“DE ESTE AÑO NO PASO”

De este año no paso, tengo que hacerlo de una puñetera vez—Esto pensaba José, un joven abulense que vivía en Madrid.—Ya hace muchos años que me fuí, todo debe estar olvidado, o al menos eso espero. Y si no…Que les dén morcilla, ¡Qué caramba!

Sí, hacía mucho tiempo que no iba a su pueblo natal, Bercial de Zapardiel, pueblo triguero por excelencia. Y es que salió huyendo, por miedo a tenerse que casar con Maribel, una moza de la villa con la que se había prometido. A última hora tuvo pánico y escapó.

—La ciudad ha sido mi recurso y mi refugio, pero es muy duro; he tenido que dejar atrás a mi familia, a mis amigos, en fin…todo mi mundo.

José estaba triste, añoraba su pequeña villa, sus calles, sus gentes, su bar…

—Es posible que me haya olvidado ya y se haya casado; y que tenga cuatro hijos. Espero que sea muy feliz de verdad. Realmente no me porté bien con ella.

Nuestro hombre era un tipo alto y delgado, con una cara afilada y nariz bastante prominente; vestía siempre con vaqueros, camisa a cuadros y, si hacía frío, un buen jersey.

Sus zapatos eran de lo más normal, de color marrón y sin cordones. Tenía el pelo castaño oscuro, bastante largo. Y usaba unas grandes gafas, que le daban un aspecto de intelectual.

—Hacerme periodista ha sido una gran idea—de hecho fue una de las razones que le impulsaron a dejar a su novia e irse a Madrid, a buscar fortuna.

—En esta ciudad hay muchas oportunidades para gente con ganas de trabajar; y además, como siempre pasan cosas, nunca faltará trabajo para un periodista.

De hecho, pronto José se ganó el respeto y la confianza del  jefe de redacción del periódico donde entró como aprendiz. Sabía escribir muy bien, y sus relatos sobre las defunciones; sí, las necrológicas, eran muy humanos y gustaban al público.

—Ya llevas tres meses en tu nuevo puesto, José. ¿Qué ¿Estás contento del ascenso?

—Sí, don Melchor, muchas gracias.

—Tu sigue así y verás cómo vas subiendo poco a poco. Hace falta tesón para esto—le comentó el jefe.

—La sección del tiempo es muy interesante, muy amena—le dijo José a su superior—esto no era lo que pensaba realmente, pero había que contentar a los de arriba.

—Y puede dar mucho de sí, si sabes utilizarla—dijo el tal Melchor—era este un hombre de mediana edad, muy barrigudo, que vestía siempre igual: pantalones de franela grises, zapatos negros, camisa blanca de manga larga y corbata. Como en la oficina no hacía nunca frío, al llegar se quitaba la americana que llevaba desde su casa.

Ese día estaba nublado y amenazaba tormenta. Dejó la moto y cogio el autobús para ir a trabajar.

—Es mejor así, que no pase como el otro día, que por empeñarme en ir con la moto me puse como una sopa, con lo que cayó.

La moto era una flamante máquina que había comprado de segunda mano; muy potente, con dos cilindros y ochocientos centímetros cúbicos de potencia. Un aparato para presumir; y como hacía muy poco que lo tenía, siempre lo llevaba a todas partes.

—Es más fácil aparcar y estoy siempre a pie de noticia—decía; cualquiera diría que trabajaba como reportero de noticias de actualidad.

Algunos de sus compañeros del trabajo le envidiaban, pero otros no tanto:

—Me gustaría comprarme una moto como la de José, pero si lo hago mi mujer me mata—decía uno de ellos un día, en un descanso.

—Pues a mi no, ¡Qué quieres que te diga!

—Pero la moto es más auténtica, el viento en la cara, al aire libre, más suelto—sí, y la cabeza rota en cuanto te descuidas—repuso el amante de los coches.

Pero volvamos a nuestro José, y sus cábalas:

—Volver, volver, aunque solo sea un fin de semana; nada más eso. Y a lo mejor, con suerte, no me la encuentro.

Pensar eso era pura ilusión; él sabía perfectamente que un minuto después de entrar en el pueblo, todo el mundo sabría que el Jose de la Paca estaba allí.

—No tendré esa suerte; pero debería ser capaz de enfrentarme a ella; ha pasado mucho tiempo, la verdad…

Lo cierto era que el flamante periodista conservaba un recuerdo muy vivo, más de lo que él admitiría, de su novia, la Maribel:

—Era tan simpática, tan guapa, tan lozana, tan vivaracha, …No le faltaba razón; la tal Maribel era una joven encantadora, morena clara, con unos ojos entre verde y gris, delgada y con un tipazo impresionante. Tenía una mirada inteligente, sus ojos te penetraban con la agudeza de un pintor o un escultor.

José, cada día que pasaba, pensaba en su pueblo:

—Me acuerdo de cuando venían a jugar al fútbol los del pueblo de al lado, Cabezas del Pozo; los chavales nos dedicábamos a meternos con el portero; le llamábamos el hombre mono, porque era bajo, corpulento y muy moreno de tez.

José seguía recordando:

—Ja, ja, le tirábamos chinitas y se enfadaba un montón. Se dirigía a nosotros amenazándonos con pegarnos y entonces le metían otro gol, je, je. Malos que éramos, con catorce años, angelitos.

Mientras, Maribel, durante esos años, había estudiado enfermería y tenía trabajo en el CAP de Arévalo, en la comarca La Moraña, a la que pertenecía el pueblo. Era la jefa de enfermeras, un cargo de responsabilidad para un trabajo importante.

Y llegó el día de autos:

—¡El Jose de la Paca está aquí! —gritaba más que decía un vecino—¿de verdad? —  Le contestó otro parroquiano.

Unas dos horas  después, los dos jóvenes se encontraban frente a frente, en mitad de la calle Real:

—Perdona, lo siento, Maribel…

Le interrumpio el fuerte bofetón que le dio ella. Y eso no fue todo; hubo un segundo que le rompio las gafas, que cayeron al suelo.

Dos años más tarde estaban casados y tenían dos niños. Ella seguía con su trabajo y él tenia empleo como cronista en una revista local de la comarca. Tenían un utilitario, la  moto quedó atrás. Y a quien no le guste el final, que lo cambie y punto.

SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

Publicado por ramonmontanyàimaluquer

Nacido en Madrid, 1947. Doctor en Filosofía y Letras, arqueólogo y escritor. Jubilado, ha ejercido de profesor en la UNED y es catedrático de secundaria. Actualmente vive en Ponts.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: