MIS RELATOS

«VERBENAS»

Las verbenas de mi pueblo: la fiesta mayor, San Pedro, San Juan…¡Cómo disfrutábamos, nos lo pasábamos muy bien. Yo ahorraba todo el año para tener dinero que gastar en esas fechas especiales.

Se montaban muchas atracciones, caballitos, cestas voladoras, aviones, coches de choque, tómbolas, máquinas para probar la fuerza, casetas de tiro con perdigones… Había para todas las edades.

Venían uno o dos días antes de empezar y se instalaban en un santiamén; era gente que vivía de eso, feriantes ambulantes, y estaban acostumbrados a poner y quitar rápidamente sus máquinas.

Recuerdo una de ellas que era una gran barca que se columpiaba; cogías unos mareos de aúpa, pero era muy divertido.

Y también una especie de tambor gigante centrifugador; giraba tan rápido que te quedabas pegado a su pared circular; de este también salías dando tumbos.

Además había un adivino que te leía el futuro por cindo pesetas. Sí, pesetas, porque el euro no estaba inventado.

Y lo más genial: un circo, con leones y elefantes. Era el plato fuerte; hacía dos funciones, una de tarde y otra de noche. Los trapecistas me gustaban más que los payasos.

En los coches de choque yo era el as, el mejor. Siempre me dedicaba a proteger a las chicas y golpear a los que se metían con ellas. Los catorce años son peligrosos en verdad.

Venían vendedores de chucherías, desde pipas o altramuces hasta manzanas caramelizadas de color rojo y pan de azúcar.

Y había baile; la primera vez que me atreví a sacar a bailar a una chica no la olvidaré nunca; no nos miramos en todo el rato; sentíamos ambos demasiada vergüenza; éramos unos pobres tontos inocentes…

A veces había alguna pelea, siempre por asuntos de faldas; unos chulos que se querían aprovechar no faltaban nunca; y mis amigos y yo interveníamos y les zurrábamos si no se marchaban.

Sí, había de todo en esas fiestas; también había quien se  dedicaba a beber sin freno y acababa borracho como una cuba. Por suerte, siempre estaba la ambulancia del pueblo allí, preparada para atender cualquier necesidad médica urgente.

Y como todo ese rollo de la informática, los móviles, etc., etc., no existía, éramos mucho más felices que ahora. Por lo menos cuando íbamos por la calle mirábamos al frente, no necesitábamos ir hablando con una caja, sin mirar por donde vamos, ni con un chisme con ruedas y motor, igual que un coche. Y nos pasábamos muchas horas al aire libre, no como esos desgraciados que no dejan su ordenador, o la play-station, o la máquina que sea, ni a tiros, los pobres. ¡Pena me dan! Aunque puede que a pesar de todo también se lo pasen bien; yo, desde mi silla de ruedas, poco puedo hacer; nada más que mirar y gruñir. En fin…

SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

Publicado por ramonmontanyàimaluquer

Nacido en Madrid, 1947. Doctor en Filosofía y Letras, arqueólogo y escritor. Jubilado, ha ejercido de profesor en la UNED y es catedrático de secundaria. Actualmente vive en Ponts.

3 comentarios sobre “MIS RELATOS

    1. Dese luego. Mi relato se basa mucho en la realidad, claro, mezclando cosas vividas y otras oídas. De hecho conocí desde las verbenas de San Isidro, en Madrid, hasta las fires de las fiestas mayores de algunos pueblos catalanes. Un saludo. Todas tenían un substrato común, se parecían mucho en realidad. La única diferencia estribaba en el tamaño.

      Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: