LA CHICA DEL ASCENSOR 5

LA CHICA DEL ASCENSOR 5

¿Estará concienciada ella

al respecto? Espero que sí, si es como yo me imagino, seguro que sí; ya lo he dicho antes. Esto no puede ser. Tengo que armarme de valor y abordarla.

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Y hablando de contaminación ¿Qué diremos del tabaco? Los fumadores, esa especie actualmente perseguida, como si de zorros salvajes se tratase. Últimamente, la campaña antitabaco que se ha realizado a nivel mundial es tal, que incluso hay quien ha cobrado indemnizaciones a costa de alguna empresa fabricante, “por haber perdido la salud fumando esos productos” . Según dicen, ciertas personas parecían desconocer el hecho de que el fumar puede “perjudicar seriamente la salud” . Curioso por demás ¿O deberíamos decir vicioso” .

¿Fuma ella? Ni idea, la verdad. No la he visto hacerlo, quizás es lo bastante educada como para no ir siempre por ahí con un pitillo en la boca, como hacen algunas gentes. Y huele bien, eso sí lo he podido notar; un perfume suave, de buen gusto, no demasiado penetrante. Y desde luego, a tabaco no huele.

Tantas campañas para que la gente deje de fumar y ciertas multinacionales-este tema me suena, empieza a ser recurrente-siguen inundando el mercado con sus productos fumables, amén de todos esos aditamentos “imprescindibles” para su clientela. Me recuerda un poco lo que comentaba más arriba de los coches y sus velocidades. En algunos países la ley obliga a “decorar” las cajetillas de tabaco con siniestros rótulos amenazantes que tratan de la considerable peligrosidad de ese tipo de producto. Ello está provocando un negocio colateral, consistente en las fundas para cajetilla que se están vendiendo como churros. ¿Quién se engaña a sí mismo?

¿Y si fuma, usará fundas de esas?  ¿O pasará de ese tema? Yo, que fumé en pipa desde los dieciocho años, lo dejé hace ahora casi tres. Y lo hice de golpe, sin traumas, por propia voluntad. Fue una decisión que tomé repentinamente un día. Lo hice y punto y no he vuelto a fumar. Pero no me he convertido en uno de esos recalcitrantes exfumadores, que no soportan que se fume en sus proximidades. No me molesta tal cosa y sino, hago lo mismo que cuando yo fumaba: abro la ventana más próxima o, simplemente, me voy.

¿Será ella una de esas en cierta manera insoportables personas intolerantes, que no quieren ser fumadoras pasivas y que, mostrando en ocasiones una deficiente educación, luchan por “defenderse” de lo que consideran un ataque a su persona? . Espero que no, francamente.

Vas a un restaurante y ves que hay zonas en las que se puede fumar y otras en las que está prohibido. Lo mismo pasaba hasta hace poco en los aviones. Ahora ya no te dejan fumar casi en ninguno de ellos. Normalmente en los locales públicos de muchos países no está  permitido fumar. Me acuerdo yo de cuando te dejaban fumar en los cines. Era realmente alucinante las nubes de humo que se montaban en mitad de la película. ¿Y cuando los acomodadores pasaban por toda la sala flitando por encima de nuestras cabezas con un ambientador? ¿Lo recuerdan? Yo sí, realmente, y pienso que era una experiencia extrasensorial. Yo diría que cósmica. Lo más parecido a la guerra química.

¿Recordará ella eso? Seguro que sí, porque poca cosa se podía hacer en aquella época, entre otras cosas porque nadie tenía tele todavía. Los cines de barrio eran el recurso total. Me viene a la memoria uno de ellos al que llamábamos “El Palacio de las Pipas” , adivinen porqué. No he conocido yo cine más popular, es decir, más barriobajero como solíamos decir. Los sábados, cuando acababa la sesión de tarde, los chavales salían de estampida cantando “L´han matao, l´han matao” . Ello quería decir que, como de costumbre, habían ganado los buenos que generalmente habían matado al malo ( Porque eran más aquellos que éste) . Y muchos de ellos, mientras cantaban esto, se ponían en fila al borde de la acera y digamos que “desahogaban sus vejigas vertiendo líquido sobre la calzada” a la misma puerta del cine.

