LA CHICA DEL ASCENSOR 1

Una novela inédita para compartir; sin ser una novela histórica porque es más bien de costumbres, lleva alguna pincelada de la historia de mediados del siglo XX

No está mal. Delgada, morena, no es que sea especialmente atractiva, pero tampoco se la ve ajada. Tiene ya una cierta edad, eso es evidente y seguro que es inteligente.

Siempre va sola pero no me atrevo a abordarla. Si no fuera por mi timidez… Si lo intentara… Pero no.

Otra vez nos hemos encontrado en el ascensor y he sido incapaz de soltar una frase más o menos ocurrente que no sonara inoportuna, que no tuviera ninguna relación con la meteorología y que no me hiciera parecer una persona estúpida. La próxima vez lo haré.

La cosa se está haciendo un poco obsesiva. Cada vez la tengo durante más tiempo en el pensamiento. Su imagen se me hace más y más familiar.

Se ha dicho muchas veces y es verdad que el mundo es de la gente atrevida pero yo soy totalmente incapaz de enfrentarme a ella, de saludarla y de invitarla a tomar un café, a charlar con ella de la manera más natural, etc.

Siempre creo que pensará mal de mí, que me tomará por alguien oportunista, alguien desconocido que nos aborda en mitad de la calle o en la escalera, a saber con qué intenciones.

Creo que llegaré a la esquizofrenia si no controlo estos miedos que tengo a relacionarme con otras personas. No puede ser que me limite a tener un gato perezoso en mi apartamento. No me llena, debo establecer algún tipo de conocimiento, de amistad, con alguien, con quien sea, para no llegar a la locura total. ¿Y la pareja de periquitos cuya jaula tengo encima del piano? Eso es ya penoso del todo, de verdad.

A mis años me veo así y todo es por mi culpa. Se trata de mi carácter; ya en el colegio, cuando estudiaba el Bachillerato, era una persona solitaria y triste, incapaz de tener amigos o amigas y, dadas mis circunstancias personales, cifradas en unos padres separados y en constante pelea por tenernos a mis hermanos y a mí, digamos que realmente no me quedaban muchas ganas de ver a mis compañeros fuera de clase. Y además me daba mucha vergüenza pensar que ellos y ellas eran normales, tenían unos padres normales y vivían en unas casas normales. No se veían obligados a cambiar cada quince días de residencia, ahora con papá, ahora con mamá.

Sus padres no los utilizaban como arma arrojadiza como nos ocurría a nosotros. Y tampoco habían de soportar el cotidiano “tercer grado” sobre todo de sus madres. Recuerdo que una vez vimos una película que echaron por la televisión, “Alicia ya no vive aquí” que me hizo llorar a lágrima viva. Yo tenía las lágrimas siempre a punto de salir y cualquier cosa me hacía llorar. A uno de mis hermanos le pasaba lo mismo y parecíamos dos Magdalenas o unas plañideras practicando para el próximo entierro.

Un día la vi subir al autobús. Corrí intentando alcanzarla y cuando llegué a la entrada del vehículo el imbécil del chófer me cerró las puertas en las narices y arrancó sin ninguna consideración hacia mi, por más que golpeé el vidrio con la palma de la mano.

¿Seré idiota? No se me ocurrió otra cosa que echar a correr, parar un taxi que pasaba por allí, subir y decirle al conductor que siguiera al autobús. Demasiadas películas, realmente. Claro, como siempre me acompaña mi soledad…Veo mucho la tele y últimamente me trago todos los programas esos que llaman basura pero que todo el mundo mira y que son los de mayor audiencia en este desgraciado mundo.

Desgraciado, sí, desgraciado. Mira que tener todavía alguna monarquía. Mira que tener unos gobiernos centralistas y a menudo bastante dictatoriales, por cierto…Mira que tener unos políticos que dicen cosas como que “las constituciones son sagradas, no las toques” .

¿Y qué decir de su actuación en general? Todas y todos los políticos de muchos países fallan por lo mismo, si te fijas: Hay ciertos temas que son tabú. No les hables de autogobiernos, ni de autonomías auténticas, ni de descentralizaciones verdaderas…

“La unidad de la patria no debe ser desmembrada por separatismos incontrolados” .Y a mí que eso me suena a la época de algún dictadorzuelo del siglo XX , un tipo de bicho bastante frecuente…Claro, que también vale para ciertos países que hace años formaban un bloque político y económico y ahora dicen que se han reformado. Y quienes hacen afirmaciones de ese tipo son gente que se dedica a la gestión pública en su país, desde su cargo oficial, como ministros o similar más o menos colateral, o desde la oposición, que bien entendida, ya se sabe, es la disposición para el ”buen gobierno” una vez se llega al poder. Algunos menos finolis le llaman “Las ganas de mandar” o también “Las ganas de tocar poder” .

