efecto es algo que indefectiblemente nos hace ver el mecanismo y la relación que hay entre la motivación y su consecuencia. Me explico: Todo efecto responde a una causa concreta. No hay un  resultado sin un planteamiento. Esto en Filosofía ha sido, podríamos decir, uno de los temas básicos de estudio a lo largo del tiempo. A mí siempre me ha gustado saber el porqué de las cosas. Siempre he sabido que detrás de todo acostumbra a haber algo más, algo que ha acabado, directa o indirectamente, conduciendo a ese todo.

¿Le gustará a ella hacer este tipo de elucubraciones? ¿Será una persona profunda como yo? ¿O será más bien superficial? Da igual. De todas formas, ¡Me gusta! .

El otro día vi un anuncio en la televisión que incidía sobre el tema del machismo y pensé: “No vamos bien” “Nos queda mucho por hacer” . Sí, en realidad en nuestra sociedad, que ha sido siempre machista, está costando muchísimo deshacernos de esa “matadura” . Es un problema de educación y, claro, no se puede cambiar la mentalidad de la gente de la noche al día. Ha de ser un proceso necesariamente lento y nos hemos de implicar en él todo el mundo. Hay que educar a la gente menuda, en casa y en las escuelas si puede ser. Si la criatura recibe un mensaje muy progresista en la escuela pero al llegar a casa sus padres lo distorsionan con una imagen distinta, aquella personita lo tendrá complicado. Y por fuerza en principio seguirá la norma familiar. O no. ¿Y si además lo que se le enseña en clase también es machista? Peor aún.

No sé si ella pensará como yo, o si por el contrario será de esas mujeres a las que les va el tema, que se adaptan a una convivencia en función del machismo aún vigente. O si será de esas que se consideran “liberadas” y que dicen que su marido, pareja o similar, “Me ayuda mucho en las faenas domésticas” . Si con eso ya están contentas, vale.

Yo, cuando escucho frases como estas pienso: “Pobrecilla, cree estar liberada cuando resulta que no es así ni mucho menos” Porque, claro, trabaja fuera y dentro de casa. Los dos lo hacen fuera y en el plano familiar, cotidiano, casero, es ella quien lleva las riendas y la responsabilidad. Ella decide cuándo y qué toca hacer en cada momento. Entonces ella, siempre ella, se lo dice a su pareja que, si es tan “moderna” va y hace, más o menos bien o mal, lo que se le indica.

Veamos, yo pienso que el trabajo doméstico es propio, pertenece, corresponde a todas las personas que cohabitan en esa casa ¿O no? Tanto ellos como ellas comen y por tanto algo ensucian, algo habrá que fregar…El polvo se acumula por igual sobre el mobiliario…El water lo usan sin distinción de sexo…La comida hay que comprarla…La ropa de los unos y de las otras se ensucia normalmente…

Y señoras, señores, es muy cómodo dejar que sean ellas las que se tomen el trabajo, la responsabilidad, de calcular qué hay que hacer en cada momento y de qué manera, además de trabajar fuera de casa para aportar un dinero a la economía doméstica. Los trabajos de la casa no son únicamente cosa de la mujer. Son cosa de todos los que usufructuan esa vivienda.

Un hombre que realiza este tipo de cosas se está ayudando a sí mismo. No está ayudando en manera alguna a su pareja. Eso es un sofisma, una falsedad que diariamente vengo oyendo. Y por desgracia no lo oigo  de gente ya de una cierta edad (cosa que considero normal teniendo en cuenta el tipo de educación que recibieron) sino que me lo dicen mujeres que son jóvenes, con edades entre veinticinco y treinta y cinco años.

No cabe duda, el machismo es una lacra social. Y es un problema que de momento no se ha solucionado en absoluto. De no ser así, no sería uno de los motivos de conversación más en boga. “La maté porque era mía…” . Aún hay muchos burros subnormales que las matan porque piensan que son suyas, como sus guantes…Estos individuos pertenecen a una mezcla de subespecies del género “homo” (hombre) : El “homo non cogitans” (hombre que no piensa) , también denominado “homo antiquus” (hombre de épocas pasadas) , o el “homo animalis” (hombre animal, entregado a sus apetitos) y el “homo stultus” ( hombre necio, estúpido) entre otros…

Me pica la curiosidad por conocer su opinión. He dicho su opinión. ¿Cómo? ¿Qué de quién? ¡De quién va a ser! ¡De ella, naturalmente! ¿O es que hay otra que valga la pena?