Seguro, lo ha de recordar porque somos más o menos de la misma edad. Las chicas por un lado y los chicos por otro. Después se formaban una especie de rebaños y unas y otros se controlaban y los más atrevidos miraban de ligar. Los otros nos íbamos directamente a casa.

Una manera de evadirse de los problemas cotidianos, el cine. ¡Quién nos iba a decir que más adelante nos lo iban a servir en bandeja, en casita, sin tener que hacer colas para pagar, para entrar y para salir de esos locales! Recuerdo que, ya de mayor, me costaba aguantar tanto rato sentado en una silla más bien estrecha, sin poderme mover casi. Mucho me tenía que gustar la película para que no tuviera pronto ganas de levantarme y salir ¿Dos películas seguidas? Las soportaba porque en medio había un descanso, durante el cual salía a respirar un poco y a estirar las piernas, que sino…Y además ponían anuncios y el inefable “NO-DO” un documental “De obligada proyección en todas las salas entre película y película” . Como las noticias de Radio Nacional, vamos: “Todas las emisoras deberán conectar…” ¿Recuerdan? Yo sí, claro.

Y ella también lo recordará, porque era inevitable ir de vez en cuando al cine, sobre todo los sábados por la tarde. Por la mañana los que hacían novillos iban a las sesiones matinales que ofrecían algunos cines. Sí, sí, novillos, hacer campana, faltar sin permiso a clase…Uno de los pocos deportes que los chicos que estudiaban hacían alguna vez.

¡Qué años aquellos! ¿Quién no se acordará de sus años mozos diciendo algo parecido? No sé si tendremos otra ocasión, pero de momento esta es la vida que hay y cada momento tiene siempre un valor concreto, unos recuerdos personales e intransferibles. Aunque muchas veces esos recuerdos se pueden compartir con alguna persona que tenga una edad parecida a la nuestra y que haya vivido poco más o menos en el mismo lugar.

La memoria nos juega a veces malas pasadas. ¿No os ha ocurrido alguna vez que habéis tenido la sensación de haber vivido anteriormente una determinada situación? Entrar en una casa y pensar “Yo aquí ya he estado” aún a sabiendas de que es materialmente imposible que eso sea cierto. Hay gente que dice que alguna vez le ha pasado. A mi no, nunca. Pero debe ser curioso ¿ Qué se debe sentir cuando se encuentra uno en semejante tesitura? Dicen que tiene que ver con el mundo de los sueños, no sé. Que le pregunten a Freud, que de eso sabía bastante.

Y de psiquiatras y de la mente humana va la cosa ¡Qué interesante es la mente humana! ¡Qué entresijos, qué elucubraciones, qué circuitos forman un cerebro! Como fuerza, como fuente de energía, la electricidad. Ésta siempre nos ha acompañado, claro, pero tardamos mucho en descubrir algunas de sus posibilidades. Y actualmente, gran parte de las tecnologías punta se cifran en el uso eléctrico de todo. Yo, como viejo aficionado a la radio, desde muy joven aprendí por mi cuenta electricidad, teórica y práctica. Y ello me ha permitido captar con bastante precisión toda su fuerza, toda su utilidad. Nos movemos y pensamos por impulsos eléctricos, somos el modelo de futuras máquinas que imiten algunas de nuestras funciones. La robótica es un campo amplísimo de estudio que no ha hecho más que comenzar.

Y llegamos al tema de la máquina “versus” el ser humano. Motivo de muchas novelas y películas, es la eterna discusión sobre si la máquina podrá algún día sustituir al hombre / mujer, quizá de una manera violenta. Ya los obreros del movimiento maquinista, en plena revolución industrial, destrozaban las máquinas porque las consideraban sus rivales…

Me gustaría comentar esto con ella. Seguro que piensa como yo y que me puede aportar una visión enriquecedora.

Al largo de la revolución industrial, el mundo obrero pasó por diversas etapas: Primero, liberados de su miserable vida en el campo, vieron mejorar su vida. A continuación notaron que habían cambiado de amos; y que seguían dependiendo de ellos. Lo que ganaban se lo gastaban en la tienda del empresario; y trabajaban en condiciones durísimas. En la tercera fase empezaron las reivindicaciones, la organización de sindicatos, las manifestaciones, huelgas…Una larga carrera para llegar a lo actual.

Y en medio de aquella situación cabe destacar la lucha por la igualdad de derechos de las obreras, que por el simple hecho de ser féminas cobraban menos dinero por hacer el mismo trabajo que sus colegas masculinos. Y hubo todo tipo de sucesos y abusos graves por parte de ciertos empresarios; como aquél asesino norteamericano que incendió intencionadamente su fábrica, abrasando a las trabajadoras que se hallaban dentro en huelga.

Los temas sociales y concretamente los laborales puede que le preocupen a ella. Pero no sé si me estoy haciendo muchas ilusiones al respecto. Tengo miedo de estar creando un personaje que sólo exista en mi imaginación.

“La imaginación al poder” , otro “slogan” de los años sesenta. La cuestión era criticar todo lo criticable. Y realmente había mucho que hacer, porque era una sociedad bastante conformista, quizás porque quien ha sufrido en sus carnes una guerra sabe que la vida es muy dura y tiende a conformarse más fácilmente que quien no ha pasado por esa circunstancia.

Se decía con bastante razón que el mundo estaba gobernado por una gerontocracia. Los elementos jóvenes pensaban, no sin cierta razón, que estaban suficientemente capacitados para participar de la gestión del poder. De hecho, en parte como resultado de la movida del sesenta y ocho y no mucho tiempo después, hubo un “rejuvenecimiento” general en muchos altos cargos de la administración de bastantes países.

¿Estaría ella más o menos comprometida con todo esto? ¿Cómo sería su juventud? ¿Sería una de esas personas que lo dan todo o casi todo por una causa? ¿Asistiría a muchas asambleas de estudiantes? ¿O sería más bien refractaria a todo esto?

Y hablando de la causa de las cosas, del porqué pasan las cosas; de la motivación que provoca o que conduce a unas determinadas consecuencias, la relación causa-efecto es algo que indefectiblemente nos hace ver el mecanismo y la relación que hay entre la motivación y su consecuencia. Me explico: Todo efecto responde a una causa concreta. No hay un  resultado sin un planteamiento. Esto en Filosofía ha sido, podríamos decir, uno de los temas básicos de estudio a lo largo del tiempo. A mí siempre me ha gustado saber el porqué de las cosas. Siempre he sabido que detrás de todo acostumbra a haber algo más, algo que ha acabado, directa o indirectamente, conduciendo a ese todo.

¿Le gustará a ella hacer este tipo de elucubraciones? ¿Será una persona profunda como yo? ¿O será más bien superficial? Da igual. De todas formas, ¡Me gusta! .

El otro día vi un anuncio en la televisión que incidía sobre el tema del machismo y pensé: “No vamos bien” “Nos queda mucho por hacer” . Sí, en realidad en nuestra sociedad, que ha sido siempre machista, está costando muchísimo deshacernos de esa “matadura” . Es un problema de educación y, claro, no se puede cambiar la mentalidad de la gente de la noche al día. Ha de ser un proceso necesariamente lento y nos hemos de implicar en él todo el mundo. Hay que educar a la gente menuda, en casa y en las escuelas si puede ser. Si la criatura recibe un mensaje muy progresista en la escuela pero al llegar a casa sus padres lo distorsionan con una imagen distinta, aquella personita lo tendrá complicado. Y por fuerza en principio seguirá la norma familiar. O no. ¿Y si además lo que se le enseña en clase también es machista? Peor aún.

No sé si ella pensará como yo, o si por el contrario será de esas mujeres a las que les va el tema, que se adaptan a una convivencia en función del machismo aún vigente. O si será de esas que se consideran “liberadas” y que dicen que su marido, pareja o similar, “Me ayuda mucho en las faenas domésticas” . Si con eso ya están contentas, vale.

Yo, cuando escucho frases como estas pienso: “Pobrecilla, cree estar liberada cuando resulta que no es así ni mucho menos” Porque, claro, trabaja fuera y dentro de casa. Los dos lo hacen fuera y en el plano familiar, cotidiano, casero, es ella quien lleva las riendas y la responsabilidad. Ella decide cuándo y qué toca hacer en cada momento. Entonces ella, siempre ella, se lo dice a su pareja que, si es tan “moderna” va y hace, más o menos bien o mal, lo que se le indica.

Veamos, yo pienso que el trabajo doméstico es propio, pertenece, corresponde a todas las personas que cohabitan en esa casa ¿O no? Tanto ellos como ellas comen y por tanto algo ensucian, algo habrá que fregar…El polvo se acumula por igual sobre el mobiliario…El water lo usan sin distinción de sexo…La comida hay que comprarla…La ropa de los unos y de las otras se ensucia normalmente…

Y señoras, señores, es muy cómodo dejar que sean ellas las que se tomen el trabajo, la responsabilidad, de calcular qué hay que hacer en cada momento y de qué manera, además de trabajar fuera de casa para aportar un dinero a la economía doméstica. Los trabajos de la casa no son únicamente cosa de la mujer. Son cosa de todos los que usufructuan esa vivienda.

Un hombre que realiza este tipo de cosas se está ayudando a sí mismo. No está ayudando en manera alguna a su pareja. Eso es un sofisma, una falsedad que diariamente vengo oyendo. Y por desgracia no lo oigo  de gente ya de una cierta edad (cosa que considero normal teniendo en cuenta el tipo de educación que recibieron) sino que me lo dicen mujeres que son jóvenes, con edades entre veinticinco y treinta y cinco años.

No cabe duda, el machismo es una lacra social. Y es un problema que de momento no se ha solucionado en absoluto. De no ser así, no sería uno de los motivos de conversación más en boga. “La maté porque era mía…” . Aún hay muchos burros subnormales que las matan porque piensan que son suyas, como sus guantes…Estos individuos pertenecen a una mezcla de subespecies del género “homo” (hombre) : El “homo non cogitans” (hombre que no piensa) , también denominado “homo antiquus” (hombre de épocas pasadas) , o el “homo animalis” (hombre animal, entregado a sus apetitos) y el “homo stultus” ( hombre necio, estúpido) entre otros…

Me pica la curiosidad por conocer su opinión. He dicho su opinión. ¿Cómo? ¿Qué de quién? ¡De quién va a ser! ¡De ella, naturalmente! ¿O es que hay otra que valga la pena?

Durante milenios la humanidad se ha basado en el distinto papel social de la mujer y del hombre. Y ello era bastante lógico, siempre y cuando estaba basado en las propias cualidades, capacidades, etc. Pero las comunidades humanas evolucionan con el tiempo. Cambian las situaciones, varían las necesidades y el orden de valores, las prioridades. Actualmente estamos en una etapa de transición, de importantes cambios, que vienen dados por la propia evolución de nuestras sociedades. Hemos de pensar que vamos a mejor, porque, tal como dijo algún cerebro privilegiado, el ser humano tiende a mejorar su “status” . Ello es parte de su misma esencia. El que no es masoca o padece algún tipo de deficiencia mental, ha de tender por naturaleza a su felicidad y, por tanto, a mejorar.

Mejorar…¿Qué es eso de mejorar? Depende de tantas cosas…Cada un@ tiene un concepto general, más o menos difuso de lo que significa mejorar. Ahora bien, cuando nos ponemos a concretar, pueden surgir divergencias. El tema está, por ejemplo, en dónde (o cuándo) parar. Es decir, para mí qué es realmente mejorar, o hasta qué punto quiero(desearía) yo mejorar mi situación (personal, familiar, laboral… ) . Y aquí siempre hay diferencias, distintas subjevitidades.

¿Dónde querrá llegar ella? ¿A dónde habrá llegado ya? Porque a su edad lo normal es que ya haya superado unos niveles iniciales y que haya alcanzado una cierta estabilidad. Y ello en diferentes aspectos, claro. También es normal que haya tenido su o sus pequeños o grandes fracasos y que, una vez superados, haya progresado.

¿Y todo ello para qué? ¿Para ser feliz, por ejemplo? ¿Para fardar delante de los demás, para conseguir que nos tengan una cierta envidia? ¿Para que no tengan la excusa de sentir lástima de nosotros? “Ha triunfado en la vida, tiene una familia fantástica, un trabajo importante con un buen sueldo…” ¿Vamos de refranes? Tanto tienes, tanto vales. Eres una persona con mucho dinero, tienes poder económico y por tanto social. Puedes entrar en los círculos sociales más sofisticados sin desentonar. Es increíble como somos. El buen salvaje, noble corrompido por la sociedad :”El hombre es bueno y es la sociedad la que lo transforma en impresentable” . Es la opinión de unos, mientras otros creen lo contrario. Y nunca nos ponemos de acuerdo.

Si todo el mundo pensara igual creo que sería muy aburrida la vida. Es bueno que podamos contrastar opiniones sobre lo divino y lo humano. ¿Pensará lo mismo ella? ¡Ojalá!

La cuestión es que seamos tolerantes. Podemos no estar de acuerdo con las demás personas, pero lo que es injusto es que no respetemos sus opiniones. Deberíamos ser ecuánimes, admitiendo que existen maneras de pensar distintas de las nuestras. Y que no por ello estarán equivocadas. No tolero las personas dominantes, aquellas que te dicen “Estás conmigo o contra mí” . Me resultan insoportables y suelen ser las que crean los conflictos, debido a su intolerancia y a su egoísmo personal. Los líderes…Pero de esto ya hablaremos luego.

¿Será ella una fama o más bien una cronopia? Debo reconocer que en la literatura sudamericana hay mucha enjundia, mucho aprovechable, como por ejemplo en  “Pantaleón y las Visitadoras “de Vargas Llosa…Otro tema que pienso comentar más abajo.

Ser tolerantes, todo un problema. O sino, que se lo digan a los personajes de “West Side Story” , esa versión de Romeo y Julieta, o de  Dafnis y Cloe, o de Calixto y Melibea, o de,,,Pero para qué seguir. Digamos simplemente la eterna historia: Chico busca chica, chica ídem chico. Se encuentran, se enamoran con más o menos dificultad, pero ¡Ay! La adversa fortuna, el maligno “fatum” siempre hace que sean de equipos distintos y, naturalmente, irreconciliables. Su amor siempre es imposible y las más de las veces acaba en tragedia. ¡Bah, lo de siempre! Exclaman muchos, pero ¿Y la música? En el caso del musical americano resulta que detrás de la banda sonora está un gran músico del siglo veinte: Bernstein ¡Genial! Música clásica del siglo. Y sobre esto volveré más adelante, porque vale la pena.

¿Y qué diremos de la danza que observamos en esa película? Genial también, desde luego, con una coreografía fuera de serie. Data de mil novecientos sesenta y uno y cada vez que la vuelvo a ver, noto que por ella no pasa el tiempo. No tiene desperdicio y sigue siendo muy actual. Además ninguno de los problemas sociales que en ella se describen ha cambiado en cuarenta y dos años. Y artísticamente, estéticamente y musicalmente, si se me permite hacer tal clasificación, sigue siendo una obra de arte de mucha calidad.

