EL MACHISMO continuación

SIGUE MACHISMO —Sí, claro, me explicaré: a ver, si los dos vivís en el mismo piso, trabajando ambos fuera de casa, en vuestro hogar tenéis las mismas obligaciones, sin distinción. —¿Cómo? — salta Juan. —¡Déjale acabar, hombre! —le dice Teresa. —Si me dejas os lo diré, sino… —Sí, sí, por favor; anda, Juan, siéntate, noSigue leyendo «EL MACHISMO continuación»

SIGUE EL MACHISMO

SIGUE  MACHISMO CAPÍTULO  V —Pues veréis, tú eres tonta; y él es un listo aprovechado—explica Jaime. —¿Cómo? —dice el marido. —¿Qué? — pregunta su mujer. Los dos se muestran muy sorprendidos y ofendidos; consideran un insulto lo que ha dicho Jaime. —Tranquilos, no os pongáis nerviosos, que os lo explico: tú, Teresa, trabajas en elSigue leyendo «SIGUE EL MACHISMO»

EL MACHISMO CONTINUACIÓN

EL MACHISMO CONTINUACIÓN —Sí, claro, —dice ella—me ayuda mucho en la casa: mete los platos en la máquina, barre, alguna vez incluso friega, pone la mesa… —A ver, contesta el otro: ¿qué quieres decir con eso de que te ayuda mucho? ¿Qué barre, friega, pone la mesa…? —¡Sí, claro! — Dice ella, algo mosqueada. —¿NoSigue leyendo «EL MACHISMO CONTINUACIÓN»

EL MACHISMO CONTINUACIÓN

                                          SIGUE MACHISMO Tras la pausa navideña Veamos ahora otra instantánea: En un café hay un grupo de personas jóvenes sentadas a una mesa de la terraza; son seis en total, entre chicas y chicos: —Pues mi marido es muy moderno y muy considerado—está diciendo una joven bien vestida, con un traje color azul cobaltoSigue leyendo «EL MACHISMO CONTINUACIÓN»

MACHISMO

MACHISMO Continuación —También es mi hija, no lo olvides, y la educo como quiero, faltaría más…El hombre le da un fuerte bofetón a la mujer, diciendo: —No me repliques, estúpida, y tráeme una cerveza. Ella, dolorida y humillada, retrocede unos pasos—eres un animal—¿quieres más? —dice él—venga, no me hagas enfadar, mi cerveza que estoy cansado;Sigue leyendo «MACHISMO»

SIGUE MACHISMO

MACHISMO Continuación Otro cambio de lugar y momento: Pepita, no tardes mucho en volver, ya sabes que a papá no le gusta que llegues después de las ocho—sí, mamá, descuida—responde la aludida—pero José vuelve cuando quiere. —José es un chico, Pepita, no lo olvides—responde la madre. —Y tampoco se hace la cama nunca, tengo queSigue leyendo «SIGUE MACHISMO»

EL MACHISMO CONTINUACIÓN CAPÍTULO IV

EL MACHISMO CONTINUACIÓN   CAPÍTULO   IV Pero nosotros/as cambiamos de escenario: nos hallamos en un domicilio particular, un piso sencillo de dos habitaciones: —José, ¿quieres ayudarme con esto? Yo sola no puedo—voy cariño, un momento. Y pasa un rato: —¿Vienes o no? Se me está durmiendo la mano, esto pesa mucho—dice ella. —¡Ya voy, diantre! ¿EsSigue leyendo «EL MACHISMO CONTINUACIÓN CAPÍTULO IV»

EL MACHISMO Continuación

                               EL MACHISMO  Continuación                                           En la sala hay una mesa en un rincón con dos ordenadores; rápidamente ambos han sido ocupados, casi a la carrera, porque no hay suficientes para los doce profesores que son: —A ver cuándo tenemos un gesto y ponemos más ordenatas, caramba—dice uno bajito y flaco, con grandes gafas; es elSigue leyendo «EL MACHISMO Continuación»

EL MACHISMO

MACHISMO Continuación Otro cambio de lugar y momento: Pepita, no tardes mucho en volver, ya sabes que a papá no le gusta que llegues después de las ocho—sí, mamá, descuida—responde la aludida—pero José vuelve cuando quiere. —José es un chico, Pepita, no lo olvides—responde la madre. —Y tampoco se hace la cama nunca, tengo queSigue leyendo «EL MACHISMO»