UNA DE MÉDICOS/AS

Hace muchos años, allá por los setenta, trabajé en colaboración con la cátedra de Historia de la Medicina de la facultad de Medicina de Bcn, escribiendo artículos de esa especialidad para algunas revistas médicas. Ello me dio ocasión de consultar los archivos de su rica biblioteca.

Una de las cosas que me llamó la atención fue la situación en que se encontraba la  Medicina a principios del siglo XX. Por aquél entonces todavía había unos catedráticos que para operar no usaban instrumentos esterilizados; simplemente se lavaban y punto. Frente a esto había ya una generación de Nuevos médicos, jóvenes, que eran contrarios a esta práctica y opinaban que todo debía esterilizarse, empezando por las propias manos del operador quirúrgico.         Pero claro, los que mandaban, imponían su norma.

Y se daba el caso de que, por ejemplo, en la Maternidad de Bcn había una sala que se destinaba a los partos. Y dicha sala se había ganado el merecido nombre de sala de la muerte, porque en ella entraban mujeres sanas, que simplemente estaban embarazadas; y muchas de ellas salían ya cadáveres o duraban vivas pocos días, debido a las infecciones que sufrían allí. Por todos los rincones había cubos con restos humanos dentro, y podían pasar así muchos días.

Y esto no es que fuera propio de Bcn, sino que era común a todos los paises llamados civilizados de occidente. No hablemos de oriente aquí, más vale correr un tupido velo.

Precisamente en esos primeros años del siglo un grupo de médicos emprendedores impulsaron la realización de unos congresos de la Academia de Medicina y Cirugía barcelonesa; y en ellos aparecían trabajos que intentaban modernizar el tema. Uno de estos galenos era precisamente mi abuelo paterno, en Francesc Xavier Montanyà i Santamaria, autor de diferentes estudis innovadores.

Ha llovido mucho desde entonces y en este momento, la Medicina posee unos medios importantes para mejorar y alargar la vida de la ciutadania. Quedaron atrás así, por fortuna, aquellas épocas de oscurantismo clínico y de curanderismo sin control. Ahora los/as médicos/as tienen unos conocimientos importantes y utilizan unas máquinas, unos métodos y unas medicinas que realmente nos salvan en la medida de lo posible de una vida de sufrimiento obligado por enfermedad.

Ahora, si tienes un coágulo en una vena o arteria, te pueden poner  una especie de muelle que ensancha ese conducto. Si tu corazón falla, pueden insertarte un catéter en la femoral, a la altura del bajo vientre, y mediante ese artilugio, por dentro del conducto, llegar hasta el corazón y anular un nervio que molesta y produce arrítmia, por ejemplo.

O también pueden aplicarte unas descargas eléctricas para que tu corazón adquiera un ritmo normal.

O pueden…¿hace falta seguir? Creo que no.

Publicado por ramonmontanyàimaluquer

Nacido en Madrid, 1947. Doctor en Filosofía y Letras, arqueólogo y escritor. Jubilado, ha ejercido de profesor en la UNED y es catedrático de secundaria. Actualmente vive en Ponts.

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