LA CHICA DEL ASCENSOR 4

Las ideas políticas ¡Ja! Recuerdo que en los años sesenta, en los países capitalistas, la juventud que se consideraba “progresista” era de izquierdas, mientras que en la URSS la juventud progresista era de “derechas” . Curioso, ¿No? En plena guerra fría, las dos potencias dueñas del planeta rivalizaban por ampliar su respectivo poder y creaban aquí y allá las mismas situaciones de tensión, sufrimiento, hambre, miseria y guerra. Todo eran comandos actuando en forma de guerrillas en diferentes países. Si podían daban golpes de estado y cambiaban el signo político del gobierno. La KGB o la CIA como principales directoras de orquesta según el lugar. Y nosotros viendo las películas del impresentable James Bond, el 007 que las conquistaba a todas con su machismo. “Pero estaba tan bueno…” Al menos eso es lo que dicen todas, las de mi quinta y las jovencitas de ahora. Será verdad…

¿Le gustará a ella también ese tipo de hombre? Al menos físicamente, seguro que sí. Les gusta a todas. ¿Debo estar celoso por ello? No seré tan estúpido yo como para llegar a esos extremos. No soy una persona celosa ¿ O sí? Bueno, en realidad, no lo sé, porque nunca me he encontrado en situación de estarlo. Como nunca he tenido nada parecido a una novia, no me he hallado jamás en semejante tesitura. ¡Y la tinta que se ha escrito y se escribirá siempre sobre el tema! Todo tipo de celos han sido descritos de todas las maneras imaginables, feroces y convulsos en ocasiones, en plan Otelo, incestuosos otras veces, complejo de Edipo incluido. De todo ha habido en la viña literaria sobre uno de los mayores, no sé si decir vicios, defectos o simplemente características del ser humano.

Y es que yo siempre digo que el ser humano es el animal más animal que hay sobre la faz del planeta. No me faltan razones para tal afirmación, desde luego. Ningún ser vivo fracasa tantas veces como él, aunque ello quiera decir también que él ha conseguido recuperarse de sus propios fallos muchas veces, más también que cualquier otro animal.

Un poco estúpido si que lo es el género humano. Para llegar a esta conclusión no hay más que fijarse en el hecho de que normalmente le cuesta admitir lo nuevo, entender aquello que, por novedoso, por diferente, su estrecha mente rechaza como si se tratara de un virus. Es como si nuestra cultura ( y todas las demás) tuvieran una especie de anticuerpos mentales, dedicados continuamente a rechazar todo aquello que no les cuadra exactamente en su espectro de valores sociales.

Veamos por ejemplo cuánto tiempo le costó entender a la cultura occidental europea que sus miembros no son los mejores de la Tierra, que ni su cultura, ni su raza (uso aquí esta palabra de manera totalmente premeditada, que conste), ni su religión, ni su historia, son nada del otro jueves y que no hicieron bien invadiendo los otros continentes, sin ningún miramiento hacia sus habitantes. Pero sobre esto ya volveremos más tarde. Ahora voy a tomarme un café.

¡Y ella que pensará de todo esto? Me gustaría espiar su mente, sólo por un ratito, para ver cuál es su manera de pensar sobre esto. ¿Qué estará haciendo ahora’ ¿Le gustará el café como a mí? Es que yo soy muy cafetero. Siempre lo he sido y es que en mi familia todos lo éramos. Mis padres recuerdo que nos daban a saborear un terrón de azúcar puesto en una cucharilla llena de café. Eso estaba riquísimo y nos vició a mis hermanos y a mí. Lo recuerdo con especial cariño; yo entonces tendría trece años creo. Después todo se estropeó y mi mundo familiar se vino abajo. Dice el refrán que no hay mal que cien años dure y su réplica afirma que ni cuerpo que lo aguante. Uno y otro son verdad.

Pero hablaba de Europa y su ambición. Recuerdo una serie de documentales titulada “El triunfo de Europa” . Es una producción inglesa, claro; muy bien hecha y que tiraba con bala. Ponía a Europa y a sus habitantes en su lugar exacto. Imperialistas, tiranos, invasores, depredadores, seres llenos de una desmedida codicia. Gentes que, aprovechándose de la ventaja que le daban sus armas superiores a las de la población de los otros continentes, se dedicaron a matar, robar, violar, esclavizar…

Puede decirse que desde que los europeos tropezaron con América. Sí, tropezaron, porque lo de Colón fue un auténtico tropiezo. Según parece, después de realizar cuatro viajes de ida y vuelta a las Américas, el tal individuo murió convencido de que donde había estado era en Asia. Y es que la ignorancia de esos europeos era muy, muy grande. A duras penas salían de su Edad Media…

¿Qué ideas tendrá ella sobre estos temas? ¿Será una persona racista? ¿Le tendrán sin cuidado los temas de los derechos humanos, la solidaridad, etc.? Me gustaría mucho saberlo…

Y es que los europeos eran-al menos eso creían ellos-la raza superior. Todavía guardo en mi baúl de los recuerdos, entre mis viejos juguetes más preciados, un álbum de cromos de una colección que hice cuando tenía unos nueve o diez años. Se llamaba “Razas humanas” y alguna vez lo repaso y vuelvo a mirar esos cromos brillantes que representan un “Indígena de la tribu de los Papúes” o “Mujer de las islas Tobrian” o “Tipo mejicano” o “Mujer de Nueva Guinea” y así un largo etcétera. Todos ellos ataviados con sus mejores trapitos y adornos varios. Algo así como los grupos de “Coros y danzas” de “Educación y Descanso” . Ciertamente impresionante.

Hicieron mucho daño los europeos. Allá donde iban se hacían acompañar por los cuatro jinetes del Apocalipsis: La Muerte, la Peste, la Guerra y el Hambre. Por donde pasaban no sé si volvía a crecer la hierba, pero desde luego dejaban huella . Resultan difíciles de olvidar…

El Apocalipsis, como es sabido, es una palabra griega que significa descubrimiento, revelación. Lo que los europeos revelaron al resto de habitantes del planeta es algo ciertamente mejorable. Yo diría que no lo necesitaban…Cualquier europe@ era“Nec pluribus impar” , no inferior a la mayoría, es decir, superior a todo el mundo, como rezaba el emblema de Luís XIV de Francia.

Este tipo de cosas no sé si a ella la afectarán poco o mucho. Incluso quizás las desconozca. Es posible que se trate de una de esas personas ignorantes, limitadas en conocimientos y en discernimiento.

Gente de este tipo hay mucha, desde luego. Está claro que en el género humano predomina el tipo de inteligencia y sobre todo de cultura más bien escasa. La gente realmente culta e inteligente no abunda como sería de desear. Y ello no tiene nada que ver con el tipo de mentalidad que se posea. Me explico: Cualquiera puede ser culto e inteligente, pero ser a la vez un impresentable como persona. Con la cultura no se adquiere necesariamente un nivel ético elevado. Lo que se tiene es un conjunto de herramientas que pueden conducir hacia un determinado comportamiento, no por fuerza noble, ni mucho menos.

¡Qué tendrá que decir ella a todo esto? ¿Estará de acuerdo conmigo o no? Siempre me asaltan la duda y el temor de que no seamos coincidentes en ciertas cosas. Porque es muy importante en una pareja la comunión de intereses, el tener ideas parecidas, al menos sobre las cosas más fundamentales. Hay que ver, cualquiera diría oyéndome que soy un profesional experimentado en el tema de la pareja.

Los europeos y sus andanzas por esos mundos, los nuevos y los viejos. En principio, el que estaba bien en su casa no tenía porqué salir a buscar aventuras, salvo excepciones que, por el mero hecho de serlo, confirman la regla. Normalmente quienes escaparon de nuestro continente eran lo bueno y mejor de cada casa, por decirlo con una cierta dosis de piedad. Todo tipo de delincuentes, convictos o no, presos comunes y cosas semejantes, amén de ciertos grupos sectarios de ciertas confesiones religiosas. Acompañado todo ello, eso sí, de lo oficial, tanto en el terreno material como en el espiritual: Una nutrida representación de los altos mandos políticos y eclesiásticos de aquella Europa. Y como base pues eso, desesperados de toda clase y condición.

Iban conquistando, arrasando, “civilizando” capturando y “cristianizando” a aquellos “indígenas” americanos que alucinaban, no saliendo de su asombro por no saber cuál de los dos era el animal; si el que desmontaba del caballo o el cuadrúpedo mismo. Aún me acuerdo de aquellas clases de Religión del Bachillerato en que se nos explicaba que los creyentes de otras religiones no católicas estaban equivocados, pobrecillos y que no verían a Dios. Todo un problema para nosotros que, en nuestra buena fe, pensábamos que todo el mundo era bueno. Resultaba que sí, pero unos más que otros. Un auténtico intríngulis.

¿Y ella dónde estará en estos momentos? ¿A dónde habrá ido? Porque la he visto salir y aún no ha regresado. Es algo tarde ya ¿Le habrá pasado algo? Con la cantidad de sinvergüenzas que andan sueltos por ahí, no me extrañaría que…Pero, calla, que ya la veo. Acaba de doblar la esquina ¡Uy! ¿Me habrá visto? ¡Ha mirado hacia aquí! A esta distancia no creo que vea nada. O sí, a lo mejor ha notado que había alguien mirando por la ventana. Pero bueno, eso no tiene nada de extraño. No puede ser que relacione el hecho de que alguien se asome a la ventana de su casa con que nadie la esté esperando, justamente a ella. Eso sería muy pretencioso por su parte. Simplemente absurdo. ¿Me decido? ¡Me decido! Agarro la basura y la bajo, como si tal cosa, así me la encontraré casualmente…Pero ¿Porqué tengo tanto miedo, tanto terror?

¿Qué le pasa al mundo? Desde el nefasto once de septiembre de aquél año la gente parece vivir una especie de psicosis de terror. Hay un llamémosle miedo colectivo, en espera de un terrorismo “universal” . Quizás se pasan un poco algunos con este tema. Ya se sabe que el terrorismo es algo fuera de la ley y que lo que intenta es desestabilizar un régimen político, obligando a la asustada población a forzar un cambio de dirección. El terrorismo quiere suplantar lo oficial para convertirse a su vez en eso, en oficial. De fuera de la ley a legal. Curioso ¿No? Parece un contrasentido. ¿Podemos defender una idea, la que sea, matando? Obviamente, no.

Pero ella ( y eso es lo que en realidad más me importa) , una vez más, se habrá reído de mí gracias a mi insigne actuación con la bolsa de la basura. Tal como explicaba más arriba, la cerré a toda prisa y salí disparado escaleras abajo. Ni ascensor ni nada de eso, yo soy más rápido. Bueno, al menos eso creía. Resulta que cuando llegué al rellano de la entrada, junto al ascensor, éste estaba arrancando en ese preciso momento. Y es uno de esos elevadores que tienen una puerta con un generoso cristal, bien transparente. A su través, ella pudo observar perfectamente cómo yo tropezaba con la alfombra e iba a dar contra la puerta del ascensor con la misma bolsa de desperdicios, que se estrelló y reventó, dejando todo perdido ¡Qué éxito! ¡Qué vergüenza! Aún se estará riendo…El portero, no.

Riendo, si y de buena gana, porque, visto desde fuera, el espectáculo que ofrecí era de película. Seguro que lo incluyes en un film cómico y la gente piensa que el o la guionista y el o la director@ se han pasado totalmente, que eso no ocurre así en la realidad.

Las basuras, he ahí otro asunto que en la actualidad estamos tratando en nuestro entorno social y que aún no hemos resuelto del todo. Habrá que educar al personal y yo el primero. Porque, a ver, resulta que la intención es buena, pero si tenemos que clasificar de verdad nuestra basura, hemos de tener más sitio en el piso. Sino, la cosa se complica mucho. Yo ya procuro “reducir” tanto como puedo los envases. Por ejemplo; las botellas de plástico las enrollo con cuidado y sujetándolas con la mano para que no les vuelva a entrar el aire, las tapo bien. Con ello ocupan menos sitio en la bolsa. ¡Bien! Todos los envases procuro tratarlos de forma similar para que abulten menos. ¡Bien también! ¡Pero todo lo tiro a la misma bolsa! ¡Mal! No tengo una para restos orgánicos, otra para plásticos, otra para vidrio…Eso sí, el vidrio lo meto en un contenedor específico que hay cerca de mi casa.

Todas las casas de nueva construcción deberían tener una instalación para tratar adecuadamente todo esto. Es decir, una serie de tuberías que desde cada piso comunicaran con unos contenedores situados en la planta baja, que fácilmente pudieran ser recogidos y vaciados en el camión correspondiente. Y esto por desgracia no es así en todas partes.

¿Y qué opinará ella sobre esto? Alguna vez, cuando yo bajo ella sube tras depositar su bolsa en el contenedor de la calle. Tengo que calcular mejor mi tiempo y procurar coincidir con ella. Si ambos bajáramos juntos, podríamos charlar: “Que noche más bonita hace hoy ¿Verdad? ” “ Qué frío hace ¿No? “ ¡Menuda sarta de tonterías! Y es que, claro, no nos vamos a poner, así en frío, a hablar de Nietzsche o de Newton o de Platón…

Todo esto de las basuras me lleva al tema de la contaminación, de los ecosistemas y de las energías renovables. Es algo que todavía está por hacer en la mayor parte del mundo. Recuerdo que un compañero mío me contó que cuando quiso instalar en su segunda residencia, un chalet adosado, la calefacción central con agua caliente y todo eso, estuvo mirando las ofertas para colocar un sistema fotovoltaico. Consiste éste en utilizar la energía solar para producir electricidad y agua caliente; y es totalmente ecológico porque no contamina y se puede combinar con el tipo convencional para aquellos momentos en que pueda fallar la energía solar. Pues bien, finalmente se decidió por una calefacción a gas, de lo más clásico, porque era mucho más barata. Mientras hablamos de ecología tenemos que seguir empleando energías no renovables, porque nos cuestan menos dinero.

¿Y ella? ¿Estará al tanto de todo esto? Supongo que sí. Yo me la imagino como una de esas mujeres que tienen las cosas muy claras, saben perfectamente lo que quieren y que están puntualmente informadas. Es más, no me extrañaría que perteneciera a alguno de esos grupos ecologistas que organizan conferencias, manifestaciones, etc.

El mundo en el que vivimos es un bien que puede ser “agotable” en un plazo medio-largo, si no vamos con cuidado. La actual economía está basada sobre todo en fuentes de energía y materias primas que en buena parte contaminan y además no son renovables. Destaca el petróleo, naturalmente, especie de material pestilente que los antiguos griegos conocían bien y que en ocasiones empleaban para encender sus lucernas, aunque la grasa animal era el combustible más frecuente para tal uso. Algo más tarde, el romano Vitrubio, haciéndose eco de obras más antiguas, nos explica las características de este fluido en su manual “De Architectura” .

¿Sabrá ella que seguramente la ropa que lleva puesta y a lo mejor su bolso, sus zapatos, algunos de sus muebles, la pintura de las paredes de su piso, muchas piezas y el carburante de su coche y un largo y sorprendente etcétera se han obtenido a base de productos más o menos derivados del petróleo?

En mil novecientos setenta y tres estalló la llamada crisis del petróleo. Los principales países productores decidieron subir el precio de manera brusca y desorbitada. Ello tuvo como consecuencia uno de las “craks” mercantiles más notables de la época . Todo el mundo quedó afectado por una grave crisis económica, debido a que la economía mundial dependía de eso, del petróleo. Han pasado unos añitos ya y seguimos igual, por cierto…

Hasta los años sesenta no empezó prácticamente a hablarse públicamente del tema de la conservación del medio ambiente. Bueno, en realidad desde mucho antes había gente que se preocupaba por este tema, pero digamos que la opinión pública ni se había fijado. Los medios de comunicación fue entonces cuando lo pusieron “de moda” , más por afán profesional de vender que por convencimiento. Empezó, como siempre, una polémica entre defensores y detractores de la situación de la contaminación que sufría el planeta en aquél momento. Para unos había que hacer alguna cosa si no se quería acabar de destruir en pocos años la Tierra. Para otros esto era una exageración y no había que preocuparse en absoluto.

CONTINUARA

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