LOS «SPAGUETTI»

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Los inventaron los chinos hace muchos siglos; en el Renacimiento Marco Polo los llevó a su pueblo, Venezia. Y con el paso del tiempo todos los tipus de pasta comestible, como los “spaghetti”, se convirtieron en uno de los mayores emblemas de la gastronomia italiana.

Hoy en día en todo el mundo se cocinan y todos/as los/as grandes de la cocina elaboran ricos platos con ellos, en innumerables variantes, en diversas formas de cocinarlos.

Y son uno de los menús más famosos que existen, como la paella. Y como esta última, puede presentar muchas diferencias, según gustos locales.

La ignorancia es mala consejera y peor compañera. Yo, cuando era muy joven, allá por el Paleolítico Medio, los hacía poniendo unas gotas de aceite en el agua de cocción. Y cuando estaban en su punto, los ponia en un colador bajo un chorro de agua fría. Después los colocaba en el plato y añadía la sal  correspondiente. Penoso, ni el queso rallado que les añadía mejoraba demasiado el tema.

Naturalmente, no todos/as los/as italianos/as hacen los “spaghetti” de la misma manera. Dicen que hay tantas clases de ellos como regiones en el país.

En Italia, ese lugar que tanto me gusta, aprendí entre otras cosas a preparar unos “spaghetti” como está mandado.

Ya hace muchos años que mis “spaghetti” se cocinan así:

Ante todo, procuro poner el agua para cocerlos con mesura, ni mucha ni poca; solo la suficiente. No quiero que se me ahoguen ni que se sequen.

A ese agua, a parte de la pasta, solo le pongo una pizca de sal. Para que hierva antes la tapo, pero una vez he metido en ella los “spaghetti” no la vuelvo a tapar. Esta pasta quiere respirar bien.

Me gusta dejarla “al dente”, claro. Y una vez en su punto la “pesco” con una espumadera, dejando que escurra el agua sobrante en el mismo cazo y la meto en otro cazo o sartén que tengo al fuego con la salsa ya hecha, calentando.

Remuevo bien el conjunto, “que se hablen” los “spaghetti” y la salsa correspondiente. Un par de minutos solo y los retiro del fuego. Ya puedo emplatar. Puedo añadir (o no) algo de Emmental y una brizna de perejil picado.

¿Los hacéis así? ¿No? Probadlos y a lo mejor descubrís algo nuevo que os convence.

Publicado por ramonmontanyàimaluquer

Nacido en Madrid, 1947. Doctor en Filosofía y Letras, arqueólogo y escritor. Jubilado, ha ejercido de profesor en la UNED y es catedrático de secundaria. Actualmente vive en Ponts.

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