Pues bien, si todos los bandos de la historia y del mundo hubiesen sido sólo un poco tolerantes, todas esas tragedias “de opereta” como alguna mente maliciosa las califica, no habrían sucedido. Y algún genio literario no habría tenido la correspondiente oportunidad de lucimiento. Vaya una cosa por la otra, que quien no se conforma es porque no quiere, aunque digan-y quizás sea verdad-que mal de muchos, consuelo de tontos.

¿Qué pensará ella sobre todo esto? Le gustarán las películas musicales como a mí? ¿Será una melómana como yo? O será de esos extraños pero abundantes seres que consideran que la música es algo así como el menos molesto de los ruidos?

La tolerancia, los derechos humanos…Realmente a la humanidad nos falta mucho por aprender. La convivencia pacífica es difícil. Por cierto, que eso me suena a algo viejo y conocido…convivencia pacífica…¿O era coexistencia pacífica? No sé, creo que lo decía un señor que se quitaba el zapato en público y golpeaba con él su mesa para que le escuchasen en la ONU…¿Un político quizás?- Sí, sí, creo que su nombre empezaba por K o algo así…

¿Se quitará ella un zapato y lo usará como Kruschev, a falta de un martillo? No, no lo creo.

Más arriba he citado la música clásica del siglo veinte. Sí, porque soy de los que piensan que cada época tiene su música y que el apelativo “música clásica” es un invento moderno, que sirve para definir básicamente las composiciones musicales de siglos anteriores. Eso está bien, no lo critico, pero lo que sí critico o al menos no considero sea demasiado práctico es que actualmente haya quien se empeñe en buscarle cinco pies al gato, cuando sólo tiene dos.¿O tiene más? ¡Horrible duda!. Veamos, si Beethoven hubiera vivido en los años sesenta del siglo pasado, habría compuesto música para guitarras eléctricas y sintetizador ¡Claro! Era un innovador y por eso hizo mucha música para piano, el instrumento que se acababa de inventar en su época. Y no se hubiera empeñado en pleno siglo veinte a limitarse a los instrumentos “clásicos” para su trabajo. ¿Me explico? ¿O tengo que aclararlo más?

¿Qué porqué digo esto? Pues porque hay músic@s actuales que se empeñan en crear una música, digamos “a la clásica” . En mi modesta opinión creo que lo que se podía hacer por ese camino ya se hizo tiempo ha. Y que es un poco redundante, por no decir que harto dificultoso, el intentar rizar el rizo. Pero, en fin, todo es cuestión de opiniones. Yo ya he dicho, con todo respeto, claro, la mía. Y quien no esté de acuerdo, pues que lo diga, espero que con el mismo respeto, desde luego.

Los Beatles son clásicos del siglo veinte, evidentemente. Si hubieran vivido una o dos décadas antes, su música habría sido para violines, clavicémbalos, etc. Pero les tocó la época de las guitarras eléctricas. Por cierto, que quien haya escuchado a la Orquesta Filarmónica de Londres interpretar canciones de este grupo con un arreglo instrumental de tipo “clásico” no creo que disienta de lo que digo.

Espero que ella esté de acuerdo conmigo, porque sino podemos tener un punto de alejamiento importante. Y ello no me haría feliz.

Me gustan las películas musicales, como habrá imaginado quien me haya leído hasta aquí. Tengo una bastante buena colección de cintas de video con lo mejor del cine musical americano de los años treinta-cincuenta sobre todo. Pocas me faltan y de manera asidua las miro. Me encanta “inundarme” con las imágenes, los vestidos, la manera de bailar, la belleza de las artistas que sabían actuar. Porque sí, en aquél tiempo las compañías tenían unos grandes presupuestos. Y eso se reflejaba en una plantilla de actores y actrices de primera categoría. Gente capaz de hacer lo que conviniera. Y bien hecho, no como ahora. Actuar, cantar, bailar…todo muy bien, con una gran calidad artística.