Durante milenios la humanidad se ha basado en el distinto papel social de la mujer y del hombre. Y ello era bastante lógico, siempre y cuando estaba basado en las propias cualidades, capacidades, etc. Pero las comunidades humanas evolucionan con el tiempo. Cambian las situaciones, varían las necesidades y el orden de valores, las prioridades. Actualmente estamos en una etapa de transición, de importantes cambios, que vienen dados por la propia evolución de nuestras sociedades. Hemos de pensar que vamos a mejor, porque, tal como dijo algún cerebro privilegiado, el ser humano tiende a mejorar su “status” . Ello es parte de su misma esencia. El que no es masoca o padece algún tipo de deficiencia mental, ha de tender por naturaleza a su felicidad y, por tanto, a mejorar.

Mejorar…¿Qué es eso de mejorar? Depende de tantas cosas…Cada un@ tiene un concepto general, más o menos difuso de lo que significa mejorar. Ahora bien, cuando nos ponemos a concretar, pueden surgir divergencias. El tema está, por ejemplo, en dónde (o cuándo) parar. Es decir, para mí qué es realmente mejorar, o hasta qué punto quiero(desearía) yo mejorar mi situación (personal, familiar, laboral… ) . Y aquí siempre hay diferencias, distintas subjevitidades.

¿Dónde querrá llegar ella? ¿A dónde habrá llegado ya? Porque a su edad lo normal es que ya haya superado unos niveles iniciales y que haya alcanzado una cierta estabilidad. Y ello en diferentes aspectos, claro. También es normal que haya tenido su o sus pequeños o grandes fracasos y que, una vez superados, haya progresado.

¿Y todo ello para qué? ¿Para ser feliz, por ejemplo? ¿Para fardar delante de los demás, para conseguir que nos tengan una cierta envidia? ¿Para que no tengan la excusa de sentir lástima de nosotros? “Ha triunfado en la vida, tiene una familia fantástica, un trabajo importante con un buen sueldo…” ¿Vamos de refranes? Tanto tienes, tanto vales. Eres una persona con mucho dinero, tienes poder económico y por tanto social. Puedes entrar en los círculos sociales más sofisticados sin desentonar. Es increíble como somos. El buen salvaje, noble corrompido por la sociedad :”El hombre es bueno y es la sociedad la que lo transforma en impresentable” . Es la opinión de unos, mientras otros creen lo contrario. Y nunca nos ponemos de acuerdo.

Si todo el mundo pensara igual creo que sería muy aburrida la vida. Es bueno que podamos contrastar opiniones sobre lo divino y lo humano. ¿Pensará lo mismo ella? ¡Ojalá!

La cuestión es que seamos tolerantes. Podemos no estar de acuerdo con las demás personas, pero lo que es injusto es que no respetemos sus opiniones. Deberíamos ser ecuánimes, admitiendo que existen maneras de pensar distintas de las nuestras. Y que no por ello estarán equivocadas. No tolero las personas dominantes, aquellas que te dicen “Estás conmigo o contra mí” . Me resultan insoportables y suelen ser las que crean los conflictos, debido a su intolerancia y a su egoísmo personal. Los líderes…Pero de esto ya hablaremos luego.

¿Será ella una fama o más bien una cronopia? Debo reconocer que en la literatura sudamericana hay mucha enjundia, mucho aprovechable, como por ejemplo en  “Pantaleón y las Visitadoras “de Vargas Llosa…Otro tema que pienso comentar más abajo.

Ser tolerantes, todo un problema. O sino, que se lo digan a los personajes de “West Side Story” , esa versión de Romeo y Julieta, o de  Dafnis y Cloe, o de Calixto y Melibea, o de,,,Pero para qué seguir. Digamos simplemente la eterna historia: Chico busca chica, chica ídem chico. Se encuentran, se enamoran con más o menos dificultad, pero ¡Ay! La adversa fortuna, el maligno “fatum” siempre hace que sean de equipos distintos y, naturalmente, irreconciliables. Su amor siempre es imposible y las más de las veces acaba en tragedia. ¡Bah, lo de siempre! Exclaman muchos, pero ¿Y la música? En el caso del musical americano resulta que detrás de la banda sonora está un gran músico del siglo veinte: Bernstein ¡Genial! Música clásica del siglo. Y sobre esto volveré más adelante, porque vale la pena.

¿Y qué diremos de la danza que observamos en esa película? Genial también, desde luego, con una coreografía fuera de serie. Data de mil novecientos sesenta y uno y cada vez que la vuelvo a ver, noto que por ella no pasa el tiempo. No tiene desperdicio y sigue siendo muy actual. Además ninguno de los problemas sociales que en ella se describen ha cambiado en cuarenta y dos años. Y artísticamente, estéticamente y musicalmente, si se me permite hacer tal clasificación, sigue siendo una obra de arte de mucha calidad.

Pues bien, si todos los bandos de la historia y del mundo hubiesen sido sólo un poco tolerantes, todas esas tragedias “de opereta” como alguna mente maliciosa las califica, no habrían sucedido. Y algún genio literario no habría tenido la correspondiente oportunidad de lucimiento. Vaya una cosa por la otra, que quien no se conforma es porque no quiere, aunque digan-y quizás sea verdad-que mal de muchos, consuelo de tontos.

¿Qué pensará ella sobre todo esto? Le gustarán las películas musicales como a mí? ¿Será una melómana como yo? O será de esos extraños pero abundantes seres que consideran que la música es algo así como el menos molesto de los ruidos?

La tolerancia, los derechos humanos…Realmente a la humanidad nos falta mucho por aprender. La convivencia pacífica es difícil. Por cierto, que eso me suena a algo viejo y conocido…convivencia pacífica…¿O era coexistencia pacífica? No sé, creo que lo decía un señor que se quitaba el zapato en público y golpeaba con él su mesa para que le escuchasen en la ONU…¿Un político quizás?- Sí, sí, creo que su nombre empezaba por K o algo así…

¿Se quitará ella un zapato y lo usará como Kruschev, a falta de un martillo? No, no lo creo.

Más arriba he citado la música clásica del siglo veinte. Sí, porque soy de los que piensan que cada época tiene su música y que el apelativo “música clásica” es un invento moderno, que sirve para definir básicamente las composiciones musicales de siglos anteriores. Eso está bien, no lo critico, pero lo que sí critico o al menos no considero sea demasiado práctico es que actualmente haya quien se empeñe en buscarle cinco pies al gato, cuando sólo tiene dos.¿O tiene más? ¡Horrible duda!. Veamos, si Beethoven hubiera vivido en los años sesenta del siglo pasado, habría compuesto música para guitarras eléctricas y sintetizador ¡Claro! Era un innovador y por eso hizo mucha música para piano, el instrumento que se acababa de inventar en su época. Y no se hubiera empeñado en pleno siglo veinte a limitarse a los instrumentos “clásicos” para su trabajo. ¿Me explico? ¿O tengo que aclararlo más?

¿Qué porqué digo esto? Pues porque hay músic@s actuales que se empeñan en crear una música, digamos “a la clásica” . En mi modesta opinión creo que lo que se podía hacer por ese camino ya se hizo tiempo ha. Y que es un poco redundante, por no decir que harto dificultoso, el intentar rizar el rizo. Pero, en fin, todo es cuestión de opiniones. Yo ya he dicho, con todo respeto, claro, la mía. Y quien no esté de acuerdo, pues que lo diga, espero que con el mismo respeto, desde luego.

Los Beatles son clásicos del siglo veinte, evidentemente. Si hubieran vivido una o dos décadas antes, su música habría sido para violines, clavicémbalos, etc. Pero les tocó la época de las guitarras eléctricas. Por cierto, que quien haya escuchado a la Orquesta Filarmónica de Londres interpretar canciones de este grupo con un arreglo instrumental de tipo “clásico” no creo que disienta de lo que digo.

Espero que ella esté de acuerdo conmigo, porque sino podemos tener un punto de alejamiento importante. Y ello no me haría feliz.

Me gustan las películas musicales, como habrá imaginado quien me haya leído hasta aquí. Tengo una bastante buena colección de cintas de video con lo mejor del cine musical americano de los años treinta-cincuenta sobre todo. Pocas me faltan y de manera asidua las miro. Me encanta “inundarme” con las imágenes, los vestidos, la manera de bailar, la belleza de las artistas que sabían actuar. Porque sí, en aquél tiempo las compañías tenían unos grandes presupuestos. Y eso se reflejaba en una plantilla de actores y actrices de primera categoría. Gente capaz de hacer lo que conviniera. Y bien hecho, no como ahora. Actuar, cantar, bailar…todo muy bien, con una gran calidad artística.

No era gente que simplemente “pasaba por allí” por su cara bonita. Su cara era bonita y además sabían actuar perfectamente ¿Ejemplos? No acabaríamos, Marilyn Monroe, Frank Sinatra… Y la música también era de calidad. Grandes músicos que sabían lo que hacían, como Bernstein o Cugat…, igual que la escenografía, la fotografía, directores muy competentes… Y además el guión “no exigía un destape evidente” porque se confiaba en la imaginación del público para evitar cierto tipo de escena prescindible. Primaba el buen gusto por encima de todo. Por ejemplo, un “striptease” podía limitarse a la acción de quitarse un guante; no hacía falta nada más. La lección de anatomía no era obligada.

¡Cómo me gustaría verlas con ella a mi lado, sentados en el sofá y comiendo patatitas o galletas saladas ¡ ¡Ay! Pero para ello quizá que compre un sofá, porque resulta que no tengo ninguno en casa. Si es que no estoy preparado para la vida moderna yo. Soy un auténtico carroza. Nada más tengo dos sillones y tres sillas. Como nunca viene nadie por aquí… Soy poco sociable, mi casa es mi castillo y no convido nunca a nadie a visitarme.

Pero un sofá, no sé, no sé…Quizás ocuparía demasiado sitio en la sala. Pero bueno, podría poner uno de esos pequeños de dos plazas, compactos. Así estaríamos más juntitos…Muy romántico pero poco práctico. Un ratito bien, pero demasiado…Se te duerme un brazo o un pierna y tienes que moverte, pero, claro, no puedes porque piensas que molestarás a tu pareja que se ha quedado plácidamente dormida, instalada en aquél huequecito, apoyada en ti…Y está tan guapa así, tan cerca, tan…¡Ay! Soñar no cuesta dinero.

 Los sueños, sueños son, como decía Quevedo ¿O no era ese? Creo que era uno que tenía algo que ver con una barca o algo así…¡Una barca! ¿No sería un Bárcida? No, no, esos eran cartagineses y un poco más antiguos según creo.  ¿Qué quiénes eran los cartagineses? Pues unos “guiris” que frecuentaron nuestras tierras en el primer milenio a. C. y, como el clima era bueno y aquí había mucho oro, plata, cobre y estaño, amén de otras riquezas, decidieron quedarse por algún tiempo.

Y antes que ellos habían estado por aquí unos “parientes” suyos, los fenicios, que venían de mucho más lejos todavía. Como el sitio les gustó, fundaron Gadir, la antigua Cádiz, entre el año mil doscientos y el mil cien a. C. ¡Cómo recuerdo aquellas clases de Arqueología, tan…interesantes, tan amenas! La verdad es que yo tuve mucha suerte, mis maestros de la Facultad eran grandes profesionales y magníficos docentes, que sabían engancharte con su sabiduría. Rezumaban ciencia por los poros, eran increíbles.

¡Qué clase de profesor@s tendría ella? Si ni siquiera sé si tiene estudios. Pero supongo que si.

Y a menudo, a mitad de curso, llegaba algún profe y decía: “Me voy a excavar a tal sitio ¿Quién quiere venir? “ Había dos tipos de respuesta a esta invitación. Estudiantes que no querían perder una sola clase teórica y otros, como yo, que preferíamos aprender Arqueología, que eso era lo que estábamos haciendo. La teoría ya la aprenderíamos más tarde o sobre la marcha. Lo que nos interesaba era aprender el oficio, la Arqueología de campo.

