MI RINCON DE RECETAS

En este sitio pondré algunas recetas que he ido aprendiendo a lo largo de muchos años. No serán complicadas sino todo lo contrario; en principio la idea es que resulten muy fáciles de hacer y con ingredientes confeccionados en gran parte por mi mismo o de proximidad y de temporada.

No empleo normalmente productos elaborados de modo fabril; ya se que hoy en día se fabrican toda una serie de alimentos muy sabrosos y de gran calidad a veces. Pero yo prefiero lo natural y eso busco siempre que puedo. Sin magia, sin trucos, sin adulteraciones de ningún tipo.

Para compensar un poco esa falta, he aprendido a usar diversas hierbas clásicas de la cocina: como perejil, tomillo, pimentón dulce o picante, albahaca, pimienta, orégano, cúrcuma; y voy variando de manera que una misma receta puede llevar una combinación u otra de estas especias; ningún problema, en la variación está el gusto, según reza el viejo adagio.

Un pecado confesable sobre esto es que yo desde hace ya bastante tiempo me acostumbré, por motivos de salud, a no poner sal o en todo caso, muy poca; este es un aviso a l@s posibles lector@s, para que no vayan engañados. Allá cada un@ con su conciencia; le añadís la sal que os parezca y ya está. Contra gustos si que hay mucho escrito, pero ese es otro tema.

Si, ya se todo eso de “la sal de la vida” indicando algo magnífico; que sin sal no podemos vivir, etc. Todo eso es cierto, pero lo que también es cierto es que muchos fabricantes añaden a sus productos una cantidad de sal, amén de azúcar y amén también de grasas,como el aceite de palma, no siempre de la mejor calidad. Con ello consiguen unos alimentos muy sabrosos y muy problemáticos en cuanto a su condición de alimentos sanos.

Además, la sal está presente de manera natural en gran cantidad de alimentos; el tema es que se nos ha acostumbrado desde pequeños a ingerir las cosas bien saladas, porque sino no nos gustan tanto. Y con el azúcar pasa tres cuartos de lo mismo.

Comemos lo que queremos y luego nos ponemos a régimen para intentar perder todos esos kilos de más que hemos ido adquiriendo por comer demasiado mal. Siempre con prisas, productos de fábrica, comida rápida, poco tiempo; todo ello contraproducente, claro está.

Otra cosa confesable es que yo no soy cocinero ni he vivido nunca haciendo profesionalmente ese tipo de trabajo. Siempre he cocinado domésticamente, pero lo que no sabía es que a los cincuenta años descubriría eso como una de mis muchas aficiones. A partir de ese momento, muchos sábados o domingos me ponía a ello. Y me dedicaba, aún lo hago, a mirar programas específicos; maestros como Arguiñano, como José Andrés y muchos otros cuya lista no cabría aquí; a todos ellos mi reconocimiento y gratitud.

Otra cosa, de lo más recomendable, es aprender lo que no se sabe; y para eso nadie mejor que l@s profesionales; por suerte en internet hay miles de recetas bien explicadas por un@s cociner@s fantástic@s, de l@s que he aprendido mucho como he dicho. Bien, por hoy basta ya de rollo introductorio; las cosas irán saliendo sobre la marcha; seguro que me dejo en el tintero mucho más…

ACELGAS

All-focus

Yo siempre mido previamente las cantidades, según lo que quiera hacer; unas veces hago una ración y otras muchas para congelar en porciones, según lo que sea.

Pongamos que sea el primer caso: primero pongo las acelgas en un plato de mesa para marcar la cantidad; por cuestiones de salud, quiero saber qué cantidad de alimento voy a ingerir con esa ración.

Se supone que previamente las he lavado y cortado bien, claro. Pongo a calentar una cazuela, entre mediana y grande, con aceite de oliva virgen extra(yo no uso otro para cocinar ni para comer); poca cantidad, solamente que cubra casi el fondo.

Antes de que se caliente el aceite añado unos ajos pelados y aplastados, sin picar; a mi me gusta encontrarme en el plato cosas que masticar. Quien prefiera otra cosa, que los pique o los triture antes; o que ponga ajo en polvo.

Dos minutos después añado las celgas procurando que no salpiquen; por eso conviene no esperar que se caliente el aceite, porque es peligroso. Por eso uso un cazo más bien grande, que nos protege más. Y rápidamente removemos todo; en cuanto veamos que todas las hojas han cogido aceite y por tanto han cambiado de aspecto y han reducido su tamaño, apagamos el fuego. De este modo quedarán al dente y serán mucho más sanas que si las dejamos hacer más, en cuyo caso perderían gran parte de sus nutrientes.

Removiendo sin parar y con el cazo fuera del fuego. Ya podemos emplatar; podemos añadir, por ejemplo, unos calamares troceados al ajillo o algo parecido; eso va a gustos; y finalmente, ya en el plato, le ponemos las hierbas; distintas combinaciones son igualmente adecuadas, ya digo que yo voy variando según el día.

A veces le echo un poco de Emmental por encima, aunque eso le añada grasa, pero es bueno. Ah, y los que lo quieren más salado, pues eso, a ponerle sal.

Rapidito, segurito y baratito; si alguien lo prueba, agradeceré lo comenten por aquí. Gracias.

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