No era gente que simplemente “pasaba por allí” por su cara bonita. Su cara era bonita y además sabían actuar perfectamente ¿Ejemplos? No acabaríamos, Marilyn Monroe, Frank Sinatra… Y la música también era de calidad. Grandes músicos que sabían lo que hacían, como Bernstein o Cugat…, igual que la escenografía, la fotografía, directores muy competentes… Y además el guión “no exigía un destape evidente” porque se confiaba en la imaginación del público para evitar cierto tipo de escena prescindible. Primaba el buen gusto por encima de todo. Por ejemplo, un “striptease” podía limitarse a la acción de quitarse un guante; no hacía falta nada más. La lección de anatomía no era obligada.

¡Cómo me gustaría verlas con ella a mi lado, sentados en el sofá y comiendo patatitas o galletas saladas ¡ ¡Ay! Pero para ello quizá que compre un sofá, porque resulta que no tengo ninguno en casa. Si es que no estoy preparado para la vida moderna yo. Soy un auténtico carroza. Nada más tengo dos sillones y tres sillas. Como nunca viene nadie por aquí… Soy poco sociable, mi casa es mi castillo y no convido nunca a nadie a visitarme.

Pero un sofá, no sé, no sé…Quizás ocuparía demasiado sitio en la sala. Pero bueno, podría poner uno de esos pequeños de dos plazas, compactos. Así estaríamos más juntitos…Muy romántico pero poco práctico. Un ratito bien, pero demasiado…Se te duerme un brazo o un pierna y tienes que moverte, pero, claro, no puedes porque piensas que molestarás a tu pareja que se ha quedado plácidamente dormida, instalada en aquél huequecito, apoyada en ti…Y está tan guapa así, tan cerca, tan…¡Ay! Soñar no cuesta dinero.

 Los sueños, sueños son, como decía Quevedo ¿O no era ese? Creo que era uno que tenía algo que ver con una barca o algo así…¡Una barca! ¿No sería un Bárcida? No, no, esos eran cartagineses y un poco más antiguos según creo.  ¿Qué quiénes eran los cartagineses? Pues unos “guiris” que frecuentaron nuestras tierras en el primer milenio a. C. y, como el clima era bueno y aquí había mucho oro, plata, cobre y estaño, amén de otras riquezas, decidieron quedarse por algún tiempo.

Y antes que ellos habían estado por aquí unos “parientes” suyos, los fenicios, que venían de mucho más lejos todavía. Como el sitio les gustó, fundaron Gadir, la antigua Cádiz, entre el año mil doscientos y el mil cien a. C. ¡Cómo recuerdo aquellas clases de Arqueología, tan…interesantes, tan amenas! La verdad es que yo tuve mucha suerte, mis maestros de la Facultad eran grandes profesionales y magníficos docentes, que sabían engancharte con su sabiduría. Rezumaban ciencia por los poros, eran increíbles.

¡Qué clase de profesor@s tendría ella? Si ni siquiera sé si tiene estudios. Pero supongo que si.

Y a menudo, a mitad de curso, llegaba algún profe y decía: “Me voy a excavar a tal sitio ¿Quién quiere venir? “ Había dos tipos de respuesta a esta invitación. Estudiantes que no querían perder una sola clase teórica y otros, como yo, que preferíamos aprender Arqueología, que eso era lo que estábamos haciendo. La teoría ya la aprenderíamos más tarde o sobre la marcha. Lo que nos interesaba era aprender el oficio, la Arqueología de campo.

