EL MACHISMO 3

EL MACHISMO 3

Mujeres que se habían acostumbrado a hacer unos trabajos cobrando un sueldo por primera vez. Y al volver a casa ¿Qué? ¿Quién haría las faenas domésticas? Buena pregunta ¿No? Porque resulta que ahora estamos en el año 2020, en el siglo XX, en el tercer milenio. Pero mucha gente aún no lo sabe. Reflexionad un poco.

Ya sabéis que el hecho de que chicas y chicos de la misma edad estén juntos en la misma clase y curso es una burrada bastante discutible, porque ellas maduran antes que ellos; y que por tanto no tienen mucho que ver las unas con los otros. Ellas son ya mujercitas mientras que ellos aún son unos críos.

Ellas, más maduras, más conscientes, generalmente son más aplicadas en los estudios. Y ellos en general suponen un estorbo para ellas bajo el punto de vista académico. Sin ellos, ellas avanzarían más y mejor. ¿Me dejáis añadir aquí una frase clásica? “Ignavis semper feriae sunt (Para los perezosos siempre es fiesta).

Está comprobado que cada vez hay más mujeres que ocupan cargos profesionales de más responsabilidad. ¿Porqué creéis que será? ¿Porque llevan moño o por el pintalabios? Pues tened en cuenta que a estas mujeres que han llegado tan alto les ha costado, por el hecho de ser mujeres y no hombres, mucho más trabajo y mucho más sufrimiento conseguirlo; y evidentemente han llegado a ello porque eran mucho mejores en el trabajo que cualquiera de sus compañeros.

Si, mujer, si. Tu marido, tu pareja, aquella persona que convive maritalmente contigo, con matrimonio religioso o civil, o sin matrimonio de ningún tipo; simplemente como pareja, tiene o habría de tener los mismos derechos y obligaciones que tu en lo que respecta al mantenimiento del domicilio que habitáis. Todo de común acuerdo y a medias, claro que si: hay que hacer la comida, limpiar todo lo que convenga en vuestra mansarda

Y si tenéis hijos, los tenéis que educar bien, no son animalillos. No hay suficiente con alimentarlos y hacer que vayan vestidos, o comprarles la bici o la moto o el coche. Ser padre-madre es algo más. Si son de sexo diferente hay que educarlos exactamente igual. No vale eso de “Yo soy un chico”. Esta historia ya nos la conocemos demasiado. Todos por igual quiere decir todos por igual. No eduquéis diferentemente a la hija que al hijo, no cometáis este error tan frecuente.

La idea de que la mujer cuando se casa pierde el nombre, su identidad, es común a casi todo el mundo. Solo hay que mirar cerca nuestro, en Occidente. En la práctica totalidad de países europeos, la mujer pierde el apellido y toma el del marido. Una estúpida idea en mi opinión. En Espanya la mujer pasa a llamarse “Señora de Fulano”.

Y claro, Fulano es el apellido del marido. ¿Qué quiere decir esto? Está muy claro, que ella es una propiedad de él. Aquí no valen excusas ni explicaciones más o menos suavizadoras del tema. ¡Es así y basta! Machismo, machismo.

Todavía ahora las leyes que tenemos no son suficientes para impedir que unos jueces estúpidos y machistas traten a una mujer violada como si fuera una delincuente, en vez de una víctima. Y es que leyes ya tenemos, ya, pero no todo el mundo que puede (por las titulaciones académicas que tiene) las aplica debidamente. ¿Hay que ir a Oriente para ver qué pasa? Mejor que no. Como se dice vulgarmente, “Corramos un tupido velo”.

Continuará

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