Y en ciertos pueblos tienen toda una serie de temas prohibidos, claro, como la Constitución, la República, la Independencia, la Federación…Tópicos típicos, peligros meridianos según la terminología más trasnochada y harto conocida por la sufrida clientela. ¿Y las familias reales? Algunas gentes más bien algo desaprensivas, les llaman “Los Intocables” . Para muchos son “Los eternos” , una especie de semidioses que existen y forman ya parte del paisaje turístico de los países que todavía los disfrutan..

Pero volvamos a ella. No sé su nombre de pila, pero sí su apellido. En el buzón tiene puesto S. Rivola. ¿Será italiana? Tampoco le conozco casi la voz, sólo cortas palabras como “Hola” , “Adiós” , “¿Sube?” o “Al segundo, ¿Verdad? “ le he oído pronunciar de momento y eso no me permite conocer un registro más amplio del tono de su voz. Pero he podido deducir que se trata de un tono agradable de oír. Y una voz educada, ciertamente. Ni demasiado aguda ni tampoco grave en demasía. Y me atrevería a decir que más bien aterciopelada.

Ignoro si tiene pareja, pero como siempre la veo sola, pienso, quiero creer que no es así. Y eso me llena de un gozo esperanzado. Ya se sabe que la esperanza es lo último que se pierde. ¿Se me permite decirlo en latín? “Dum spiro spero”, mientras vivo, tengo esperanza.

En el mundo en que vivimos y más bien en el país en el que nos ha tocado vivir, hay que tener una motivación muy fuerte para seguir adelante. Estamos en una sociedad cambiante, en plena transición: La tecnología está cambiando el planeta.

Es el momento de la comunicación. De manera simultánea puedes hablar, verte, escribirte con gente que está en cualquier parte del mundo. Los chats en Internet son una de las distracciones más frecuentadas actualmente por las personas de casi todos los países.

En Internet puedes encontrar cada vez más cosas: Desde un paraguas hasta una novia, pasando por un coche, o, si te empeñas, un elefante a buen precio. Es alucinante, oye. A través de la línea telefónica o mediante las antenas parabólicas, todo el mundo puede comunicarse con todo el mundo en tiempo real.

¿Qué prefieres y puedes viajar para ver mundo? Este está lleno de compañías de turismo que te ofrecen formidables posibilidades en este sentido. El país más exótico se pone de moda y los “guiris” se dedican a visitarlo a troche y moche. Con guías, planos, acompañantes de ocasión y precios módicos, que puedes pagar además con facilidades. Sobre todo eso: Facilidades, muchas facilidades…

Sobre esto recuerdo un chiste que salió publicado en no sé qué periódico, allá por los años sesenta. En esa época había una campaña publicitaria que utilizaba la frase “Viaje ahora y pague después” . Pues bien, en el dibujo se veía un aeropuerto y un avión que acababa de aterrizar en él. Los viajeros bajaban por la escalerilla de la nave y delante de ésta había un señor sentado en una silla ante una mesa y sobre ésta un gran cartel que rezaba : “ESTO ES DESPUÉS” .

Es la sociedad de consumo, no hay remedio. El truco es que nos quedemos todo el mundo sin blanca. Que estemos endeudados hasta las orejas, porque así las multinacionales serán más poderosas. Sí, sí, las multinacionales, que ponen y quitan gobiernos enteros en muchos países y que en muchas democracias “compran y venden” muchos votos con la misma edificante finalidad.

Y ya se sabe, aquí bajamos los precios para reventar el mercado, arruinar a la competencia y hacernos más ricos todavía. Y mientras allá subimos los precios para no tener ninguna clase de pérdidas. Todo está calculado. ¿Dar trabajo a la gente? ¿Crear riqueza? Sí, desde luego, pero una riqueza “controlada” y que va a parar a las manos de los que ya son poderosos, para que cada vez lo sean más.

¿Qué conviene-a la empresa-despedir personal? Pues a qué esperamos, se hace y listos. Una reconversión, unos despidos improcedentes muchas veces, “legales” otras, eso depende mucho del país en que se realice esa maravilla de la estrategia comercial. Jubilaciones anticipadas, reajuste, quiebra, total o parcial, etc.

SEGUIRA

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