Un bicho realmente digno de estudio realmente, el/la arqueólog@ . Todo el día husmeando entre restos viejos ¿O debería decir antiguos? Y venga a elucubrar y a elucubrar, inventando teorías a veces algo precipitadas o, digamos, con escasa base científica. Y siempre la ilusión de tener la razón, absoluta o no. A partir de un par de huesos mal contados, toda una hipótesis de trabajo sobre la dieta europea durante el Paleolítico ¡Realmente curioso! El día que inventen la máquina del tiempo seguramente habrá bastantes sorpresas…

¿Y cuando se pelean entre ellos por un quítame allá esas pajas cualquiera? “Espejito, espejito, dime si tengo yo el homínido más antiguo”- “No, no, tú ya no”-“¿Por qué no?”-“¡Pues porque no!” -Responde el espejo de marras.- “El más antiguo es el de Fulanito” . Lamentable cuando se ve en los medios de comunicación a dos equipos “profesionales” tirándose mutuamente de los pelos por un homínido cualquiera.

Ya que no máquina del tiempo, esperemos que en breve los conocimientos sobre el genoma humano permitan, a través del ADN, ver dónde metimos la pata y dónde no.

¿Sabrá ella lo que es un homínido? La verdad es que conozco a mucha gente que tienen estudios universitarios, son licenciad@s y no tienen una idea clara sobre este asunto. De manera que no sé.

De hecho a mucha gente, si le dices que descendemos de los monos, se enfadan. Curioso, ¿No? : “¿Cómo?¿Qué no descendemos de los simios? Pues Copito de Nieve…¿Qué? ¿Qué en realidad somos parientes pero no venimos de ellos? Pues me quita un peso de encima”…Sin comentarios.

Hay tantas cosas que ignoramos que si quisiéramos aprenderlas, no tendríamos tiempo de hacerlo en toda nuestra vida. En realidad es lo que le pasa a la mayoría de investigador@s. La vida es relativamente tan corta que no nos da tiempo para nada más: Entre lo que nunca sabremos, lo que alguna vez supimos pero hemos olvidado y lo que nos falta por aprender, se nos va la existencia. Y más vale que nos lo tomemos con filosofía, sino caeremos enfermos y será peor.

“A la cama no te irás sin saber una cosa más” nos decían. Cada día conviene aprender alguna cosa, lo que sea, por tonta que parezca: “ Incluso puedes apuntarla en una libreta e ir coleccionando sabiduría en ella. Así la podrás ir repasando de vez en cuando, porque sino, las cosas se acaban olvidando” . No eran tontos esos consejos. Al contrario, personalmente me fueron muy bien. Curioso, ávido de conocimiento, de chaval era una esponja que absorbía conocimientos con gran facilidad si algo me interesaba.

¿Sería igual ella? Es posible que sí, al menos esa es la idea que yo me hago. Puede que me lleve una gran desilusión. Estoy montándome un mito y puede que tenga un fuerte desengaño.

Los mitos…La humanidad siempre ha necesitado disponer de una mitología, propia o copiada, para apoyarse, para sentirse segura, para ahuyentar sus grandes miedos a lo desconocido. Ya se sabe, un mito, la existencia de unos seres superiores y el consiguiente rito, los rezos, la metodología, el “modus operandi” para hacerse amig@s  de esas divinidades. “Sólo de esa manera seremos felices”…

Más arriba hablábamos de la eutanasia. Todo un problema, parece mentira, porque para mi todo el mundo ha de ser dueño de su propia vida. Pero resulta que según algunas tradiciones religiosas, eso no es así, porque su iglesia no se lo permite. Y en casi todos los países las leyes están imbuidas de esa tradición y prohíben taxativamente la práctica de la eutanasia. Si una persona decide que no quiere seguir viviendo y, estando impedida, le pide a otra una ayuda para morir, eso está penalizado y quien lo practique será considerad@ delincuente. Todo un tema de cara al futuro, en que parece evidentemente que esa legislación, en unos estados realmente laicos, habrá de cambiar, una vez abandonados ciertos tabús religiosos.

¿Estará de acuerdo conmigo? ¡Que lo esté, que lo esté! ¡Que no sea anticuada! Otra cosa es la picaresca que puede aparecer, como, por ejemplo, alguien que quiere heredar antes de tiempo y que enmascare un asesinato con premeditación y alevosía simulando eutanasia.

SEGUIRA

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