Un bicho realmente digno de estudio realmente, el/la arqueólog@ . Todo el día husmeando entre restos viejos ¿O debería decir antiguos? Y venga a elucubrar y a elucubrar, inventando teorías a veces algo precipitadas o, digamos, con escasa base científica. Y siempre la ilusión de tener la razón, absoluta o no. A partir de un par de huesos mal contados, toda una hipótesis de trabajo sobre la dieta europea durante el Paleolítico ¡Realmente curioso! El día que inventen la máquina del tiempo seguramente habrá bastantes sorpresas…

¿Y cuando se pelean entre ellos por un quítame allá esas pajas cualquiera? “Espejito, espejito, dime si tengo yo el homínido más antiguo”- “No, no, tú ya no”-“¿Por qué no?”-“¡Pues porque no!” -Responde el espejo de marras.- “El más antiguo es el de Fulanito” . Lamentable cuando se ve en los medios de comunicación a dos equipos “profesionales” tirándose mutuamente de los pelos por un homínido cualquiera.

Ya que no máquina del tiempo, esperemos que en breve los conocimientos sobre el genoma humano permitan, a través del ADN, ver dónde metimos la pata y dónde no.

¿Sabrá ella lo que es un homínido? La verdad es que conozco a mucha gente que tienen estudios universitarios, son licenciad@s y no tienen una idea clara sobre este asunto. De manera que no sé.

De hecho a mucha gente, si le dices que descendemos de los monos, se enfadan. Curioso, ¿No? : “¿Cómo?¿Qué no descendemos de los simios? Pues Copito de Nieve…¿Qué? ¿Qué en realidad somos parientes pero no venimos de ellos? Pues me quita un peso de encima”…Sin comentarios.

Hay tantas cosas que ignoramos que si quisiéramos aprenderlas, no tendríamos tiempo de hacerlo en toda nuestra vida. En realidad es lo que le pasa a la mayoría de investigador@s. La vida es relativamente tan corta que no nos da tiempo para nada más: Entre lo que nunca sabremos, lo que alguna vez supimos pero hemos olvidado y lo que nos falta por aprender, se nos va la existencia. Y más vale que nos lo tomemos con filosofía, sino caeremos enfermos y será peor.

“A la cama no te irás sin saber una cosa más” nos decían. Cada día conviene aprender alguna cosa, lo que sea, por tonta que parezca: “ Incluso puedes apuntarla en una libreta e ir coleccionando sabiduría en ella. Así la podrás ir repasando de vez en cuando, porque sino, las cosas se acaban olvidando” . No eran tontos esos consejos. Al contrario, personalmente me fueron muy bien. Curioso, ávido de conocimiento, de chaval era una esponja que absorbía conocimientos con gran facilidad si algo me interesaba.

¿Sería igual ella? Es posible que sí, al menos esa es la idea que yo me hago. Puede que me lleve una gran desilusión. Estoy montándome un mito y puede que tenga un fuerte desengaño.

Los mitos…La humanidad siempre ha necesitado disponer de una mitología, propia o copiada, para apoyarse, para sentirse segura, para ahuyentar sus grandes miedos a lo desconocido. Ya se sabe, un mito, la existencia de unos seres superiores y el consiguiente rito, los rezos, la metodología, el “modus operandi” para hacerse amig@s  de esas divinidades. “Sólo de esa manera seremos felices”…

Más arriba hablábamos de la eutanasia. Todo un problema, parece mentira, porque para mi todo el mundo ha de ser dueño de su propia vida. Pero resulta que según algunas tradiciones religiosas, eso no es así, porque su iglesia no se lo permite. Y en casi todos los países las leyes están imbuidas de esa tradición y prohíben taxativamente la práctica de la eutanasia. Si una persona decide que no quiere seguir viviendo y, estando impedida, le pide a otra una ayuda para morir, eso está penalizado y quien lo practique será considerad@ delincuente. Todo un tema de cara al futuro, en que parece evidentemente que esa legislación, en unos estados realmente laicos, habrá de cambiar, una vez abandonados ciertos tabús religiosos.

¿Estará de acuerdo conmigo? ¡Que lo esté, que lo esté! ¡Que no sea anticuada! Otra cosa es la picaresca que puede aparecer, como, por ejemplo, alguien que quiere heredar antes de tiempo y que enmascare un asesinato con premeditación y alevosía simulando eutanasia.

SEGUIRA

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